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EEUU realiza pruebas con moscas transgénicas para combatir al gusano barrenador del ganado

Por Tom Polansek y Heather Schlitz KERRVILLE, Texas, 23 jul (Reuters) - En unas instalaciones financiadas por Washington en Panamá, científicos se preparan para iniciar las primeras pruebas al aire libre con moscas...

Publicado el 23 de julio de 2026 a las 07:02

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Por Tom Polansek y Heather Schlitz

KERRVILLE, Texas, 23 jul (Reuters) - En unas instalaciones financiadas por Washington en Panamá, científicos se preparan para iniciar las primeras pruebas al aire libre con moscas del gusano ‌barrenador modificadas genéticamente, un hito en los esfuerzos por desarrollar un arma más eficaz contra este parásito carnívoro que se ha extendido por Centroamérica y ha llegado a Estados Unidos.

Los investigadores han indicado que mantendrán a las moscas confinadas en jaulas de malla, expuestas al calor y la humedad de Panamá, para medir cuánto tiempo sobreviven fuera de las ​condiciones de laboratorio antes de pasar a fases posteriores de los ensayos de campo.

El Gobierno del presidente Donald Trump ha promocionado el desarrollo de esta mosca modificada genéticamente, denominada NovoFly, como un punto de inflexión en la lucha contra el gusano barrenador del ganado. Las infestaciones generalizadas podrían causar pérdidas estimadas de más de 1.000 millones de dólares a la industria ganadera de Texas y extenderse a otros estados de Estados Unidos.

Las moscas del gusano barrenador son moscas parásitas cuyas hembras ponen huevos en heridas abiertas y membranas mucosas de cualquier animal de sangre caliente. Una vez que los huevos eclosionan, cientos de larvas de gusano barrenador utilizan sus bocas afiladas para perforar la carne viva, lo ​que acaba matando a su huésped si no se trata.

Durante décadas, la herramienta más eficaz contra ellas fue la dispersión generalizada de moscas del gusano barrenador estériles, que ahora se producen en su mayor parte en las instalaciones de Panamá.

El Departamento de Agricultura de Estados Unidos y el Ministerio de Desarrollo Agrícola de Panamá gestionan y financian conjuntamente la planta, que produce unos 100 millones de moscas estériles a la semana. Inaugurada en 2006 en el estrecho ​istmo, la planta tenía como objetivo mantener una barrera para impedir que las moscas del gusano barrenador silvestres avanzaran hacia el norte, hacia América Central y América del ⁠Norte.

Sin embargo, las moscas del gusano barrenador silvestres se han extendido por todo México y, en junio, infestaron por primera vez en décadas al ganado de las granjas de Texas.

Dada la amplia extensión de los casos, las moscas estériles producidas en Panamá no son suficientes para erradicar el parásito. La planta funciona ‌a plena capacidad, pero los expertos afirman que se necesitan 500 millones a la semana para hacer retroceder a las moscas del gusano barrenador hasta el límite geográfico del Istmo de Darién, el tramo de selva tropical entre Panamá y Colombia.

Aquí entra en juego NovoFly, una mosca del gusano barrenador modificada genéticamente para producir únicamente machos. Una vez esterilizados los machos, podrían liberarse para que se apareen con moscas hembras silvestres del gusano barrenador, las cuales, a su vez, pondrán huevos no fecundados.

Las moscas hembras silvestres del gusano barrenador normalmente solo se ​aparean una vez, por lo que las moscas macho estériles pueden hacer que la población del gusano barrenador disminuya progresivamente hasta su ‌erradicación. El Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) comenzó a utilizar esta técnica en 1957 para combatir la plaga, que fue erradicada de Estados Unidos en 1966, y también la empleó para eliminar brotes posteriores.

El proyecto NovoFly está diseñado ⁠para impulsar la producción de moscas estériles. Actualmente, las instalaciones de Panamá producen machos y hembras. Las hembras son inútiles para controlar la población silvestre, pero no hay una forma fácil de separarlas, según el USDA y los entomólogos.

"Nos va a permitir duplicar casi al instante el número de moscas estériles que destinamos a la lucha", afirmó Scott Hutchins, científico jefe y subsecretario del USDA, al referirse a NovoFly en una rueda de prensa celebrada en junio. "Nos va a proporcionar una ventaja enorme".

El USDA lleva a cabo parte de su investigación sobre el gusano barrenador en el Laboratorio de Investigación de Insectos Ganaderos Knipling-Bushland de Estados Unidos, situado en Kerrville, Texas, una instalación que lleva el nombre ⁠de los entomólogos estadounidenses que desarrollaron el proceso para esterilizar las moscas ‌del gusano barrenador. Las moscas son sometidas a radiación antes de su liberación, un proceso que también se utilizaría con NovoFly.

Funcionarios del laboratorio de Kerrville explicaron a Reuters durante una visita exclusiva que los científicos esperaban recibir en breve la autorización de la agencia de bioseguridad ⁠de Panamá para comenzar las pruebas de NovoFly al aire libre en el laboratorio de Panamá.

La Comisión Panamá-Estados Unidos para la Erradicación y Prevención del Gusano Barrenador (COPEG), que gestiona la planta de Panamá, remitió las solicitudes de información al Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA). La Agencia Panameña de Alimentos se negó a hacer comentarios.

ÉXITO NO GARANTIZADO

Las pruebas al ‌aire libre son fundamentales para determinar la eficacia potencial de NovoFly. Los científicos desconocen si tendrá la fuerza y la virilidad necesarias para volar lo suficientemente lejos como para encontrar y atraer a parejas silvestres.

Tras las pruebas iniciales en Panamá, se espera que en un plazo de entre nueve y ⁠doce semanas comiencen ensayos de campo a mayor escala con NovoFly en un rancho cercano, donde los investigadores liberarán 50.000 de estos insectos cada pocos días, según explicó Alex Arp, un genetista investigador del USDA que trabaja en ⁠Panamá.

Las moscas estarán marcadas con tintes fluorescentes visibles bajo luz negra, y las trampas ‌colocadas alrededor del rancho permitirán a los investigadores hacer un seguimiento de cuánto tiempo sobrevive cada grupo liberado, añadió.

Los ensayos de campo suelen durar entre seis y ocho semanas, según explicó Maxwell Scott, entomólogo de la Universidad Estatal de Carolina del Norte que colaboró en el desarrollo de NovoFly, quien advirtió de que el éxito no está ​garantizado: "Puede que salgamos al campo y que no vuele muy bien".

Si NovoFly da buenos resultados en los ensayos, llevaría tiempo ampliar la producción, según el USDA. En lugar de producir NovoFly inicialmente en ‌Panamá, podría ser menos arriesgado hacerlo en una nueva planta de producción de moscas estériles cuya apertura está prevista en Texas a finales del próximo año, señalaron los expertos.

Incorporar NovoFly a la instalación de Panamá podría suponer el riesgo de perturbar la mayor fuente de moscas estériles y provocar un colapso de la producción, si los científicos no logran establecer las dietas, temperaturas y condiciones ​adecuadas para la nueva cepa.

"Lo último que querríamos es precipitar un proceso y provocar lo que se conoce como un colapso total de la cría", afirmó el contralmirante Michael Schmoyer, que lidera los esfuerzos del USDA contra el gusano barrenador, en una audiencia legislativa celebrada en Texas. "Empiezas de cero y luego tienes que volver a construirlo todo desde cero".

Según el USDA, la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA) publicó en junio una propuesta de decisión para registrar NovoFly. Si se aprueba en su totalidad, NovoFly se convertiría en el primer insecto modificado genéticamente en obtener la autorización completa de la EPA, señaló Scott.

Incluso un aumento modesto del número de machos esterilizados podría conducir a una erradicación ⁠más rápida de las moscas del gusano barrenador silvestres, afirmó Edwin Burgess, profesor adjunto de entomología veterinaria en la Universidad de Florida, que no participa en el proyecto.

Sin embargo, los investigadores deben asegurarse de que NovoFly sea competitivo frente a los machos silvestres del gusano barrenador a la hora de aparearse y de que pueda criarse con éxito a gran escala, añadió.

"Aún quedan muchas cosas por hacer para que esa tecnología alcance el nivel necesario", afirmó Burgess. "Pero sin duda es muy, muy prometedora".

México apoya el uso de moscas exclusivamente macho y podría empezar a producirlas a finales de año en una planta recién reabierta, según explicó Gabriel Ayala, responsable de sanidad animal del Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria. Con el tiempo, podrían producirse en Panamá, México y en la planta prevista en Texas, Estados Unidos, añadió.

La directora del laboratorio de Kerrville, Kim Lohmeyer, afirmó que espera que Estados Unidos pueda erradicar los gusanos barrenadores mucho más rápido de lo que tardó en controlarse esta plaga en la década de 1960. Sin embargo, incluso si los ensayos con NovoFly tienen éxito y se inicia su producción, probablemente se tardará más de un año en controlar la plaga, señaló.

"Llevará algo de tiempo y esfuerzo", afirmó. "Necesitamos más moscas".

(Reporte de Tom Polansek en Chicago y Heather Schlitz en Kerrville, Texas. Información adicional de Adriana Barrera y Cassandra Garrison en Ciudad de México y ​Elida Moreno en Ciudad de Panamá. Edición de Emily Schmall y Claudia Parsons; |Editado en Español por Ricardo Figueroa)

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