31 de octubre
Actualizado: hoy a las 9:00 am
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Francia se prepara para nuevos disturbios, el Gobierno promete una respuesta contundente
Por Dominique Vidalon y Noemie Olive
PARÍS, 31 oct (Reuters) - Francia desplegó un dispositivo policial de 70.000 efectivos para contener una nueva oleada de disturbios, ampliamente prevista para el sábado, en el marco de las últimas protestas a nivel nacional motivadas por el descontento con el costo de la vida, los servicios públicos y el Gobierno del presidente Emmanuel Macron.
Las manifestaciones, que coinciden con Halloween, se producen dos semanas después de que los disturbios y los saqueos tomaron desprevenidas a las fuerzas de seguridad, dejando tiendas, edificios públicos y negocios dañados en ciudades de toda Francia. El ministro del Interior, Laurent Núñez, se ha comprometido a no permitir que se repita la situación.
"Todo el mundo está en sus puestos para garantizar una respuesta extremadamente firme ante cualquier altercado", declaró Núñez en una rueda de prensa a principios de esta semana, al detallar las medidas de seguridad para una jornada que calificó de "alto riesgo" de disturbios.
El máximo tribunal administrativo de Francia confirmó el sábado que se prohibirá una marcha entre las emblemáticas plazas parisinas de la República y la Bastilla, rechazando un recurso presentado por los sindicatos. En su lugar, las manifestaciones deberán celebrarse en los bulevares de la periferia este de la ciudad, lejos de las principales zonas comerciales del centro de París.
Las autoridades también están alerta ante la posibilidad de que los alborotadores utilicen máscaras de Halloween para ocultar su identidad. Núñez señaló que la legislación ya permite a la policía prohibir el uso de elementos que cubran el rostro cuando el orden público esté en peligro.
Según el Ministerio del Interior, estaban previstas unas 150 concentraciones en toda Francia.
La Embajada de Estados Unidos aconsejó a los viajeros que eviten las zonas donde estén previstas manifestaciones o grandes concentraciones.
Las protestas cobraron impulso a finales de septiembre, cuando el Gobierno en minoría de Macron inició las negociaciones sobre el presupuesto para 2027. Ante una deuda pública que se acerca al 120% del Producto Interno Bruto (PIB) y unos costos de financiación al alza, el Gobierno se ve presionado para contener el gasto, lo que reduce su margen de maniobra.
A los estudiantes, indignados por el estado de deterioro de muchos centros educativos, las clases masificadas y un sistema de admisión a la universidad considerado por muchos como injusto, se han sumado los sindicatos y un movimiento de los "chalecos amarillos" resurgido que exige medidas contra el costo de la vida.
LAS PROTESTAS SE EXTIENDEN POR TODA EUROPA
Las protestas han inspirado manifestaciones lideradas por jóvenes en toda Europa, con concentraciones previstas para el sábado en más de 30 ciudades alemanas.
Las promesas del Gobierno francés de reformar la educación y aliviar los costos del combustible no han logrado calmar el descontento.
"Cuando era pequeño, me decían que los jóvenes éramos el futuro", afirmó Aaron Berthier de Grandry, un estudiante de secundaria de 15 años del barrio parisino de Nogent-sur-Marne, que tiene previsto sumarse a su tercer fin de semana consecutivo de protestas.
"Pues bien, si nosotros, como futuro de Francia, carecemos de recursos, eso significa que Francia acabará colapsando".
Los disturbios han supuesto un impulso político para la líder de extrema derecha Marine Le Pen, que lidera las encuestas de opinión de cara a las elecciones presidenciales de abril, mientras que los posibles sucesores centristas de Macron siguen divididos.
Los disturbios suponen el último golpe para una economía que, según los datos publicados el viernes, ya se estaba contrayendo en el tercer trimestre.
La Cámara de Comercio estima que las pérdidas para los comerciantes superan los 1.000 millones de euros (1.100 millones de dólares). Otras estimaciones sitúan el total en el doble de esa cifra si se incluyen los daños no asegurados y la pérdida de ingresos.
A lo largo de las principales avenidas comerciales de París, las primeras luces navideñas brillan alrededor de escaparates tapiados y rejas de seguridad. Entre las tiendas que fueron blanco de disturbios anteriores se encontraban establecimientos de marcas de lujo como Hermès, Louis Vuitton y Burberry.
El Gobierno está impulsando una controvertida ley que obliga a los alborotadores a pagar hasta 10.000 euros por los daños causados por ellos mismos o por los grupos de los que se considere que forman parte. Las organizaciones de derechos humanos y algunos abogados dicen que la medida corre el riesgo de socavar el derecho a la protesta pacífica.
(Reporte de Noemie Olive, Dominique Vidalon, Alessandro Parodi, Inti Landauro y Michel Rose; redacción de Mark John; edición de Ros Russell y Susan Fenton; Editado en Español por Ricardo Figueroa)