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El líder de una secta keniana, condenado a 200 años de prisión por el asesinato de 190 niños

Por Vincent Mumo Nzilani y Jefferson Kahinju MOMBASA, Kenia, 6 nov (Reuters) - Un tribunal keniano ‌condenó el viernes al líder de una secta, Paul Mackenzie, a 200 años de prisión por los...

Publicado el 6 de noviembre de 2026 a las 06:17

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Por Vincent Mumo Nzilani y Jefferson Kahinju

MOMBASA, Kenia, 6 nov (Reuters) - Un tribunal keniano ‌condenó el viernes al líder de una secta, Paul Mackenzie, a 200 años de prisión por los asesinatos de 190 niños que murieron ​de hambre por orden suya y fueron enterrados en un bosque, entre las 500 presuntas víctimas de una de las peores masacres rituales de la era moderna.

La sentencia se compuso de 100 años por asesinato por inanición y 100 años por homicidio directo, según explicó la ​jueza Diana Kavedza al dar a conocer el veredicto.

La fiscalía afirmó que Mackenzie, que dirigía una iglesia cristiana apocalíptica en un bosque cercano a la costa del océano Índico, en ​el este de Kenia, había ordenado a sus seguidores que se dejaran ⁠morir de hambre, junto con sus hijos, para llegar al cielo antes del fin del mundo.

Sus cómplices amenazaban y golpeaban a ‌las víctimas para asegurarse de que acataran sus órdenes. Los cuerpos demacrados fueron hallados esparcidos en fosas poco profundas y arrojados a letrinas. Algunos habían sido enterrados vivos.

Mackenzie, vestido con un polo gris y pantalones negros, ​sonrió al entrar en una carpa instalada fuera del ‌juzgado donde se celebraba la vista. Había negado los cargos de asesinato, alegando que no obligó ⁠a las víctimas a morir de hambre. El tribunal rechazó su defensa.

El caso conmocionó a Kenia en abril de 2023, cuando la policía comenzó a descubrir cadáveres en el bosque de Shakahola, cerca de la localidad costera de Malindi.

Aunque en el juicio solo se trataron los casos ⁠de 190 niños y una ‌víctima adulta, la Comisión Nacional de Derechos Humanos de Kenia afirma que, en última instancia, se encontraron 448 ⁠cadáveres en el bosque.

Mackenzie también está acusado de ordenar la muerte de 52 personas halladas en otro lugar, en una aldea situada a ‌30 kilómetros de distancia, lo que eleva el número total de víctimas a 500. Se ha declarado inocente en ⁠ese caso.

La magnitud de la matanza es comparable a la de una secta apocalíptica que mató ⁠a más de 700 personas en ‌Uganda en 2000, y a la masacre de Jonestown de 1978 en Guyana, cuando un líder de una secta estadounidense mató a más ​de 900 personas ordenándoles que bebieran veneno.

Stephen Mwiti, de 48 años, padre ‌de seis de las víctimas infantiles de Mackenzie y marido de una de sus cómplices condenadas, afirmó que su mujer había llevado a los niños a Shakahola, donde ​murieron de hambre.

Aunque los adultos hubieran aceptado ayunar, "¿qué pasa con los niños?", dijo Mwiti a Reuters antes de la sentencia. "Perdí a mis hijos y no podré recuperarlos pase lo que pase con Mackenzie y sus cómplices. Espero que sea condenado a muerte o a cadena perpetua ⁠para que nunca salga de la cárcel y cause más muertes".

 Dan Mackenzie, uno de los hijos de Paul, afirmó que su padre no perdonó ni a su propia familia. "No acabé en Shakahola porque ya no creía en (…) ir al cielo. Así que dejé la iglesia y empecé a seguir mi propio camino. También perdí a amigos y a mi hermano menor. Es justicia para las personas que perdimos allí", explicó a Reuters.

(Reporte de Vincent Mumo Nzilani en Mombasa, Jeff Kahinju y Nelson Aruya en Malindi y Edwin Okoth y George Obulutsa en ​Nairobi; editado en español por Carlos Serrano)

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