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Carga de deuda EEUU podría socavar el plan de Warsh para reducir el balance de la Reserva Federal

Por Howard Schneider WASHINGTON, 15 mayo (Reuters) - Los planes del nuevo presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, para reducir la "presencia" del banco central de Estados Unidos en los mercados financieros...

Publicado el 15 de mayo de 2026 a las 09:46

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Por Howard Schneider

WASHINGTON, 15 mayo (Reuters) - Los planes del nuevo presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, para reducir la "presencia" del banco central de Estados Unidos en los mercados financieros podrían verse limitados por el aumento ‌de la deuda federal y la posible pérdida de atractivo de los bonos del Tesoro, según analistas, siendo el alza de las tasas de interés a largo plazo una señal del reto que le espera al nuevo presidente de la Fed.

Los rendimientos de los bonos del Tesoro de Estados Unidos subían el viernes, con el retorno del bono a dos años —un indicador aproximado de ​la política monetaria— subiendo más de medio punto porcentual, hasta superar el 4%, ya que el inicio de la guerra de Estados Unidos con Irán suscitó nuevas preocupaciones sobre la inflación.

La tasa de interés de los bonos a 30 años superó el 5,1%, un nivel que no se veía de forma persistente desde antes de que la crisis financiera y la recesión de 2007 a 2009 marcaran el inicio de una era de política monetaria flexible y bajos costos de financiación que podría estar llegando a su fin.

Los inversionistas en contratos vinculados a la tasa de interés oficial de la Fed prevén ahora que la Fed de Warsh suba las tasas ya en enero, y los rendimientos de los valores indexados a la inflación también están ​aumentando, lo que supone una señal especialmente preocupante para la Fed si esta tendencia continúa.

Warsh, cuya designación como sucesor de Jerome Powell al frente de la Fed fue confirmada el miércoles por el Senado de Estados Unidos, ha abogado por un papel más reducido del banco central y una menor intervención en los mercados como parte de un retorno a un estilo de política monetaria más convencional que, en su opinión, puede centrarse mejor en controlar la inflación y evitar distorsionar los mercados.

Por muy ​atractivo que resulte este enfoque, en teoría, también podría poner de manifiesto brechas en el mercado de bonos del Tesoro que, o bien empujarían al alza las tasas de interés ⁠a largo plazo en detrimento de las empresas, los hogares y el propio Gobierno, o bien ejercerían presión sobre la Fed para que intervenga y ayude a mantener bajos los costos de financiación, según Hanno Lustig, profesor de finanzas de la Escuela de Negocios de la Universidad de Stanford.

Las recientes investigaciones de Lustig sugieren que los ‌principales mercados desarrollados, como el de Estados Unidos, han perdido su "rendimiento de conveniencia", que es, en la práctica, una tasa de interés reducida sobre la deuda pública para países con una posición libre de riesgo y bancos centrales independientes.

Si Warsh y otros responsables de la Fed "quieren adelantarse a esto, cuando los rendimientos respondan a las perturbaciones fiscales, tendrán que... ser transparentes al respecto, en lugar de decir "Oh, esto es un tropiezo en el mercado de bonos del Tesoro"", lo que requiere que la Fed compre bonos para suavizar el funcionamiento del mercado, afirmó Lustig al margen de una reciente ​conferencia en la Hoover Institution de Stanford.

"Para que haya una verdadera determinación de precios en el mercado de bonos del Tesoro, necesitamos un banco central ‌que no intervenga".

Warsh ha sido crítico, desde su etapa como gobernador de la Fed hace más de una década, con la forma en que el banco central ha ampliado su balance durante las crisis, o incluso en momentos de tensión en ⁠los mercados de financiación bancaria, sin directrices claras sobre qué valores debe comprar, en qué cantidades, ni un plan claro para reducir las tenencias posteriormente.

En cambio, sus carteras han crecido y disminuido mediante una combinación de "magia negra" financiera —sondeando para ver cuánta liquidez necesita el sistema bancario antes de que empiecen a subir las tasas de interés— y reacciones del tipo "lanzar todo contra la pared" ante acontecimientos como la pandemia de COVID-19 o la recesión y la crisis financiera de 2007-2009.

La Fed posee actualmente unos 6,7 billones de dólares en activos, por debajo del máximo de unos 9 billones alcanzado en 2022, y la cantidad vuelve a crecer lentamente para mantener las reservas bancarias a flote.

Todavía no hay un consenso general sobre cómo afectan a la economía las compras ⁠de bonos de la Fed, un proceso conocido como "expansión cuantitativa".

El banco central ‌de Estados Unidos suele limitar sus decisiones de política monetaria a subir y bajar una tasa de interés a corto plazo que influye en los costos de financiación de los consumidores y las empresas. Las tasas más altas reducen el gasto cuando la inflación está aumentando, y las tasas ⁠más bajas fomentan el gasto durante la debilidad económica.

Sin embargo, una vez que su tasa de interés oficial llega a cero y no puede bajar más, como ha ocurrido durante las crisis económicas, la Fed puede utilizar su balance teóricamente ilimitado —su poder para crear dinero— para intervenir. Los activos que compra salen del sistema y se sustituyen por efectivo, lo que ayuda a reducir ‌aún más las tasas a largo plazo para fomentar el gasto e impulsar el crecimiento.

OTRAS COMPLICACIONES

Los responsables de la política monetaria de la Fed y otros coinciden en general en que funciona, al menos hasta cierto punto.

Pero "ya es hora de que se debata cómo utilizan el balance y en qué circunstancias", afirmó Ellen Meade, antigua ⁠asesora de alto nivel de la Fed y actualmente profesora de Economía en la Universidad de Duke. "Es un proceso de entre nueve y doce meses, con memorandos y sesiones informativas del personal, debates en comités y, finalmente, un acuerdo".

Sin embargo, si ⁠el objetivo es tanto reducir las tenencias como mantener bajas las tasas, también podría requerir ‌una coordinación más estrecha de lo habitual con el Tesoro de Estados Unidos, cuyas decisiones sobre la emisión de deuda podrían influir en las tasas a medida que la Fed recorta sus tenencias.

En un análisis reciente, Bill Nelson, antiguo miembro del personal de la Fed y ahora economista jefe del Bank Policy Institute, afirmó que si el banco central estadounidense utilizara cambios ​normativos y de otro tipo para reducir su balance en otros 2 billones de dólares, el efecto sobre su tasa de interés oficial dependería en gran medida de cómo se diseñara y de cómo reaccionara ‌el Departamento del Tesoro, oscilando entre una bajada de tasas de 0,84 puntos porcentuales y una posible subida.

No todo el mundo considera que un balance elevado sea el problema que Warsh cree que es.

El gobernador de la Fed, Christopher Waller, señalando que una de las principales razones de las grandes carteras de activos del banco central es proporcionar amplia liquidez a los bancos, afirmó que las propuestas de recortar esas carteras ​hasta el punto de que las instituciones financieras compitan por las reservas serían "extremadamente ineficientes y estúpidas".

En una reciente encuesta de la Brookings Institution a altos cargos de la Fed y analistas económicos, la mayoría de los 29 encuestados afirmaron que el tamaño del balance de la Fed "no supone actualmente un problema para el crecimiento o la estabilidad financiera de la economía estadounidense".

Más allá de estas cuestiones, la dinámica general de la deuda podría complicar aún más las cosas cuando Warsh asuma el cargo. La Oficina Presupuestaria del Congreso estima un déficit federal equivalente al 5,8% del Producto Interno Bruto para el año fiscal 2026, frente a un promedio de 3,8% en los últimos 50 años, con unos costos de interés en aumento que lo impulsan al ⁠alza.

Un estudio de la Fed de San Luis también concluyó que los bonos del Tesoro de Estados Unidos y los de otros países "sin riesgo" están perdiendo su ventaja en materia de tasas de interés.

El estudio de YiLi Chien, economista y asesora política sénior del banco regional de la Fed, y Kevin Bloodworth, investigador asociado del mismo, reveló que, cuando el banco central estadounidense comenzó a reducir su balance en 2022, el rendimiento de conveniencia cayó alrededor de 40 puntos básicos, lo que significa que Estados Unidos tuvo que pagar a los inversionistas esa cantidad adicional por su endeudamiento.

Warsh tendría que averiguar cómo contrarrestar ese efecto para reducir aún más las tenencias o explicarlo como el costo de los grandes déficits, algo que lo acercaría al tipo de "desviación de la misión" hacia los asuntos fiscales que él mismo ha criticado.

Jeffrey Lacker, que dirigió la Fed de Richmond durante la etapa de Warsh como gobernador de la Fed, afirmó que el comentario de Warsh sobre el balance "resuena con fuerza" entre quienes desean un tipo de banca central más moderada, pero que se necesitará disciplina más allá de las propias oficinas de la Fed.

"Creo que si la Fed se alejara de las cuestiones que equivalen a la gestión de la deuda, se aclararían las expectativas de los participantes en el mercado y se contribuiría a que el mercado de bonos del Tesoro fuera más resistente", afirmó Lacker. También "ayudaría en el proceso general del Tesoro, ya que este tiene que... asumir las consecuencias, en esencia".

(Reporte de ​Howard Schneider; colaboración de Ann Saphir; Edición de Dan Burns y Paul Simao; Editado en Español por Ricardo Figueroa)

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