5 de noviembre
Actualizado: hoy a las 8:00 am
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Concluidas las elecciones en EEUU, demócratas se lanzan a una carrera presidencial abierta
Por Tim Reid
WASHINGTON, 5 nov (Reuters) - Una vez concluidas las elecciones de mitad de mandato en Estados Unidos, los demócratas dirigen su atención hacia lo que podría convertirse en una de las primarias presidenciales más concurridas e impredecibles de las últimas décadas: una contienda para 2028 que probablemente pondrá de manifiesto las divisiones del partido sobre cómo recuperar la Casa Blanca.
Ningún demócrata se ha perfilado como claro favorito en un panorama que podría atraer a docenas de aspirantes, mientras que los republicanos cuentan con un grupo más reducido de candidatos muy comentados, encabezados por el vicepresidente JD Vance y el secretario de Estado Marco Rubio, para suceder al presidente Donald Trump, a quien la Constitución le impide presentarse a un tercer mandato.
Los posibles candidatos demócratas, entre los que se encuentran gobernadores y senadores en activo, llevan meses cultivando relaciones con donantes, visitando estados con primarias tempranas y aumentando su visibilidad a nivel nacional, posicionándose para una carrera que, según los estrategas, comenzará en serio ahora que han terminado las elecciones de mitad de legislatura.
Las contundentes victorias de los demócratas del martes, cuando los votantes dieron una dura reprimenda a Trump y a su programa, intensificarán los debates en ambos partidos sobre cómo ganarse a un electorado descontento con el rumbo del país.
A pesar de sus rotundas victorias del martes, los demócratas abordan la campaña de 2028 aún divididos sobre si deben virar hacia el centro o desplazarse más hacia la izquierda en cuestiones que van desde la sanidad y los impuestos hasta la actuación policial y la política exterior.
Los candidatos republicanos se enfrentarán a un reto diferente: cómo distanciarse de Trump tras el rechazo de sus políticas el martes. Necesitan ampliar su atractivo más allá de la base del presidente, al tiempo que evitan romper con el movimiento populista "Make America Great Again" que ha llegado a definir al partido.
Trump, que ha dominado el panorama político durante una década, podría mostrarse reacio a ceder el protagonismo, y su continua influencia entre los seguidores de MAGA podría complicar el camino del próximo abanderado del partido.
LA INMINENTE BATALLA DEMÓCRATA
Doug Sosnik, estratega demócrata, afirmó que tanto los progresistas como los moderados reivindicarán la validez de sus enfoques ideológicos, lo que garantizará una intensa batalla interna sobre el futuro del partido a medida que la carrera hacia 2028 comience en serio.
Una de las victorias progresistas más destacadas se produjo en la contienda por el Senado de Míchigan, donde el demócrata Abdul El-Sayed derrotó con facilidad al republicano Mike Rogers en un estado que probablemente será decisivo en las presidenciales de 2028, convirtiéndose en el primer musulmán elegido para el Senado de Estados Unidos.
"Todas las corrientes del Partido Demócrata pueden encontrar una confirmación en los resultados de anoche", afirmó Sosnik el miércoles. "No creo que nadie pueda, ni deba, intentar contener las diferencias que tenemos como partido".
El partido no ha mantenido un debate en condiciones sobre su filosofía y su rumbo desde 2016, cuando Hillary Clinton ganó la nominación frente al enérgico desafío del senador estadounidense Bernie Sanders, un independiente de Vermont que se define a sí mismo como socialista democrático, señaló Sosnik.
Varios candidatos potenciales han reconocido que están barajando la posibilidad de presentarse a la Casa Blanca o se han negado a descartarla. La mayoría pasó las últimas semanas de la campaña para las elecciones de mitad de legislatura haciendo campaña a favor de compañeros demócratas en estados con primarias tempranas, como Nevada, Nuevo Hampshire y Carolina del Sur.
Entre ellos se encuentran la exvicepresidenta Kamala Harris, que perdió frente a Trump en 2024; los gobernadores Gavin Newsom, de California, y Andy Beshear, de Kentucky; el exsecretario de Transporte Pete Buttigieg; y la diputada Alexandria Ocasio-Cortez, de Nueva York, una de las principales voces progresistas.
Reuters se puso en contacto con los representantes de nueve de los posibles candidatos más destacados del partido. Ninguno confirmó su candidatura para 2028.
Nueve días después de las elecciones del 3 de noviembre, varios posibles candidatos demócratas, entre ellos Buttigieg y otro progresista, el diputado Ro Khanna, de California, tienen previsto asistir a un encuentro en Denver organizado por Majority Democrats.
El grupo, respaldado en gran medida por demócratas moderados y por el multimillonario donante Steve Mandel, aboga por líderes más jóvenes en el partido y por un programa político más centrista.
El diputado Jake Auchincloss, de Massachusetts, presidente del grupo, afirmó que el evento tiene como objetivo suscitar un debate sobre el futuro del partido antes de que la carrera electoral de 2028 cobre forma, y trazar una agenda positiva que defina los principios del partido, en lugar de limitarse a ser "anti-Trump".
Scott Ferson, estratega demócrata, señaló que las primarias presidenciales del partido podrían atraer a un gran número de candidatos. "Hay al menos 30 demócratas que están preguntando a sus allegados: '¿Crees que debería presentarme?'", afirmó Ferson.
LOS REPUBLICANOS A LA SOMBRA DE TRUMP
Por el contrario, los aspirantes republicanos para 2028 se han mostrado más cautelosos, permaneciendo en su mayoría a la sombra de Trump y mostrándose deferentes con él.
Esto podría cambiar ahora tras la derrota del martes por la noche, en la que los votantes expresaron un profundo descontento con la gestión de Trump en materia de economía y política exterior, y exigieron más medidas contra la corrupción gubernamental.
Vance se encuentra en una posición especialmente difícil, según Matt Dole, estratega republicano. Vance tiene menos libertad que otros posibles candidatos republicanos para 2028 a distanciarse de Trump, ya que es vicepresidente, un cargo que tradicionalmente implica defender al presidente y sus políticas.
"Vance simplemente no tiene el margen de maniobra que tiene cualquier otro miembro del gabinete, que puede dimitir", señaló Dole.
Aun así, Vance reconoció el miércoles que la guerra en Irán, que Trump inició en febrero y que es profundamente impopular entre los estadounidenses, había costado a los republicanos las elecciones. Eso, sin embargo, no supuso una ruptura clara con Trump, quien hizo un reconocimiento similar el martes por la noche.
Quienquiera que surja dentro del Partido Republicano como su nuevo abanderado se enfrentará a la tarea de mantener a la base MAGA de Trump de su lado, al tiempo que reconstruye la coalición más amplia que impulsó su victoria en 2024. Las encuestas a pie de urna del martes mostraron que sectores clave de esa coalición, incluidos los votantes más jóvenes, los hispanos y algunos hombres negros, habían abandonado a los republicanos.
Vance ha afirmado que existe "la posibilidad" de que no se presente, alegando motivos familiares, mientras que Rubio ha declarado que "por el momento no tiene planes" de aspirar a la presidencia.
El gobernador de Florida, Ron DeSantis, que en 2024 compitió sin éxito por la candidatura presidencial republicana contra Trump, se ha negado a descartar otra candidatura a la Casa Blanca.
Entre otros republicanos considerados como posibles candidatos figuran la gobernadora de Arkansas, Sarah Huckabee Sanders, y el senador estadounidense por Texas, Ted Cruz.
(Reporte de Tim Reid en Washington; edición de Ross Colvin y Howard Goller. Editado en español por Natalia Ramos)