27 de febrero
Actualizado: hoy a las 4:19 pm
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La Habana vive un auge de las bicicletas por falta de combustible
Por Alien Fernandez y Anett Rios
Los residentes de La Habana están sacando sus viejas bicicletas del trastero, reparando los neumáticos desgastados y, en algunos casos, aprendiendo a pedalear, ya que el combustible es cada vez más escaso en Cuba tras la toma de control por parte de Estados Unidos de las exportaciones de petróleo de Venezuela.
Caracas, un aliado de Cuba, había sido el principal proveedor de petróleo crudo y combustible de la isla comunista durante más de un cuarto de siglo, hasta que Estados Unidos capturó al líder venezolano Nicolás Maduro en enero.
El agotamiento de ese suministro ha empujado a los cubanos a un nivel más profundo de supervivencia, ya que se enfrentan a apagones cada vez más prolongados y al aumento de los precios de los alimentos y el transporte, así como del propio combustible, cuando está disponible.
Los envíos de combustible a Cuba desde México también se detuvieron recientemente, después de que Estados Unidos amenazó con imponer aranceles a los países que suministren petróleo a la nación insular.
Algunos habitantes de La Habana están recurriendo cada vez más a los vehículos eléctricos y se apresuran a instalar paneles solares en sus casas y negocios.
Para Gabriela Barbon, de 23 años, el aumento de los costos de transporte (tres veces más caros que antes para desplazarse en coche) la convenció para subirse a una bicicleta por primera vez.
"Ya la opción de ir en bicicleta no solo es un hobby o un deseo de lo que yo quería hacer en algún momento de mi vida, sino que ahora es una necesidad", dijo durante una sesión de formación organizada por la organización local Citykleta en un parque de la ciudad, junto a otros adultos que intentaban mantener el equilibrio sobre dos ruedas por primera vez.
"La campaña Aprende a Pedalear de Citykleta llegó en un momento ideal, justo cuando la necesitaba", afirmó.
El organizador de Citykleta, Yasser González, esperaba que se inscribieran 100 personas, pero el programa ha atraído a casi cuatro veces más participantes, muchos de ellos en busca de formas alternativas de desplazarse por la capital cubana.
"Tenemos una avalancha de gente que quiere aprender", dijo, mientras otro organizador ayudaba a un principiante con una bicicleta azul brillante.
Yoandris Herrera no es nuevo en el ciclismo. Pero ha tenido su bicicleta desmontada debajo de la cama durante casi un año, optando por desplazarse en moto.
La bicicleta de fabricación china, que compró hace cuatro años, ahora tiene una segunda oportunidad en las calles, ya que Herrera la utiliza para ir al trabajo y llevar a sus hijos al colegio.
"Pero ahora como está la situación del combustible, hubo que recurrir a la bicicleta porque como el combustible está muy caro", dijo.
La crisis del combustible también ha supuesto un aumento del negocio para el reparador de bicicletas Pedro Carrillo, que alineaba cuidadosamente los radios de una rueda en un taller improvisado en una acera de La Habana, con neumáticos de bicicleta colgados en la pared detrás de él.
"Esto ha sido como una explosión", dijo. Pero el auge de las bicicletas también ha provocado un nuevo tipo de escasez, añadió.
"Ahora sí no tengo piezas para poder ayudar, para ayudar a la población", remarcó.
(Reportaje de Alien Fernández y Anett Ríos en La Habana; redacción de Daina Beth Solomon; edición en español de Javier López de Lérida)
((Mesa de edición en español, santiago.desk@thomsonreuters.com))