3 de septiembre
Actualizado: hoy a las 3:00 am
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La ONU alerta de que la intervención extranjera prolonga la guerra en Sudán
Por Olivia Le Poidevin
GINEBRA, 3 sep (Reuters) - Las armas, tecnología militar, combatientes y redes logísticas de procedencia extranjera están contribuyendo a prolongar el conflicto en Sudán y a ampliar la capacidad de las partes beligerantes para lanzar ataques en profundidad contra zonas civiles, según señaló una misión de investigación de las Naciones Unidas en un informe publicado este jueves, en el que se advierte de que algunos ataques podrían constituir crímenes de guerra.
La guerra de Sudán estalló en abril de 2023 tras una lucha por el poder entre el ejército sudanés y las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF, por sus siglas en inglés) antes de una transición prevista hacia un gobierno civil. El conflicto ha devastado el país, ha desplazado a más de 14 millones de personas y ha provocado lo que las Naciones Unidas han descrito como una de las peores crisis humanitarias del mundo.
La misión de la ONU señaló que los investigadores encontraron motivos razonables para creer que una red transnacional en la que participan personas y entidades de Emiratos Árabes Unidos, Chad, Libia y Somalia suministró a las RSF armas, equipamiento militar, logística, formación y personal extranjero.
Ni Emiratos Árabes Unidos, ni Chad, ni Libia, ni Somalia, ni las RSF, ni el ejército sudanés respondieron de inmediato a las solicitudes de comentarios de Reuters.
EAU rechazó las acusaciones de que hubieran prestado apoyo militar, logístico, financiero o político a las RSF, y Chad afirmó que se mantenía neutral en la guerra y negó tener conocimiento de transferencias de armas a través de su territorio, según el informe.
La misión de la ONU también afirmó haber obtenido pruebas de que contratistas colombianos desempeñaron un papel significativo en el manejo y mantenimiento de sistemas de drones y otras armas avanzadas utilizadas por las RSF. Estimó que el número total de contratistas colombianos implicados podría rondar los 2.000 y señaló que algunos estuvieron presentes durante las operaciones en los alrededores de El Fasher, en Darfur.
Colombia comunicó a los investigadores que se oponía al mercenarismo y que estaba tomando medidas para hacer frente a la participación de ciudadanos colombianos en conflictos extranjeros.
Las matanzas masivas de comunidades no árabes cuando las RSF tomaron El Fasher presentaban características que apuntan a un genocidio, señaló la misión de la ONU en un informe anterior publicado en febrero.
En el pasado, las RSF han negado tales abusos, alegando que los relatos han sido inventados por sus enemigos y respondiendo con acusaciones contra ellos.
La misión señaló que su investigación sobre el apoyo externo al ejército sudanés se encontraba en una fase inicial, pero que había hallado pruebas de que los drones de combate y las municiones merodeadoras —que pueden permanecer en el aire sobre una zona antes de atacar un objetivo— suministrados desde el extranjero habían ampliado la capacidad de ataque a larga distancia del ejército.
Según la misión, algunas de esas armas se utilizaron en ataques contra lugares civiles, incluido el mercado de Yabus, en el estado del Nilo Azul.
GUERRA CON DRONES
El informe concluyó que ambas partes cometieron graves violaciones del derecho internacional de los derechos humanos y del derecho internacional humanitario en sus operaciones con drones, y que algunas de estas conductas constituyen crímenes de guerra. Ambas partes han negado anteriormente las acusaciones de abusos contra los derechos humanos.
El mayor alcance, la persistencia y unas capacidades cada vez más sofisticadas permitieron al ejército de Sudán y a las RSF atacar mucho más allá de las líneas del frente inmediatas, y las pruebas apuntan a que ambas partes llevaron a cabo ataques con drones que causaron la muerte de civiles y alcanzaron hospitales, escuelas, mercados y campamentos de desplazados.
Más de 1.000 civiles murieron en ataques con drones entre enero y mayo de 2026, según las cifras citadas en el informe.
Entre mayo y julio de 2026, los repetidos ataques con drones de las RSF dañaron instalaciones eléctricas y de combustible en El Obeid, capital de Kordofán del Norte, que se encontraba bajo control de las Fuerzas Armadas de Sudán (SAF) a medida que se intensificaba la presión de las RSF en junio de este año. Los ataques interrumpieron el suministro de agua, la asistencia sanitaria, el transporte y otros servicios básicos en una ciudad que ya se encontraba sometida a una grave presión y a un asedio parcial, según la misión.
Entre los casos destacados en el informe figuran los ataques de las Fuerzas Armadas Sudanesas (SAF, por sus siglas en inglés) contra el Hospital Universitario de Ad-Da'ein, en Darfur Oriental, que, según los investigadores, causaron la muerte de al menos 70 personas y dejaron las instalaciones inoperativas.
La misión reiteró sus llamamientos para que se haga cumplir el embargo de armas sobre Darfur e instó al Consejo de Seguridad de la ONU a ampliarlo a todo Sudán.
(Reporte de Olivia Le Poidevin; edición de Tom Hogue; editado en español por Tomás Cobos)