21 de junio
Actualizado: hoy a las 5:00 pm
News
Bolivia en tensión tras declarar estado de excepción para despejar bloqueos de manifestantes
Por Cassandra Garrison
La Paz, 20 jun (Reuters) - Los conflictos se dispararon en algunas zonas de Bolivia el sábado, cuando las autoridades comenzaron a liberar los bloqueos de carreteras tras la decisión del presidente Rodrigo Paz de declarar el estado de excepción.
La resolución del Gobierno boliviano se da en medio de protestas que han paralizado la economía durante los últimos 50 días y han dejado al menos 14 muertos.
En un discurso a los ciudadanos realizado en la madrugada del sábado, Paz afirmó que los bloqueos antigubernamentales ya no eran una protesta social, sino un intento organizado de desestabilizar la democracia boliviana.
"Llega un momento en que no actuar deja de ser prudencia y se convierte en irresponsabilidad. Ese momento ha llegado", declaró Paz, prometiendo que la medida, que permite un mayor despliegue militar, protegería a los ciudadanos y garantizaría el flujo de bienes esenciales.
El mandatario también advirtió que quienes persistan en estas interrupciones enfrentarán consecuencias legales.
Grupos de manifestantes, muchos de ellos aliados del expresidente Evo Morales, han bloqueado carreteras claves, dejando varados a camiones e interrumpiendo el suministro de alimentos, combustible y medicinas a muchas zonas, perjudicando especialmente a La Paz, sede del poder ejecutivo en Bolivia, y a la ciudad vecina de El Alto.
Al menos dos docenas de vehículos y camiones, varias motocicletas y tractores salieron el sábado de la sede de la policía en El Alto con destino a una carretera principal que ha sido bloqueada habitualmente por grupos de manifestantes.
"Hemos sufrido, queremos que se limpie todo esto, que bien, estamos de acuerdo todos los vecinos", dijo Elvira de Mamani, de 65 años, mientras observaba cómo una enorme excavadora retiraba los escombros que habían estado bloqueando la carretera frente a su vecindario en El Alto.
Por otra parte, un grupo de personas se alinearon a lo largo de una carretera en una zona de El Alto donde residen migrantes de comunidades campesinas de las tierras altas, gritando su apoyo a las protestas.
"Tenemos derecho a luchar por nuestros bolsillos, por nuestros platos (...) No vamos a dejar la lucha, por nuestros hijos vamos a luchar, para que no privatice. Todo quiere privatizar", dijo Fortunata Pérez entre lágrimas.
PODERES DE EMERGENCIA
Tanto los aliados del gobierno como los políticos de la oposición han apoyado el estado de excepción declarado por Paz.
El Congreso allanó el camino para la declaración en mayo al derogar una ley que limitaba el uso de órdenes de emergencia por parte del poder ejecutivo y que se consideraba que favorecía a los sindicatos y las organizaciones sociales.
"Hemos visto que después de 50 días de bloqueo, pues era necesario (declarar el estado de excepción). Lo vemos un poco tardío, porque lamentablemente ha habido vidas que se han perdido", declaró Lissa Claros, diputada del partido Alianza Libre y añadió que "esperemos que con esto se pueda restituir el orden y la paz en todo el territorio nacional".
Algunos legisladores de la oposición han advertido que el estado de excepción podría intensificar aún más las tensiones, mientras que analistas y expertos legales también han dicho que los poderes de emergencia podrían agravar los disturbios si carecen de apoyo público y no abordan las causas subyacentes de las protestas.
El gobierno recalcó que la medida es necesaria para poner fin a la crisis.
"Esto no es un estado de excepción para restringir la vida de la gente. Es exactamente lo contrario. Es un estado de excepción para devolverle la libertad a la gente. Para liberar a Bolivia de quienes utilizan el conflicto político para bloquear carreteras y hacerle daño a la población", expresó Paz.
El Ministerio de Defensa, mediante un comunicado, afirmó que no había toque de queda, pero que el gobierno estaba evaluando "medidas específicas" para las zonas "de riesgo" del país, que incluirían restricciones temporales a la circulación y limitaciones a las reuniones.
El estado de excepción anunciado por Paz se produjo en un mensaje en vivo a la nación, apenas unas horas después de informar el acuerdo alcanzado el viernes con el principal sindicato, la Confederación Obrera Boliviana (COB), con el objetivo de aliviar la tensión.
Sin embargo, muchas carreteras que conectan el principal centro productivo de la nación sudamericana están bajo el control de asociaciones rurales afines a Morales, quienes no participaron en las negociaciones y continúan protestando principalmente en la zona de Cochabamba.
Aunque la medida rige desde su anuncio, el presidente debe notificar al Congreso sobre el estado de excepción dentro de las 24 horas siguientes a la emisión del decreto, el cual dispone de hasta 72 horas para aprobar o rechazar la medida.
RAÍCES DE MALESTAR
El conflicto estalló luego de que el presidente Paz recortara abruptamente los subsidios a los combustibles, vigentes desde hacía tiempo, para reducir el déficit, en medio de una creciente escasez de dólares y negociaciones con el Fondo Monetario Internacional.
A pesar de las medidas posteriores para estabilizar los precios de los combustibles y revertir las impopulares reformas agrarias, las protestas se intensificaron y se convirtieron en un descontento generalizado, con sindicatos que exigían aumentos salariales, el fin de la escasez de combustible y dólares, y la renuncia de Paz.
Paz lleva siete meses en el poder, tras casi dos décadas de gobiernos bajo el Movimiento al Socialismo (MAS), de izquierda, encabezado por Morales, quien gobernó Bolivia desde 2006 hasta 2019.
Según la legislación boliviana, un presidente puede ser sometido a un referéndum revocatorio tras completar dos años y medio en el cargo.
Paz, quien asumió el cargo con el respaldo del presidente Donald Trump como parte de una estrategia más amplia para aumentar la influencia de Estados Unidos en el hemisferio sur, ha culpado a Morales de avivar los disturbios.
Morales ha respaldado las protestas, ha pedido elecciones anticipadas y ha presentado los disturbios como una resistencia a las políticas económicas de Paz.
En una entrevista exclusiva con Reuters esta semana, Morales negó cualquier papel en la instigación de la disidencia, afirmando que la "rebelión indígena" fue motivada por dificultades económicas.
(Reporte de Cassandra Garrison y Monica Machicao en La Paz; reporte adicional de Daniel Ramos; traducido por Hernán Nessi)