13 de octubre
Actualizado: hoy a las 6:26 am
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Con precio de combustible en alza, agricultor boliviano convierte residuos en diésel
Por Mónica , Machicao , Sergio y Limachi
LAJA, Bolivia, 13 oct (Reuters) - En el altiplano de Bolivia, donde el encarecimiento del combustible amenaza el trabajo agrícola, Etson Machaca encontró una forma de transformar bolsas abandonadas, neumáticos viejos y aceite usado en energía para sus tractores.
Parte de esos residuos llega hoy a una pequeña planta que el agricultor boliviano construyó para producir diésel y gasolina con los que alimentar la maquinaria que trabaja sus tierras, que produce hasta 150 litros diarios.
“Nosotros transformamos los plásticos, las bolsas, las gomas, aceite quemado, todo eso para nosotros se ha convertido en materia prima para producir combustible en el altiplano”, dice Machaca, cuyo emprendimiento se encuentra en Ancocala, una comunidad del municipio rural de Laja, a unos 35 kilómetros de La Paz, la sede de Gobierno.
La fabricación de su combustible le cuesta entre 7 (0,6 dólares) y 10 pesos bolivianos (0,8 dólares) por litro, frente a un precio de mercado del diésel de casi 18 bolivianos, según Machaca.
La planta utiliza un proceso conocido como pirólisis, que somete materiales a altas temperaturas en ausencia de oxígeno para descomponerlos y obtener productos que pueden procesarse como combustibles.
Machaca no vende el combustible, sino que lo utiliza para sus tractores y otros equipos agrícolas.
El ahorro es importante en una región donde la mecanización avanza sobre las prácticas tradicionales. Durante generaciones, muchas familias del altiplano utilizaron ganado para arar la tierra; ahora, los tractores permiten preparar los terrenos y sembrar con mayor rapidez.
Pero esa transformación también aumenta la dependencia del diésel, indispensable para realizar labores agrícolas en períodos cortos.
“Antes era con ganado, pero ahora la mecanización, la tecnología está avanzando”, afirma Machaca. “Si no sembramos hoy o mañana, no hay producción aquí en el altiplano. Entonces, muy importante el diésel para nosotros”.
Su experiencia coincide con una crisis energética más amplia: Bolivia, que durante años dependió de sus exportaciones de gas natural para obtener divisas, ha visto caer su producción de hidrocarburos líquidos y aumentar su dependencia de las compras externas.
La Fundación Jubileo estima que el país importa alrededor del 95% del diésel y el 60% de la gasolina que consume, mientras la producción nacional de líquidos cayó un 63% desde 2015. Esa dependencia también exige dólares para pagar los carburantes importados, en una economía que enfrenta escasez de divisas.
(Reporte de Sergio Limachi y Mónica Machicao, escrito por Daniel RamosEditado por Nicolás Misculin)