22 de junio
Actualizado: hoy a las 3:00 am
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La victoria de De La Espriella en Colombia afianza el giro de América Latina hacia la derecha
Por Alexander Villegas
BOGOTÁ, 22 jun (Reuters) - Colombia giró a la derecha al elegir al abogado nacionalista y recién llegado a la política Abelardo De La Espriella como su nuevo presidente, acelerando un desplazamiento político hacia ese bloque conservador que se extiende por América Latina.
Mientras tanto, en Perú, donde las autoridades cuentan lentamente los votos disputados de la segunda vuelta presidencial del 7 de junio, se proyecta que la conservadora Keiko Fujimori gane con una ventaja de poco más del 0,2%, con lo que alcanzaría finalmente el máximo cargo de la nación andina después de tres intentos fallidos.
Colombia y Perú se unieron a Argentina, Chile, Ecuador, Bolivia y Panamá en el giro a la derecha registrado en sus elecciones presidenciales más recientes, una marcada reversión de la marea rosa de la región que llevó a varios gobiernos de izquierda al poder a comienzos de la década de 2020, incluido el presidente Gustavo Petro, el primer mandatario izquierdista del país productor de café.
La ley colombiana exige un conteo final verificado, supervisado por notarios y jueces, que para la noche del domingo estaba casi concluido. Todavía no estaba claro si los resultados finales coincidían con el conteo inicial.
Con muchas economías de la región en dificultades y los votantes latinoamericanos, incluidos los colombianos, preocupados por el crimen, candidatos de derecha dura, antes marginales, han ganado prominencia y poder con promesas de mano dura.
Ese avance se produce en medio de un auge global del nacionalismo de derecha y de un impulso del presidente Donald Trump para combatir la creciente influencia de China en América Latina y ejercer más control estadounidense sobre la región.
"Esta es una alineación inusual de los astros para Trump", dijo Steven Levitsky, profesor de estudios latinoamericanos y gobierno en la Universidad de Harvard. "Rara vez se ve un gran número de gobiernos tan ideológicamente convergentes como el que estamos viendo ahora".
En el último año, Trump ordenó operaciones militares en el mar Caribe contra presuntas embarcaciones utilizadas por el narcotráfico en las que murieron más de 150 personas, creó una alianza militar de líderes de derecha en la región llamada Escudo de las Américas, y capturó al presidente venezolano Nicolás Maduro durante una incursión militar nocturna en Caracas.
Petro, el saliente presidente de Colombia, ha sido el crítico más abierto de Trump en la región, lo que llevó al mandatario estadounidense a amenazar con una acción militar y a sancionar al mandatario de izquierda.
De La Espriella, en contraste, es un ferviente admirador de Trump. Ciudadano estadounidense naturalizado que vivió en Miami, el abogado recibió su respaldo antes de la segunda vuelta.
El empresario prometió en campaña unirse al Escudo de las Américas, tomar medidas enérgicas contra los narcotraficantes, flexibilizar las regulaciones empresariales, bajar impuestos y allanar el camino para nuevos proyectos de gas y petróleo detenidos bajo el Gobierno de Petro.
La victoria de De La Espriella llega en un momento en que Colombia enfrenta escasez de gas y los mercados globales de energía enfrentan presiones por la guerra de Irán y el cierre del estrecho de Ormuz.
Con grandes reservas de petróleo en Guyana y Venezuela, que Trump ha prometido explotar, y una de las mayores formaciones de esquisto del mundo en Argentina, expertos dicen que América Latina está en posición de ganar como una potencia energética global.
DESAFÍOS EN ECONOMÍA Y SEGURIDAD
Los mercados en Argentina, Chile, Perú y Colombia han dado la bienvenida a candidatos de derecha que prometieron bajar impuestos, reducir el tamaño del Estado y flexibilizar las regulaciones mineras y de combustibles fósiles.
Pero muchas administraciones enfrentan finanzas bajo presión y déficits crecientes, lo que lleva a recortes de gasto impopulares que causan rechazo entre los votantes.
Bolivia declaró un estado de emergencia este fin de semana y comenzó a despejar bloqueos de carreteras que habían paralizado la nación durante más de 50 días mientras sindicatos y otros sectores de la población protestaban contra medidas de austeridad promulgadas por el presidente de centroderecha Rodrigo Paz.
En Chile, el presidente José Antonio Kast vio desplomarse su índice de aprobación después de que la guerra de Irán llevó a su gobierno a subir bruscamente los precios del combustible, mientras que las medidas de austeridad del presidente argentino Javier Milei han sido recibidas con protestas recurrentes.
Algunos líderes están enfrentando problemas de seguridad en curso pese a su promesa de golpear duro a los criminales.
En Ecuador, los asesinatos se dispararon un 30% el año pasado, con el Gobierno del presidente Daniel Noboa culpando la espiral de violencia a guerras territoriales entre pandillas fragmentadas que compiten por el control tras la captura o muerte de sus líderes.
Los asesinatos también aumentaron en Costa Rica bajo el populista de derecha Rodrigo Chaves. Su sucesora, la presidenta Laura Fernández, prometió una guerra contra el crimen, pero los asesinatos se han mantenido altos mientras la pequeña nación centroamericana se convirtió en un punto clave de envío de cocaína sudamericana a Estados Unidos y Europa.
De La Espriella ganó en un conteo preliminar de votos por menos del 1% y necesitará trabajar con un Congreso profundamente dividido, donde su propio movimiento político tiene pocos escaños, pero el partido de su rival Iván Cepeda tiene más legisladores que cualquier otro.
Su estilo de vestir y sus promesas de megacárceles generaron comparaciones con el líder de El Salvador, Nayib Bukele, aunque De La Espriella las desestimó.
El conflicto interno de Colombia entre grupos rebeldes financiados por el narcotráfico y la minería ilegal, bandas criminales y el Estado, así como las grandes extensiones de territorio con poca presencia estatal, probablemente demostrará ser una prueba difícil para De La Espriella, dijeron analistas.
"Colombia es un país muchísimo más grande y mucho más complicado de manejar que El Salvador, e importar soluciones de seguridad de El Salvador a Colombia pues no creo que sea posible, tanto legalmente, presupuestalmente, como en materia de relacionamiento global", dijo Sergio Guzmán, fundador de Colombia Risk Analysis.
De La Espriella tendrá que trabajar con las poderosas instituciones democráticas de Colombia, como su Congreso y sus cortes, para sacar adelante sus políticas, dijo Levitsky.
"Si intenta ser más radical, entonces puede meterse en algunos problemas", dijo Levitsky.
(Reporte de Alexander Villegas. Escrito por Luis Jaime Acosta)