27 de octubre
Actualizado: hoy a las 1:00 pm
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Antonelli, nacido para correr, tiene muchos más sueños por cumplir
Por Alan Baldwin
A sus 20 años, Kimi Antonelli afirma que apenas está empezando, pero lo cierto es que podría convertirse en el campeón del mundo más joven de la Fórmula Uno este fin de semana en Ciudad de México.
En su segunda temporada en la F1, el piloto italiano aventaja en 123 puntos a su compañero de equipo y rival más cercano, George Russell, cuando quedarán un máximo de 100 puntos por disputar tras la carrera de México.
Dos puntos el domingo —un noveno puesto— es todo lo que necesita para convertirse en el primer campeón italiano en 73 años, incluso aunque Russell gane la carrera.
"Sería genial cerrar esto, ser el próximo campeón italiano, pero, claro, esto tiene que ser solo el principio, ya sabes", dijo Antonelli a Reuters el fin de semana en el Gran Premio de Estados Unidos, en Austin, donde logró su novena victoria de la temporada.
"Nos centraremos en rematar esto por todo lo alto, porque será bueno terminar con buen pie, y luego seguiremos adelante con el objetivo de hacerlo aún mejor y tener aún más éxito en los próximos años", señaló.
El joven piloto, nacido en Bolonia, quiere que su padre Marco, piloto de autos deportivos y presencia habitual en el paddock, sienta algo de lo que él ha vivido en la pista una vez que todo haya vuelto a la normalidad.
"Nunca ha pilotado un monoplaza de Fórmula Uno", afirmó. "Eso es otra cosa que quiero para él. Pero para eso tendré que preguntarle a Mercedes".
Antonelli también tiene intención de correr en GT3 con él. "Es un sueño suyo y algo que tenemos que organizar. Seguro que el año que viene, al principio de la temporada o a mitad de la misma, encontraremos un momento, porque será estupendo hacer realidad ese sueño suyo", indicó.
NACIDO PARA CORRER
El sonido de los motores y el olor a gases de escape han formado parte de la vida de Antonelli desde que era un bebé.
Con apenas 10 años se sentó por primera vez en el regazo de su padre al volante de un Lamborghini de competición, cambiando de marcha y guiando el bólido por el circuito mientras Marco accionaba los pedales del freno y del acelerador.
A los ocho años, su padre lo había colado por primera vez en el paddock de F1, dentro de una pila de neumáticos con un paraguas encima.
"A veces podemos parecer unos locos porque no hacemos más que hablar de carreras", dijo Kimi. "Hace un par de días, mi padre publicó una foto muy divertida de cuando yo tenía probablemente nueve o 10 años y estaba sentado en sus rodillas mientras veíamos juntos las imágenes de a bordo (grabadas desde la perspectiva del piloto) en el circuito".
"Nos gusta ver juntos las imágenes a bordo. Nos gusta analizar las cosas juntos. Las carreras siempre están en nuestras mentes. Nos lo pasamos muy bien juntos y las carreras son nuestra pasión. Es mi razón de ser", dijo.
Antonelli fue elegido rápidamente por Mercedes como sustituto del siete veces campeón Lewis Hamilton cuando el británico se fue a Ferrari, pero, a pesar de los antecedentes familiares, las carreras no eran algo dado por sentado.
"Cuando era pequeño, antes incluso de que todo empezara, él (Marco) no quería que corriera porque este deporte puede ser muy cruel a veces", recordó la semana pasada el italiano, que no se sacó el carné de conducir hasta el año pasado.
"Siempre estaré muy agradecido a Mercedes porque fueron ellos quienes apostaron por mí cuando era muy pequeño. Básicamente, sin ellos, hoy no estaría aquí, ya que fueron ellos quienes me apoyaron en todo momento, desde el karting hasta ahora", comentó.
"Mi padre no quería que compitiera porque, por desgracia, cuando él mismo competía, tuvo que enfrentarse a esta realidad: no contaba con ningún apoyo económico y no pudo seguir adelante con su carrera como piloto (...) No quería que yo viviera el mismo tipo de decepciones que él sufrió en su momento", agregó.
(Editado en español por Carlos Serrano)
((alan.baldwin@thomsonreuters.com; Mesa de edición en español, santiago.desk@thomsonreuters.com))