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Haitianos en EEUU enfrentan miedo e incertidumbre ante fin de protección contra la deportación

Por David Hood-Nuño, Maria Tsvetkova, Bianca Flowers y Kristina Cooke MIAMI, 1 jul (Reuters) - Uthy pasó siete años formándose en la facultad de medicina para convertirse en médica en Haití. A punto...

Publicado el 1 de julio de 2026 a las 08:22

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Por David Hood-Nuño, Maria Tsvetkova, Bianca Flowers y Kristina Cooke

MIAMI, 1 jul (Reuters) - Uthy pasó siete años formándose en la facultad de medicina para convertirse en médica en Haití. A punto de ‌graduarse, huyó del país hace tres años hacia Estados Unidos con su marido, su hijo pequeño y el sueño de volver cuando fuera seguro.

Uthy, que cuenta con el Estatus de Protección Temporal (TPS), vive ahora con el temor de que ella o su familia puedan ser detenidos y deportados en cualquier momento, después de que la Corte Suprema ​de Estados Unidos dictaminó el pasado jueves que la administración del presidente Donald Trump podía poner fin al TPS para los haitianos y los sirios.

El TPS ofrece protección frente a la deportación y permisos de trabajo a las personas que ya se encuentran en Estados Unidos si sus países de origen se enfrentan a desastres naturales, conflictos armados u otras circunstancias extraordinarias.

La decisión de la Corte Suprema podría privar a cientos de miles de personas como Uthy de la autorización de trabajo y de la protección frente a la deportación.

"Vivo con angustia todos y cada uno de los días", afirmó Uthy, de 32 años, que ahora reside en Sunrise, Florida, a unas 30 ​millas de Miami, y pidió que no se revelara su apellido por temor a represalias.

La decisión ha sembrado el miedo entre las comunidades haitianas de lugares como el sur de Florida y Nueva York, donde los beneficiarios del TPS llevan años construyendo sus vidas sobre una base jurídica incierta: criando a sus familias, manteniendo iglesias, abriendo negocios y ocupando puestos de trabajo esenciales en sectores como la sanidad, la hostelería, la construcción y los cuidados.

Los ​haitiano-estadounidenses representan una pequeña parte de la población de Estados Unidos, pero están profundamente arraigados en Florida, Nueva York, Massachusetts y Nueva Jersey, y algunas de las ⁠comunidades haitianas más grandes del país se encuentran en las zonas de Miami, la ciudad de Nueva York y Boston. Los defensores de los derechos de estos colectivos afirman que la decisión podría tener repercusiones que vayan mucho más allá de quienes corren directamente el riesgo de ser deportados.

La sentencia ‌se produce tras años de tensiones crecientes a raíz de la retórica y las políticas de inmigración del presidente Trump, incluidas las críticas por haber utilizado un lenguaje racista hacia los inmigrantes de minorías étnicas. Durante su campaña electoral de 2024, tanto Trump como el ahora vicepresidente JD Vance difundieron afirmaciones falsas según las cuales los migrantes haitianos de Ohio se comían a las mascotas.

En diciembre, Trump se refirió a los inmigrantes somalíes como "basura".

Aunque la estricta agenda de Trump en materia de control de la inmigración sigue siendo ​impopular, según una encuesta de Reuters/Ipsos, la decisión de la corte que permite a su administración poner fin al TPS probablemente signifique ‌que estas personas serán objeto de detención y deportación.

"Si ya no tienes estatus en este país, se supone que debes ser deportado", dijo a los periodistas la semana pasada Stephen Miller, subjefe de gabinete de la Casa ⁠Blanca para políticas y asesor de seguridad nacional.

EN BUSCA DE APOYO

En las horas y días posteriores a la decisión del tribunal, los haitianos comenzaron a buscar apoyo en iglesias, entre familiares y en sus lugares de trabajo.

"Vamos a tener que darles refugio, y vamos a tener que darles un lugar donde quedarse y alimentarlos porque no podrán trabajar", afirmó Jean Marcellin, un haitiano-estadounidense propietario de varios restaurantes en Nueva York. "Lo más probable es que dependan de sus familiares y de la ayuda de la comunidad a través de las iglesias".

Una de esas iglesias es la Haitian Emmanuel Baptist Church, situada en el barrio de Little Haiti, al norte del centro de Miami.

Ronald Eugene, de ⁠61 años, es pastor adjunto de esta iglesia, que celebra sus ‌servicios en inglés y en criollo haitiano. Su sermón del domingo se centró en el Salmo 23, un pasaje que utilizó para animar a la congregación a mantener la paz.

Eugene dijo en una entrevista tras el servicio que la comunidad y la iglesia llenarán ⁠los vacíos que deja el Gobierno.

"Es en momentos como este cuando nosotros, como iglesia, como comunidad, a veces tenemos que dar un paso al frente para ayudar", afirmó. "Porque ellos no contarán con ese apoyo".

El reverendo Daniel Ulysse, un pastor bautista nacido en Haití y presidente del Haitian American Republican Caucus, señaló que entre el 10% y el ‌15% de los 60.000 haitianos que viven en las parroquias de Pensilvania, Maryland, Nueva York, Nueva Jersey y Connecticut son titulares del TPS. Ulysse se reunió recientemente con cargos electos en Washington, D.C., y espera que se revoque la decisión.

"Muchos haitianos votaron a esta administración republicana. Mucha gente la ⁠apoyó. Esperaban algo mejor", afirmó.

FRENESÍ LEGAL

Las líneas telefónicas de los abogados especializados en inmigración se están viendo desbordadas por llamadas sobre qué hacer a raíz de la decisión, y muchos haitianos buscan alternativas como el asilo ⁠o los permisos de trabajo.

El Congreso creó el programa TPS en 1990 tras un ‌aumento repentino de migrantes que huían de la guerra civil de El Salvador. El secretario de Seguridad Nacional de Estados Unidos puede designar a un país para el TPS en períodos de entre seis y 18 meses, lo que permite a los nacionales que cumplan los requisitos y ya se encuentren en Estados Unidos solicitarlo.

Aunque ​es temporal, muchas designaciones se han renovado durante décadas. Y dado que el TPS no ofrece una vía hacia la ciudadanía, algunos beneficiarios llevan años en situación temporal. No todos los ‌titulares del TPS serían deportables de inmediato si su estatus finalizara, ya que algunos tienen solicitudes de asilo u otras peticiones pendientes que podrían permitirles quedarse, por el momento.

Allen Orr, un abogado especializado en inmigración con sede en Washington, dijo que su despacho está ayudando a sus clientes a evaluar alternativas legales, incluido el asilo, al tiempo que advirtió que los tribunales de inmigración ​se han convertido en un terreno difícil para los migrantes que buscan protección.

"Para los haitianos que llevan en el país, en algunos casos, muchos, muchos años, resulta difícil aportar la documentación que demuestre que tienen un temor nuevo a regresar a su país", dijo.

Orr señaló que los clientes también temen que puedan ser enviados a países con los que no tienen vínculos si no pueden ser deportados directamente a Haití debido a las peligrosas condiciones que allí imperan.

"La idea de ser deportado a un lugar donde quizá no se hable tu idioma y con el que no tienes ningún vínculo, después de haber estado en otro sitio, en algunos casos más de ⁠cinco años, es aterradora", afirmó Orr.

Defensores de los derechos de los inmigrantes, como la secretaria municipal de North Miami, Vanessa Joseph —que también es abogada especializada en inmigración y haitiana-estadounidense—, señalan un rayo de esperanza en un proyecto de ley que se está tramitando en el Senado de Estados Unidos y que ampliaría por ley las protecciones del TPS a los haitianos.

Aunque el futuro de este proyecto de ley y de otra medida aprobada por la Cámara de Representantes en abril sigue siendo incierto, el miedo —y la resiliencia— siguen siendo las emociones predominantes entre las comunidades haitianas.

Farah Larrieux, de 47 años, vive sola en Miramar, Florida, a unos 30 minutos de Miami, y es beneficiaria del TPS. Como propietaria y fundadora de THÉLAR Management Group, una empresa de comunicación que promueve las pequeñas empresas haitianas y caribeñas, sus paredes están adornadas con premios otorgados por diversas ciudades del sur de Florida.

En los días previos a la decisión del tribunal, Larrieux se preparó para lo que ella misma calificó de "dictamen esperado", en vísperas del aniversario 250 de la fundación del país.

"Estados Unidos sigue siendo una inspiración para muchos países", afirmó. "Y es una pena que, justo cuando celebramos el aniversario 250 del país, este esté perdiendo sus valores".

(Reporte de David Hood-Nuño en Miami, Maria Tsvetkova en Nueva York, Bianca Flowers en Chicago, Kristina Cooke en San Francisco y ​Layli Faroudi en París; edición de Kat Stafford y Mark Porter; Editado en Español por Ricardo Figueroa)

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