10 de septiembre
Actualizado: hoy a las 8:00 am
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El BCE eleva las tasas mientras la guerra de Irán aviva los temores de inflación
Por Francesco Canepa y Balazs Koranyi
FRÁNCFORT, 10 sep (Reuters) - El Banco Central Europeo subió las tasas de interés el jueves por segunda vez este año, con el objetivo de frenar el repunte de la inflación impulsado por la energía y provocado por la guerra de Irán.
Los ataques de ambas partes desde finales de agosto han roto un mes de relativa calma, y en los últimos días Estados Unidos e Irán han atacado objetivos militares, marítimos y energéticos. Esto ha hecho que los precios del petróleo vuelvan a superar los 100 dólares por barril y ha reavivado los temores sobre una ola de subidas de precios en la zona del euro, importadora de combustible.
El BCE respondió subiendo su tasa de interés de referencia del 2,25% al 2,50%, señalando que se espera que la inflación se mantenga por encima de su objetivo del 2% durante algún tiempo.
"El conflicto en Oriente Medio sigue generando presiones inflacionistas, y se prevé que la inflación se mantenga muy por encima del objetivo durante un período prolongado", señaló el BCE en un comunicado de prensa.
MAYORES PREVISIONES DE CRECIMIENTO E INFLACIÓN
El banco central de los 21 países que comparten el euro también revisó al alza algunas de sus previsiones de crecimiento e inflación, lo que refleja la mayor resistencia de la economía de lo esperado y el efecto del aumento de los costos del combustible sobre otros precios.
El BCE prevé ahora una inflación del 3,0% este año, del 2,5% el año que viene y del 2,1% en 2028.
Sin embargo, es poco probable que las previsiones del jueves reflejen plenamente la última subida de los precios de la energía, especialmente del gas natural, del que dependen muchos países europeos para la calefacción.
"Esto es especialmente relevante porque, si bien las perturbaciones en los precios del gas tienden a repercutir más lentamente que las del petróleo, también generan efectos mayores y más persistentes en la inflación no energética", señaló Barclays en una nota.
LOS MERCADOS ESPERAN MÁS SUBIDAS
Los mercados financieros descuentan una subida más de las tasas de interés este año, seguida de una o dos subidas más el año que viene.
Los economistas, por el contrario, consideran que la medida del jueves podría ser la última del BCE por el momento, aunque un número cada vez mayor ve el riesgo de que sea necesario un mayor endurecimiento.
El BCE no dio ninguna pista sobre sus próximos pasos, limitándose a repetir su discurso habitual de que las decisiones se basarán en los datos macroeconómicos que vayan publicándose.
Los inversores buscarán pistas cuando la presidenta del BCE, Christine Lagarde, celebre su rueda de prensa habitual a las 1245 GMT.
"Esperamos que la presidenta Lagarde mantenga una postura cautelosa y de espera, dejando la puerta abierta a un mayor endurecimiento", dijo Martin Wolburg, economista de Generali Investments.
LA RESILIENCIA DE LA ECONOMÍA APORTA TRANQUILIDAD
Es probable que Lagarde y sus colegas, reunidos en Berlín para su encuentro anual, fuera de la sede del banco central en Fráncfort, se hayan sentido tranquilos tras conocer los últimos datos de crecimiento.
La economía de la zona del euro se ha mantenido mejor de lo previsto a pesar del aumento de los costos del combustible, la competencia de China y el impacto de las sequías.
La concesión de créditos bancarios incluso se aceleró en julio, lo que puede indicar que la subida de tasas del BCE en junio no ha mermado la actividad y da margen a los dirigentes monetarios para aplicar nuevas medidas de endurecimiento este jueves.
El BCE prevé ahora que la economía de la zona del euro crezca un 0,9% en 2026, un 1,4% en 2027 y un 1,5% en 2028.
No obstante, los responsables de política monetaria estarán atentos al aumento de los costos de financiación de los Estados, que ya ha endurecido las condiciones de financiación.
Los rendimientos de los bonos a largo plazo han alcanzado máximos que no se veían desde antes de la crisis financiera mundial, debido a las preocupaciones por la inflación y al aumento desmesurado de la deuda pública.
La competencia de las emisiones de bonos de las grandes empresas tecnológicas, que están recaudando fondos de forma agresiva para financiar el auge de la inteligencia artificial, ha contribuido a la presión alcista sobre los rendimientos, mientras que la agitación política en Alemania ha sacudido a los bonos públicos del país, que sirven de referencia para la zona del euro.
LOS DATOS SON FAVORABLES
Hasta ahora, los indicadores económicos que sigue el BCE han sido, en general, favorables.
La inflación subyacente, que excluye los precios de la energía y los alimentos, se moderó hasta el 2,4% el mes pasado y la última encuesta reveló que los consumidores habían rebajado sus expectativas de crecimiento de los precios. Los aumentos salariales también se han moderado.
"A diferencia de la crisis energética de 2022, es poco probable que la subida de los precios de la energía de este año desencadene una espiral de salarios y precios, ya que las condiciones de la demanda no son tan propicias para una mayor inflación", dijo Andrew Kenningham, de Capital Economics.
Carsten Brzeski, director global de macroeconomía de ING, señaló que las empresas, al menos en Alemania, habían absorbido hasta ahora el aumento de los costos, en marcado contraste con 2022, cuando la crisis energética tras la invasión rusa de Ucrania empujó la inflación por encima del 10%.
LAGARDE PROBABLEMENTE TENDRÁ QUE RESPONDER A PREGUNTAS SOBRE SU PROPIO FUTURO
Es probable que, en la rueda de prensa posterior a la decisión, se le pregunte a Lagarde sobre su mandato como presidenta del BCE, que está previsto que se prolongue hasta el 31 de octubre de 2027.
Se la ha relacionado en repetidas ocasiones con la dirección del Foro Económico Mundial, y en julio habló de su deseo de defender los valores europeos de alguna forma durante la campaña para las elecciones presidenciales francesas del año que viene.
Cuando, más adelante ese mismo mes, se la presionó para que aclarara si eso significaba abandonar el BCE antes de tiempo, Lagarde se limitó a decir: "No me verán marcharme antes de 2027".
Un informe de la semana pasada que apuntaba a que Isabel Schnabel, miembro del Consejo del BCE, estaba en conversaciones para incorporarse al Fondo Monetario Internacional podría anunciar una reorganización en la cúpula del banco central de la zona del euro.
(Reporte de Balazs Koranyi; edición de Catherine Evans; editado en español por Jorge Ollero Castela)