3 de junio
Actualizado: hoy a las 9:00 am
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PERFIL-Roberto Sánchez, el candidato izquierdista que modera plan económico por la presidencia de Perú
Por Lucinda Elliott y Marco Aquino
LIMA, 3 jun (Reuters) - El legislador y candidato de izquierda Roberto Sánchez, cuyos planes para reformar el sector minero han generado preocupación entre los inversionistas, pareció adoptar un tono más pragmático en el último tramo de campaña para enfrentarse el domingo a la derechista Keiko Fujimori en el balotaje presidencial de Perú.
Sánchez, exministro y aliado del destituido y encarcelado expresidente izquierdista Pedro Castillo, basó su campaña en la primera vuelta de abril en reformas radicales del Estado.
Pero en las últimas semanas, el político de 57 años y candidato del partido izquierdista Juntos por el Perú, ha mostrado una postura más cautelosa respecto a la política macroeconómica.
"Poner los pies en la tierra significa dejar de soñar", dijo a periodistas la semana pasada. "Insistir en algo inviable no tiene sentido", señaló tras afirmar que respetará la inversión privada y que mantendrá la estabilidad económica y fiscal.
El candidato ha reconocido que los desafíos globales, como el aumento del precio de los combustibles, la amenaza del fenómeno de El Niño y la debilidad de las finanzas públicas, le estaban imponiendo una dosis de realidad a su agenda.
En mayo nombró como asesor principal a Pedro Francke, un exministro de Economía en el gobierno de Castillo y considerado como un profesional menos radical al discurso de izquierda.
Francke se apresuró a calmar a los inversionistas, afirmando que Sánchez respetaría los contratos mineros y preservaría la independencia del banco central, que ha mantenido a raya durante años la inflación local, posturas que contrastan con algunos elementos del programa inicial del candidato presidencial.
Los analistas afirman que esta postura resalta el esfuerzo de Sánchez por ganarse al sector preocupado por la inestabilidad en el país. "Uno de los principales retos de Sánchez es atraer a los votantes centristas sin alienar a su base de apoyo principal", dijo Nicholas Watson, de la consultora Teneo.
Sus vínculos pasados con figuras polémicas como Antauro Humala —militar retirado ultranacionalista y hermano del expresidente Ollanta Humala— ponen de manifiesto este dilema.
Si bien Sánchez ha intentado distanciarse, no puede romper completamente los lazos sin "arriesgarse a una reacción adversa" por parte de sus votantes, según Watson.
Humala ha restado importancia a la influencia de Francke, evidenciando tensiones internas sobre el rumbo de la campaña.
¿NUEVA CONSTITUCIÓN?
Pese al aparente viraje en el tema económico, Sánchez ha reafirmado su plan de reforma política de impulsar una consulta previa y democrática para cambiar la Constitución de 1993, que nació de un "autogolpe" del expresidente Fujimori, según el "Programa de Gobierno de Segunda Vuelta" de su partido.
La constitución "encogió el papel del Estado y abrió la soberanía nacional a la influencia de poderes externos", según el programa. Su modelo económico "concentra la riqueza en unos pocos mientras deja a la mayoría en la precariedad. Por eso el Estado debe recuperar un papel activo en la economía", señaló.
Sánchez, que surgió como una sorpresa en la primera vuelta, aboga por diversificar las relaciones internacionales y destaca al grupo de los BRICS, un bloque de países emergentes liderado por China, como un "camino distinto" de cooperación sur-sur.
Antes de las elecciones de abril, declaró a Reuters que Perú necesitaba "un nuevo contrato social, un Estado plurinacional que reconozca la verdadera esencia" del país andino, porque -afirma- el sistema actual no ha logrado la igualdad.
"El voto rural, el voto andino, el voto quechua, aimara y amazónico nunca fue respetado", declaró Sánchez, en una sede del partido en Lima, luciendo un sombrero de paja de ala ancha que perteneció a Castillo y que es típico en zonas rurales.
También había planteado un impuesto a las ganancias "extraordinarias" en el sector minero, como un "reequilibrio" a favor de las comunidades donde se extrae los metales.
"Treinta años de minería y los pueblos mineros siguen siendo los más pobres de nuestro país", afirmó.
De ser elegido, deberá enfrentar desafíos en el Congreso, donde los partidos de derecha lograron en conjunto, en las elecciones de abril, una mayoría en el Senado como en la Cámara de Diputados, en la vuelta a una bicameralidad en tres décadas.
El estrecho vínculo de Sánchez con el expresidente Castillo, destituido y encarcelado a fines del 2022 tras intentar de disolver el Congreso, también ha inquietado a los inversionistas en uno de los mayores productores de cobre del mundo.
Castillo ha respaldado al candidato desde la cárcel. Sánchez aboga por la libertad del expresidente, a quien lo considera un preso político expulsado de forma irregular por el Congreso.
Criado en una familia andina con raíces en el sur de Perú, Sánchez afirmó haber tenido una infancia humilde y haber aspirado alguna vez a ser sacerdote, atribuyendo sus orígenes políticos al trabajo social en el seno de la Iglesia.
Ha declarado que, como católico, apoya el aborto únicamente en casos de violación o cuando la vida de la madre está en riesgo, y se opone a cualquier forma de discriminación por orientación sexual, raza o religión.
(Reporte de Marco Aquino, Editado en español por Juana Casas )