10 de septiembre
Actualizado: hoy a las 1:00 pm
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El plan de la Casa Blanca de aranceles al cobre se frena ante preocupación por economía: fuentes
Por Jarrett Renshaw y Ernest Scheyder
10 sep (Reuters) - La Casa Blanca aún no ha tomado una decisión sobre los aranceles al cobre refinado, ya que los responsables están considerando la preocupación de que el aumento de los precios del metal pueda subir los costos de fabricación frente a las ventajas de fomentar una mayor actividad minera nacional, según dos personas familiarizadas con el asunto.
El Gobierno se está centrando cada vez más en los precios antes de las elecciones legislativas de noviembre, y tanto el presidente Donald Trump como los legisladores republicanos se ven presionados para demostrar que sus políticas económicas están reduciendo —en lugar de aumentar— los costos para los consumidores y las empresas estadounidenses.
Los precios del cobre se han disparado a máximos históricos por las expectativas de que Trump impondrá aranceles a los productos de cobre refinado, como los cátodos, así como al concentrado de cobre producido en las minas.
Los operadores y los compradores industriales se han apresurado a acumular existencias en Estados Unidos para adelantarse a cualquier nuevo arancel, creando así una de las mayores reservas de cobre del mundo.
Un funcionario de la Casa Blanca dijo que la Administración no había tomado una decisión definitiva sobre los aranceles y confirmó que el Departamento de Comercio había facilitado información actualizada a Trump antes de la fecha límite del 30 de junio fijada por la Casa Blanca.
"La Administración sigue evaluando todas las opciones para repatriar la producción de cobre y otros sectores manufactureros críticos a Estados Unidos", dijo el funcionario.
Las declaraciones sugieren que los aranceles no son un hecho consumado, a pesar de que el mercado espera que Estados Unidos pueda subir los existentes al cobre refinado.
La Administración ha estado barajando la posibilidad de aplicar aranceles al cobre refinado como parte de la iniciativa más amplia de Trump para revivir la industria manufacturera estadounidense y reducir la dependencia de los suministros extranjeros de materiales críticos.
Las acciones de los productores de cobre caían tras la noticia de Reuters. Las de Freeport bajaban un 7% en la sesión bursátil del jueves al mediodía, las de Rio perdían un 2,7% y las de BHP retrocedían un 4,7%. Los precios del cobre perdieron más del 4%.
El cobre se usa en la construcción, el transporte, la electrónica y muchos otros sectores. S&P Global prevé que el crecimiento en los sectores de la inteligencia artificial y la defensa impulse la demanda mundial de cobre un 50% para 2040.
Estados Unidos importa aproximadamente la mitad de sus necesidades de cobre cada año y solo cuenta con dos fundiciones de cobre actibas, propiedad de Freeport-McMoRan y Rio Tinto, respectivamente.
Los aranceles propuestos podrían encarecer el cobre importado y mejorar la rentabilidad de los proyectos mineros, de fundición y de refinación de Estados Unidos.
Sin embargo, unos aranceles más amplios sobre el cobre también podrían aumentar los costos para los fabricantes que dependen de este metal, incluidos los productores de equipos eléctricos, automóviles, materiales de construcción y otros bienes industriales.
La tensión ha complicado los esfuerzos de la Administración por usar los aranceles para fomentar la producción nacional sin agravar la inflación ni socavar el mensaje político de Trump sobre la reducción del costo de la vida.
La incertidumbre arancelaria también está impidiendo que el cobre llegue a mercados fuera de Estados Unidos, lo que restringe aún más la oferta mundial.
"Mientras la política (arancelaria) siga sin resolverse, esa posibilidad reduce el incentivo para devolver el metal a los mercados internacionales", dijo Jacob White, analista de minerales de Sprott Asset Management, que invierte en productores de cobre.
(Reporte de Jarrett Renshaw y Ernest Scheyder; edición en español de Javier López de Lérida)