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Habitantes de Paraíso sufren la contaminación de peor accidente de nueva refinería de mexicana Pemex

Por Luis Manuel Lopez Guillermo Risso pensó que la llamarada que iluminaba a lo lejos la noche poco antes del amanecer del 17 de marzo significaba que la refinería Olmeca, de la petrolera...

Publicado el 25 de marzo de 2026 a las 08:19

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Por Luis Manuel Lopez

Guillermo Risso pensó que la llamarada que iluminaba a lo lejos la noche poco antes del amanecer del 17 de marzo significaba que la refinería Olmeca, de la petrolera estatal mexicana Pemex en Paraíso, el el sureño estado Tabasco, estaba "ardiendo".

"Fue una explosión, se alumbró toda la la parte de la refinería", relató Risso, presidente del comisariado de Puerto Ceiba, una comunidad aledaña a la planta, la más nueva de las siete instalaciones de ese tipo de Pemex en el país y que inició operaciones en 2024. "Vimos llamas y nos alarmamos", contó.

El incendio, suscitado por el desbordamiento de aguas aceitosas desde el interior de la refinería hacia un camino aledaño que prendieron rápidamente al paso de un vehículo provocó la muerte de cinco personas.

El incidente es el más grave de los muchos problemas que ha tenido Olmeca desde su construcción en el gobierno del expresidente Andrés Manuel López Obrador (2018-2024) en un enorme predio junto al puerto Dos Bocas, frente al Golfo de México, en lo que alguna vez se pensó fuera unareserva privada de Pemex.

Hasta el domingo, la estatal había recuperado 549 metros cúbicos -equivalentes a 3,453 barriles- de hidrocarburos, en áreas estratégicas dentro o adyacentes a la refinería, además de instalar barreras de contención en el Río Seco, un cuerpo de agua que rodea la refinería y se conecta con la enorme laguna de Mecoacán, donde pescadores tienen cultivos de ostión, entre temores de ser alcanzados por la contaminación.

"Las corrientes son engañosas y puede ser que los residuos que no han sido controlados lleguen a la laguna", consideró el biólogo Alvaro Hernández, quien trabaja con acuicultores en Paraíso. Hernández dijo que, por lo pronto, pescadores que se han visto afectados por el derrame planean vender sus productos en los días festivos de Semana Santa, pues no pueden aguantar la falta de ingresos derivada de la contingencia.

"Los daños ocasionados por el derrame no se van a subsanar de hoy a mañana", dijo. "Y eso impacta porque de ahí dependemos todos", subrayó.

Olmeca, de 340,000 barriles por día (bpd) y cuyo costo de construcción fue más del doble del inicialmente planeado, forma parte de un plan del Gobierno mexicano por lograr lo que llama la "autosuficiencia energética" y producir internamente los combustibles que consume el país, reduciendo al máximo las importaciones, que aún siguen siendo cuantiosas.

El derrame en Olmeca se suma a otro detectado a inicios de marzo frente a costas de Tabasco y Veracruz y del que la presidenta Claudia Sheinbaum admitió el martes aún no se ha identificado a la empresa responsable, pese al tiempo transcurrido. Informó que un grupo de autoridades ambientales y Pemex están trabajando para analizar "la causa del derrame".

"Por eso hice el grupo interdisciplinario, para realmente, pues, conocer y ver si todavía hay alguna fuga o no hay alguna fuga", dijo la mandataria en su conferencia de prensa matutina. Sheinbaum había dicho previamente que podría haberse originado en un barco petrolero frente a Tabasco, lo que algunos expertos empiezan a cuestionar debido a la extensión que ha alcanzado el derrame.

La Red Corredor Arrecifal del Golfo de México, que agrupa a asociaciones de pescadores, indígenas y ambientalistas, alertó hace unos días de la presencia de chapopote en costas de Tuxpan y Cazones, al norte de Veracruz, con lo que consideraron que el derrame se ha extendido todavía más y abarca ahora 680 kilómetros de litoral.

La Red dijo que se han encontrado al menos siete tortugas marinas, dos delfines, dos manatíes y un pelícano dañados por los hidrocarburos, la mayoría de ellos muertos. Además, dicen, hay afectaciones a los manglares de las especies rojo, negro y blanco en la Laguna del Ostión, en Veracruz, un ecosistema único que es hábitat del cangrejo peludo y cangrejo azul, una especie protegida, así como de aves migratorias y de nutrias en algunos ríos.

En Paraíso, Risso está preocupado por la calidad de vida que tienen con la refinería y dice que no quiere el olor que emana del quemador de gas de Olmeca ni los daños ambientales.

"Queremos cero contaminación por parte de Pemex", dice enfático, como si quisiera que sus palabras se volvieran realidad.


(Reporte de Luis Manuel López en Paraíso. Escrito por Adriana Barrera; Editado por Raúl Cortés Fernández)

((adriana.barrera@thomsonreuters.com))

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