2 de octubre
Actualizado: hoy a las 6:53 am
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La inflación en la eurozona se dispara y mantiene la presión sobre el BCE y las tasas
FRÁNCFORT, 2 oct (Reuters) - La inflación de la eurozona se disparó más de lo previsto en septiembre y es probable que siga aumentando en los próximos meses debido al fuerte incremento de los costos energéticos, lo que mantiene la presión sobre el Banco Central Europeo para que suba aún más las tasas de interés.
La inflación en los 21 países que comparten el euro se disparó hasta el 3,8% en septiembre, desde el 3,2% del mes anterior, superando las previsiones del 3,6% de una encuesta de Reuters, impulsada principalmente por los precios del combustible, el gas natural y, en menor medida, por los alimentos.
Por su parte, la cifra subyacente —muy seguida por los analistas—, que excluye los precios volátiles de los alimentos y los combustibles y refleja las tendencias subyacentes, subió del 2,4% al 2,5%, debido al repunte de los precios de los servicios, según mostraron el viernes los datos de Eurostat, la agencia de estadísticas de la UE.
Es probable que el BCE interprete estas cifras como un panorama mixto.
El aumento de la inflación general por encima de su objetivo del 2% es preocupante y reforzará las peticiones de subidas de tasas, además de las dos ya aplicadas este verano boreal.
¿MANTENDRÁ EL BCE SU RESPUESTA "MESURADA" EN POLÍTICA MONETARIA?
Sin embargo, el moderado aumento de las cifras subyacentes indica que los elevados costos energéticos aún no han generado el tipo de efectos de segunda ronda que podrían desencadenar una espiral inflacionista difícil de frenar.
Esto sugeriría que el BCE puede ceñirse a su respuesta de política "mesurada", un concepto indefinido que los mercados interpretan como subidas de tasas espaciadas, tal vez para coincidir con las previsiones económicas trimestrales.
De hecho, los inversionistas prevén hasta tres subidas más de la tasa de depósito del BCE, situado en el 2,5%, durante el próximo año, pero las probabilidades de que se produzca un movimiento este mes se consideran insignificantes y la próxima subida no se tiene plenamente en cuenta en los precios hasta enero.
Sin embargo, estas expectativas cambian rápidamente, e incluso los dirigentes monetarios reconocen que sus propias previsiones son demasiado inciertas.
Los defensores de una política monetaria más restrictiva sostienen que los costos energéticos han sido demasiado elevados durante demasiado tiempo, por lo que es inevitable que empiecen a provocar efectos de segunda ronda, y que el reciente repunte de los costos del gas natural se trasladará a los precios subyacentes más rápidamente que en el pasado, elevando todo, desde los costos de la electricidad y la calefacción hasta los gastos empresariales.
Pero otros sostienen que el mercado laboral está relativamente débil, por lo que los trabajadores difícilmente pueden exigir grandes aumentos salariales, y que el reciente y fuerte incremento de los costos de financiación a largo plazo también frenará el crecimiento de los precios.
En última instancia, el factor decisivo para la próxima decisión sobre las tasas de interés podrían ser las consideraciones relativas a la estabilidad financiera, más que la inflación.
Los costos de financiación se han disparado, sobre todo porque la subida vertiginosa de los rendimientos estadounidenses hasta su máximo en 24 años afecta a todos los prestatarios. Pero los inversionistas también exigen una prima mayor por mantener activos más arriesgados, y el diferencial de la deuda francesa respecto a los bonos alemanes similares ha alcanzado máximos en varias décadas, lo que plantea dudas sobre la sostenibilidad de la deuda.
Los economistas señalan que el BCE podría estar dispuesto a mantenerse al margen por ahora y no agravar las turbulencias, sobre todo porque las tendencias de la inflación no requieren una actuación urgente ni contundente.
(Información de Balazs Koranyi; edición de Gareth Jones; edición en español de María Bayarri Cárdenas)