10 de junio
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Las abejas obreras construyen un “palacio real” para la reina de las abejas
Por Marta Serafinko
10 jun (Reuters) - Las reinas de las abejas melíferas provienen de los mismos óvulos fertilizados comunes que las abejas obreras.
Entonces, ¿cómo es que una abeja se convierte en reina —con la responsabilidad de ser la única encargada de producir crías en la colonia— en lugar de ser simplemente otra obrera más? Hasta ahora, los científicos creían que se debía únicamente a que la abeja elegida recibía una dieta especial.
Una nueva investigación indica que hay otro factor crítico en juego: la naturaleza de la cámara de cera construida para ella por el grupo de abejas obreras, todas hembras. Si bien estas obreras proporcionan a la futura reina una sustancia rica en nutrientes llamada jalea real que ellas mismas secretan, la cámara de desarrollo larvario que construyen para ella también tiene cualidades físicas y químicas únicas.
"Una dieta real no significa nada sin un palacio real", afirmó Kai Wang, científico del Instituto de Investigación Apícola de la Academia China de Ciencias Agrícolas y uno de los responsables del estudio publicado en la revista Nature.
La mayor parte de un panal de abejas melíferas está construida con cera secretada por las obreras y moldeada en pulcras celdas hexagonales, algunas de las cuales se utilizan para almacenar alimento y otras para las crías. Pero también construyen un tercer tipo de cámara para las futuras reinas, parecida a cáscaras de cacahuete que cuelgan hacia abajo del panal. Observadas desde hace tiempo por los apicultores como señales de enjambrazón o de sustitución de la reina, a menudo se las trataba como recipientes pasivos.
"Nuestro estudio demuestra que, en realidad, se trata de una 'incubadora inteligente' activa y muy sofisticada", afirmó Wang.
El estudio se centró en una especie llamada abeja occidental.
Según los investigadores, la cámara construida para la futura reina ofrece un conjunto de condiciones físicas y químicas que pueden ayudar a impulsar el desarrollo de la larva en una dirección real. Esta cera es más blanda, se derrite a una temperatura más alta y libera un "perfume" químico diferente.
Las paredes más blandas pueden dar a la larva en crecimiento espacio para expandirse, mientras que los aromas podrían actuar como desencadenantes hormonales, según los investigadores. Incluso con jalea real, señaló Wang, las larvas expuestas a la cera de las celdas de obreras mostraron un desarrollo de reina más deficiente y una mortalidad mucho mayor, lo que sugiere que necesitan el "olor y el tacto" de la cera real para sobrevivir y transformarse.
Los investigadores también descubrieron que las abejas que construyen las celdas de reina tenían temperaturas torácicas inusualmente altas y una actividad genética distintiva.
"Para moldear esta cera especial de alto punto de fusión, estas abejas jóvenes tienen que convertir sus cuerpos en diminutos 'hornos vivientes', calentando sus tórax a más de 39 grados Celsius (102 grados Fahrenheit), como si tuvieran fiebre", explicó Wang.
Wang señaló que estas abejas no constituyen una casta especializada de forma permanente, sino que son "jóvenes obreras comunes y flexibles" que asumen una tarea de emergencia temporal, con cambios a corto plazo en la expresión génica que les ayudan a procesar la cera.
Wang las denominó "las multitarea por excelencia" porque, mientras construyen celdas de reina, siguen realizando las tareas cotidianas de la colmena, como compartir comida con sus compañeras de nido e inspeccionar otras celdas.
Lo que más sorprendió a Wang fue que el "dogma profundamente arraigado" del determinismo nutricional —la idea de que alimentar a una larva con jalea real es el único secreto para crear una reina— era incompleto.
El estudio, sin embargo, aún no identifica el aspecto preciso de la cera que está en juego.
Wang afirmó que el siguiente paso es encontrar el interruptor molecular: "¿Qué aroma químico específico o contacto físico le dice realmente al ADN de la larva de reina: 'Tú eres la reina'?".
Pueden existir efectos similares en otros insectos sociales, añadió Wang. Los termiteros y los nidos de papel de las avispas pueden hacer algo más que dar cobijo a sus ocupantes, y los intrincados nidos de cera de las abejas sin aguijón podrían esconder secretos similares sobre cómo las colonias controlan su desarrollo.
Más allá de la biología, el trabajo podría ayudar finalmente a los apicultores a criar reinas más sanas, afirmó Boris Baer, profesor de salud de los polinizadores en la Universidad de California, Riverside, y uno de los líderes del estudio.
La producción de reinas es fundamental para la apicultura moderna, y se necesitan reinas sanas para mantener colonias sanas, dijo Baer. Las abejas melíferas domesticadas polinizan más de 80 cultivos agrícolas importantes, y Baer señaló que comprender mejor cómo las colonias producen de forma natural reinas de alta calidad podría ayudar a mantener poblaciones de abejas más resilientes en un momento en que los apicultores de Estados Unidos y otros lugares están informando de pérdidas sustanciales de colonias.
Para Wang, los hallazgos subrayan que la colonia de abejas melíferas es un "superorganismo", en el que las abejas moldean colectivamente a una larva común para que se convierta en su futura madre. Como él mismo dijo: "Comer bien es importante, pero vivir en el hogar perfecto es lo que realmente cambia tu destino".
(Reporte de Marta Serafinko en Gdansk, Polonia; edición de Will Dunham. Editado en español por Natalia Ramos)