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Las olas de calor ponen de manifiesto la crisis de hacinamiento en las prisiones europeas

Por Layli Foroudi, Alvise Armellini y Amina Ismail ORLEANS, Francia/ROMA/BRUSELAS, 7 ago (Reuters) - En un día en el que las temperaturas superaban los 37 grados centígrados en ‌el exterior, un preso estaba...

Publicado el 7 de agosto de 2026 a las 01:45

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Por Layli Foroudi, Alvise Armellini y Amina Ismail

ORLEANS, Francia/ROMA/BRUSELAS, 7 ago (Reuters) - En un día en el que las temperaturas superaban los 37 grados centígrados en ‌el exterior, un preso estaba sentado en su celda con toallas mojadas colgadas de los barrotes de la ventana, intentando explicar al político que lo visitaba cómo se sentía al estar encerrado en Francia durante una ola de calor.

La mayoría de los días, Manu, de 29 ​años, se quedaba en la cama, intentando moverse lo menos posible. "Hay que afrontarlo mentalmente", dijo en una de las cárceles más nuevas de Francia: Orleans-Saran, inaugurada en 2014.

Reuters estuvo presente en esa visita de julio y habló con más de 40 personas en Francia, Italia y Bélgica —reclusos, activistas, directores de prisiones, médicos, representantes sindicales—, muchas de las cuales describieron una crisis en las cárceles, donde las olas de calor de este verano han puesto de manifiesto problemas subyacentes relacionados con el hacinamiento y el deterioro de las instalaciones.

FRANCIA DEBE "LUCHAR CONTRA EL HACINAMIENTO ​EN LAS CÁRCELES"

La inspectora jefa de prisiones de Francia, Dominique Simonnot, afirmó que su oficina se vio desbordada por las quejas de los reclusos cuando se produjo una grave ola de calor en junio, tantas que su organismo público independiente tuvo que contratar a un empleado adicional.

"Imagínate: nosotros nos asfixiamos en nuestros pisos, y ellos están tres o cuatro personas ​en una celda de nueve metros cuadrados, en un edificio que no está adaptado, sin aire acondicionado, viejo y donde el calor ⁠es insoportable."

Al sur de Orleans, en Limoges, otro recluso contó a su abogado y a su madre que se había desmayado por el calor, se había caído y se había hecho un corte en la cabeza al levantarse para ir al ‌baño en la madrugada del 8 de julio en la prisión de la ciudad.

Un representante del sindicato de funcionarios de prisiones ofreció a Reuters una versión diferente, también relacionada con el calor, según la cual el recluso, que pidió no ser identificado, se había resbalado al trepar para tomar un poco de aire fresco en una ventana. Reuters no habló con el recluso y no pudo confirmar de forma independiente ninguna de ​las dos versiones.

Su abogado, Charly Salkazanov, dijo que había solicitado a la prisión que le enviara el expediente ‌médico del hombre para obtener más detalles. "Este tipo de cosas seguirán ocurriendo una y otra vez hasta que las autoridades se den cuenta", añadió.

El servicio penitenciario regional de Burdeos, responsable ⁠de la prisión de Limoges, no hizo comentarios sobre el caso. Afirmó que el centro había puesto en marcha medidas para hacer frente a la ola de calor, entre ellas un mayor acceso a las duchas y al agua, y permitir a los reclusos comprar ventiladores y crema solar.

El Ministerio de Justicia francés afirmó que había ofrecido a los reclusos de todo el país duchas adicionales y suministros de crema solar, además de un mayor acceso al agua.

"A medio y largo plazo, tenemos que intentar luchar contra el hacinamiento en las cárceles, ⁠que agrava las dificultades de la ola de calor", ‌dijo a finales de junio el portavoz del Ministerio de Justicia francés, Sacha Straub-Kahn.

ACTIVISTAS ITALIANOS ORGANIZAN UNA VISITA MASIVA A LAS CÁRCELES

En general, las prisiones francesas registraban una tasa media de ocupación del 141,3% a 1 ⁠de julio, según cifras del Gobierno. Italia registraba una tasa del 139,7% a finales de julio, según la organización de defensa de los derechos penitenciarios Antigone, y Bélgica, del 121% en agosto, según el Conseil Central de Surveillance Pénitentiaire del país.

El 14 de julio, una coalición ‌italiana de activistas por los derechos de los reclusos organizó visitas simultáneas en 34 centros penitenciarios de todo el país para dar a conocer lo que describieron como condiciones inhumanas.

"Es absurdo que no haya neveras en las celdas, es ⁠absurdo que no haya ventiladores en todas partes, es absurdo, por ejemplo, que los reclusos tengan que pasar 20 horas (al día) en sus celdas", dijo el director de Antigone, Patrizio ⁠Gonnella, a las puertas de la prisión Regina Coeli de Roma.

El ‌Ministerio de Justicia italiano ha destinado 800.000 euros (923.280 dólares) a las prisiones para la compra de ventiladores y neveras de cara al verano y se ha comprometido a crear 10.000 plazas penitenciarias adicionales antes de que termine el año, aunque, según datos del ministerio, hasta ​la fecha no se ha creado ninguna.

En otro intento por aliviar el hacinamiento, el Parlamento italiano aprobó en julio una ley que permite a miles ‌de reclusos con adicciones a las drogas o al alcohol cumplir sus condenas en casa mientras siguen programas de rehabilitación.

En la ciudad sureña de Cosenza, el Gobierno acordó en junio retirar las mamparas de metacrilato de las ventanas de las prisiones, que se habían instalado para impedir el envío de artículos prohibidos, ​como teléfonos móviles, mediante drones, pero que limitaban gravemente la ventilación.

AUMENTAN LAS TENSIONES CON EL CALOR EN LAS PRISIONES

La ministra de Justicia de Bélgica, Annelies Verlinden, dijo en julio que el Gobierno había ofrecido a los reclusos más agua y más duchas. En un correo electrónico enviado a los directores de prisiones el 8 de julio, la administración penitenciaria belga indicó que las medidas contra la ola de calor deberían prolongarse hasta septiembre.

Los directores de dos de las prisiones más antiguas de Bélgica, situadas en Gante y Merksplas, señalaron que las ⁠olas de calor han provocado un aumento de las tensiones, con más peleas entre los reclusos y enfrentamientos con el personal.

En Gante, el director Pieter Van Caeneghem señaló que el centro albergaba a 447 reclusos a pesar de tener una capacidad para solo 260.

"Todos los problemas relacionados con el hacinamiento se agravan dos o diez veces más cuando hay una ola de calor", dijo.

En Merksplas, el director Serge Rooman explicó que, desde hace tres años, durante las olas de calor, había empezado a hacer excepciones a los protocolos de seguridad dejando abiertas las ventanas de las celdas por la noche y abriendo las puertas de la prisión para facilitar la circulación del aire. Desde entonces, esos cambios se han incorporado a las directrices oficiales.

"El problema fundamental son los edificios", señaló, refiriéndose a las ventanas de cristal simple y a la falta de ventilación.

"Nadie gana votos diciendo que va a construir o renovar prisiones porque hace demasiado calor en verano", añadió. "Pero en Bélgica el castigo es la privación de libertad, no la exposición a condiciones inhumanas".

(1 dólar = 0,8665 euros)

(Reporte de Layli Foroudi, Alvise ​Armellini y Amina Ismail; edición de Andrew Heavens; editado en español por Tomás Cobos)

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