28 de abril
Actualizado: hoy a las 1:00 pm
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La industria vitivinícola chilena apunta a los consumidores más jóvenes ante la caída del consumo
Por Rodrigo Gutierrez
En la pintoresca región del valle del Maule, en la zona central de Chile, las idílicas escenas de la vendimia ocultan la difícil realidad de los viticultores frente a la drástica baja del consumo mundial.
Para despertar el interés, los productores de vino chilenos están recurriendo al turismo experiencial, la agricultura sostenible y las campañas en redes sociales para atraer a una generación más joven.
"Estamos viviendo probablemente la peor crisis en 100 años en el mundo del vino", dijo Felipe Rivera, un sommelier de 25 años.
"Es por distintos factores, pero yo creo que es básicamente porque no hay un recambio generacional en los consumidores de vino. Mi generación en general, de verdad es algo triste, pero no consume vino, entonces eso es un gran desafío", añadió.
La caída del mercado del vino es un fenómeno global, con un descenso sostenido en mercados clave como China, el Reino Unido y Estados Unidos, afirmó Julio Alonso, del grupo de promoción Vinos de Chile.
Parte de ese descenso se debe a que las generaciones más jóvenes están reduciendo su consumo. En Estados Unidos, una encuesta de Gallup de 2025 mostró que solo el 50% de los adultos jóvenes consume alcohol, una cifra inferior al 59% de 2023 y al 54% de la población general, ya que muchos jóvenes ahora consideran que el consumo moderado de alcohol es perjudicial.
Para atraer a nuevos amantes del vino, los viticultores del valle del Maule están sustituyendo las salas de degustación por experiencias prácticas de vendimia. El viticultor José Luis Gómez Bastías invita a los visitantes a podar las vides y participar en la molienda, fomentando así la conexión con la tierra y destacando las prácticas ecológicas de su bodega.
Las personas "quieren saber más de los vinos, del 'terroir', quieren saber más de la agricultura que nosotros hacemos, que es totalmente sustentable, ecológica total", señaló. "Esas filosofías ayudan muchísimo, a la gente le interesa mucho, de hecho el público joven también está muy interesado en este tipo de viñas. Es el futuro".
Para el sommelier Ricardo Grellet, creador de la campaña "Yo Tomo Vino", el futuro reside en la calidad, no en la cantidad.
Observa que los consumidores priorizan el bienestar y los productos certificados y predice que los vinos "sin alma ni sofisticación están destinados a desaparecer".
Su campaña anima a la gente a simplemente disfrutar de una copa, "apagar el teléfono y volver a ser personas".
Al parecer, este enfoque está calando hondo. "Es un mundo que efectivamente nosotros como generación no conocemos mucho. Yo recién me estoy insertando en este mundo y lo encuentro bastante particular, muy enriquecedor", afirmó Silvia Lobos, de 24 años, creadora de contenido en redes sociales.
"Y también es la cultura de nuestro país", añadió.
(Reporte de Rodrigo Gutiérrez en San Javier de Loncomilla; reporte adicional de Hugo Monnet; redacción de Daina Beth Solomon y Brendan O'Boyle; Editado en español por Natalia Ramos)