7 de septiembre
Actualizado: hoy a las 2:00 am
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Healey, nuevo ministro de Economía británico, afronta el reto de sus primeros presupuestos
Por William Schomberg, Kate Holton y Elizabeth Piper
LONDRES, 7 sep (Reuters) - El nuevo ministro de Hacienda británico, John Healey, un antiguo sindicalista que ha defendido una regulación menos estricta para los bancos, deberá decidir pronto cuál es el equilibrio adecuado para unos presupuestos que podrían suponer un momento decisivo para el mandato de Andy Burnham como jefe del Gobierno.
Los inversionistas en bonos quieren comprobar cómo Healey contribuye a las ambiciones de Burnham —desde la construcción de viviendas y la asistencia social hasta la defensa— sin dejar de mantener la disciplina fiscal.
Antes de su primer presupuesto, previsto para el 28 de octubre, Healey, de 66 años, pronunciará este lunes su primer gran discurso sobre cómo impulsar la quinta economía más grande del mundo, un reto que se les ha resistido a sus predecesores durante 20 años.
En un contexto de aumento de los costos de financiación a nivel mundial, es probable que el presupuesto incluya también algunas subidas de impuestos.
Quienes han trabajado con Healey, hijo de un profesor de educación física en una prisión, dicen que es decidido y que se le da bien comunicar cuestiones complejas.
"Por mucho que se agite el ambiente a su alrededor, mantendrá la calma y la cortesía. Tiene ese don", dijo John Monks, antiguo presidente del Congreso de Sindicatos, quien contrató a Healey como responsable de comunicación en la década de los noventa.
"Quería a alguien que pudiera defender los argumentos económicos, alguien que no solo fuera capaz de vender una historia, sino que también pudiera mantener conversaciones con el Banco de Inglaterra y el Ministerio de Hacienda. Él podía hacer todo eso", dijo Monks.
Healey puso en riesgo su sueño de convertirse en diputado laborista cuando él y Monks entraron en conflicto con el líder del partido, Tony Blair, y su jefe de comunicación, Alastair Campbell, a raíz de las reformas sindicales.
"Se enfrentó cara a cara con Blair y Campbell, al igual que yo, y no siguieron adelante con la propuesta", dijo Monks.
DEL CINTURÓN MINERO A LA CIUDAD DE LONDRES
Como viceministro de Hacienda en la década de los 2000, demostró que no era un laborista tradicionalista al hablar a los parlamentarios de "la importancia de un enfoque flexible y basado en principios" respecto a la normativa de la City de Londres.
Más recientemente, como ministro de Defensa en el Gobierno de Keir Starmer, Healey dio de baja dos buques de guerra y retiró un sistema de drones para destinar los fondos a otros fines.
"No hay duda de que sabía qué era lo correcto", dijo Kevin Craven, director ejecutivo de la asociación sectorial aeroespacial y de defensa ADS.
Sin embargo, en junio, Healey renunció de su cargo de ministro de Defensa, lo que supuso un duro golpe para Starmer, quien dimitió como primer ministro once días después.
Healey le dijo a Starmer: "No has sido capaz y el Ministerio de Hacienda no ha estado dispuesto a destinar los recursos que la nación necesita para defender el país en estos tiempos de amenazas crecientes".
No obstante, cuando los medios de comunicación informaron el mes pasado de que Healey no aumentaría de inmediato el gasto en defensa hasta los niveles que había perseguido anteriormente, los diputados de la oposición acusaron al ministro de hipocresía, lo que llevó a Burnham a afirmar que en 2027 se presentaría un calendario.
Queda por ver con qué firmeza presionará Healey para conseguir los fondos adicionales necesarios para elevar el gasto en defensa al 3% del producto interior bruto de aquí a 2030, un nivel que, según dijo, era necesario cuando presentó su dimisión.
El exjefe del ejército británico Richard Dannatt dijo que era poco probable que Healey creara su propia base de poder en el Ministerio de Hacienda, y lo calificó de "político laborista profesional, relativamente a la antigua usanza, que entiende la jerarquía".
Aunque es poco probable que sea "un revolucionario" en el Ministerio de Hacienda, probablemente será capaz de superar la oposición interna y conseguir los fondos que desea para Defensa, según Dannatt.
EL MERCADO DE BONOS Y LOS PRESUPUESTOS
La primera prueba de Healey será elaborar unos presupuestos que no alteren el mercado de bonos —una experiencia que puso fin al efímero Gobierno de Liz Truss en 2022—, pero que ofrezca ayuda a los votantes a menos de tres años de las elecciones.
Hace dos años, en los primeros presupuestos de la entonces ministra de Hacienda, Rachel Reeves, se subieron los impuestos a las empresas, lo que deterioró las relaciones con el sector empresarial y provocó una ralentización de la contratación.
Healey tendrá que demostrar avances en las prioridades de Burnham, entre ellas otorgar más competencias a las autoridades locales, al tiempo que busca fondos para cubrir un déficit inmediato de 5.000 millones de libras en el gasto en defensa.
Esa tarea se ve complicada por el compromiso de Burnham con el mecanismo de aumento de las pensiones públicas y el incremento del gasto en prestaciones sociales.
Sin embargo, a diferencia de las advertencias de Reeves sobre los tiempos difíciles que se avecinan, Healey ha tratado de mostrarse optimista respecto a la economía británica.
El Gobierno de Burnham aprobó a toda prisa pequeñas reducciones en los recibos de la electricidad de los hogares, un límite máximo para las tarifas de autobús y una rebaja fiscal para algunas empresas del sector hostelero al tomar posesión.
El director de una importante empresa británica orientada al consumidor elogió a Healey por afirmar que le preocupaba tanto el costo de hacer negocios como el costo de la vida.
Sin embargo, dos décadas después de su última etapa en el Ministerio de Hacienda, Healey reconoce lo mucho más difícil que es la situación ahora, con una carga de deuda tres veces mayor, y dijo en las redes sociales: "Las condiciones entonces eran muy favorables en comparación con lo que este país, este Gobierno, la población y las empresas afrontan ahora".
(1 dólar = 0,7392 libras)
(Texto de William Schomberg; edición de Hugh Lawson; editado en español por Tomás Cobos)