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Jefe de Volkswagen apuesta por un cambio de rumbo junto con drásticos recortes

Por Christoph Steitz FRÁNCFORT, 29 jun (Reuters) - El plan del CEO de Volkswagen, Oliver Blume, de recortar hasta 100.000 ‌puestos de trabajo y cerrar fábricas alemanas de alto costo va más allá...

Publicado el 29 de junio de 2026 a las 10:39

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Por Christoph Steitz

FRÁNCFORT, 29 jun (Reuters) - El plan del CEO de Volkswagen, Oliver Blume, de recortar hasta 100.000 ‌puestos de trabajo y cerrar fábricas alemanas de alto costo va más allá del simple ahorro: también podría suponer un intento de cuestionar una estructura corporativa que lleva mucho tiempo frenando el ​cambio.

La automotriz más grande de Europa está barajando la mayor reestructuración de su historia, que incluye duplicar los recortes de empleo previstos y cerrar cuatro fábricas alemanas, informaron fuentes a Reuters, en un momento en que se enfrenta a aranceles, al aumento de los costos y a la creciente competencia procedente de Asia.

También está barajando planes para separar los automóviles y los componentes ​en divisiones independientes, una medida que podría poner a prueba los límites de la "ley Volkswagen", que afianza la influencia de los sindicatos y del estado federado de Baja Sajonia —sede de la empresa y su segundo mayor accionista—.

La ley limita, de hecho, ​la capacidad de la dirección para cerrar plantas. Sin embargo, dado que se aplica a VW ⁠AG —que controla las seis fábricas principales del grupo en Alemania—, la creación de entidades independientes podría abrir una vía para eludir esas restricciones.

Tres fuentes financieras y jurídicas afirmaron ‌que la escisión de la división de vehículos —muy expuesta a los aranceles, a la débil demanda europea y a una guerra de precios en China— podría ser un paso en ese proceso.

Pero eso provocaría un enfrentamiento directo con los poderosos sindicatos y los actores políticos. El sindicato IG Metall ​ya ha advertido que los planes de escisión equivalen a un "ataque a ‌la ley de VW", lo que indica que Blume se enfrenta a una dura batalla.

Con el sector en crisis, las acciones ⁠de Volkswagen cerca de sus mínimos de los últimos 16 años y las tensiones internas en aumento, algunos inversionistas dicen que la dirección no tiene más remedio que cuestionar el statu quo.

Ulrich Hocker, presidente del grupo de presión de accionistas DSW, dijo que la influencia de los sindicatos era "excesiva" y estaba arraigada en una época ya pasada. Dado que los sindicatos y el ⁠estado federado de Baja Sajonia ostentan conjuntamente ‌la mayoría en el consejo de supervisión de Volkswagen, la empresa tiene un historial de acuerdos que, en última instancia, se han quedado cortos.

"En algún ⁠momento, todo el mundo tiene que darse cuenta de que es necesario llevar a cabo una transformación profunda para garantizar la supervivencia de esta empresa", afirmó.

ESCISIÓN DEL "BANCO MALO"

En la práctica, sin ‌embargo, cualquier escisión seguiría requiriendo la aprobación de más del 80% de los accionistas, según la ley de Volkswagen, lo que, en la práctica, otorgaría a Baja ⁠Sajonia —con un 20% de los derechos de voto— un poder de bloqueo.

"Baja Sajonia nunca respaldaría una votación destinada a mermar su ⁠propio poder", señaló una de las fuentes.

UBS espera ‌que se alcance un acuerdo y advierte de que cualquier reestructuración vendrá probablemente acompañada de condiciones y de una revisión a la baja de las perspectivas de Volkswagen para 2026.

Olaf Lies, ​presidente del Estado federado de Baja Sajonia y miembro del consejo de supervisión, dijo que el ‌Estado no aceptaría medidas que debilitaran la influencia de los trabajadores que, según él, es "parte integral de la historia de éxito de Volkswagen".

En su lugar, ha sugerido trasladar a Alemania la producción de los modelos destinados al ​mercado chino para apoyar a las plantas infrautilizadas, una idea que Blume también ha planteado.

Más allá de la gobernanza, los inversionistas ven una lógica financiera en la simplificación de la extensa estructura de Volkswagen, que abarca diez marcas y ha suscitado críticas por parte de los inversionistas, incluido su principal accionista, Porsche SE.

La empresa podría seguir el ejemplo de Siemens a ⁠la hora de racionalizar su imperio para abordar la brecha de larga data entre su valor de mercado y el valor que los analistas atribuyen a sus activos.

El desequilibrio es evidente: las participaciones mayoritarias de Volkswagen en la unidad de camiones Traton y en el fabricante de coches deportivos Porsche tienen un valor conjunto de unos 44.000 millones de euros (50.000 millones de dólares), lo que supera el valor de mercado del grupo, que ronda los 37.600 millones de euros.

Los analistas de Citi dicen que separar el negocio principal podría liberar valor, y comparan esta medida con un "banco malo" que aislaría las operaciones más débiles y dejaría una sociedad de cartera más ágil y menos expuesta a la geopolítica y al débil crecimiento.

(Reporte de Christoph Steitz. ​Edición de Mark Potter. Editado en español por Natalia Ramos)

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