23 de septiembre
Actualizado: hoy a las 4:00 am
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Taiwán y los derechos humanos son “líneas rojas” para China para la reunión entre Trump y Xi
Por Liz Lee y Yimou Lee
PEKÍN/TAIPÉI, 23 sep (Reuters) - Taiwán y los derechos humanos son "líneas rojas" para China que no se pueden traspasar, advirtió el miércoles el embajador de ese país en EEUU, adoptando un tono firme de cara a la cumbre entre los líderes que se celebrará esta semana en Washington.
El presidente chino, Xi Jinping, visitará Washington para una cumbre con el presidente Donald Trump, en un momento en que ambas partes buscan aportar estabilidad a unas relaciones ensombrecidas por disputas que abarcan desde el comercio hasta Taiwán.
En un artículo publicado en el Diario del Pueblo, órgano oficial del Partido Comunista en el poder, el mismo día en que Xi tiene previsto partir, el embajador Xie Feng dijo que la gestión de las diferencias depende de la buena fe, y que EEUU debería dejar de "inventar pretextos" como la seguridad nacional, los desequilibrios económicos y el trabajo forzoso para intentar contener a China.
Añadió que, cuando China y EEUU cooperan, ambas partes se benefician, pero cuando se enfrentan, ambas salen perjudicadas.
"No se pueden violar los intereses de China en materia de soberanía, seguridad y desarrollo, y no se pueden cuestionar las cuatro líneas rojas: Taiwán, la democracia y los derechos humanos, las vías y los sistemas de desarrollo, y los derechos al desarrollo", afirmó Xie.
"China está comprometida con el desarrollo pacífico y espera que EEUU también avance en esa dirección".
China reclama Taiwán, gobernado democráticamente, como parte de su territorio, a pesar de las objeciones del Gobierno de Taipéi.
TENSIONES EN TAIWÁN
Estados Unidos es el principal proveedor de armas y el principal apoyo internacional de Taiwán, y China ha exigido en repetidas ocasiones que se ponga fin a la venta de armas a Taiwán.
Tras una cumbre celebrada en mayo en Pekín con Xi, Trump dijo que tenía en suspenso un nuevo paquete de armas, por valor de unos 14.000 millones de dólares, y lo describió como una "baza muy buena para la negociación".
Un alto cargo de seguridad taiwanés dijo a los periodistas que Pekín considera cualquier retraso en las transferencias de armas de EEUU como una forma directa de frenar el refuerzo militar de Taiwán, lo que da a China más margen para aumentar la presión en torno a Taiwán, Japón y Filipinas.
China podría recurrir a un paquete de incentivos, como la compra de productos estadounidenses o gestos respecto a las tensiones en Oriente Medio, para convencer a Trump de que una reducción de los compromisos militares de EEUU en la región podría granjearle una mayor cooperación por parte de Pekín, dijo el representante, que habló bajo condición de anonimato.
Las fuerzas armadas chinas han aumentado significativamente el número de buques de la Armada, de la guardia costera y de investigación en torno a Taiwán, en los mares del Sur y de China Oriental, y están recopilando datos sobre elementos como los cables submarinos que podrían resultar útiles en caso de guerra, señaló el funcionario.
El Ministerio de Defensa chino no respondió a las solicitudes de comentarios.
El Ministerio de Asuntos Exteriores de China reiteró su "firme oposición" a la venta de armas por parte de EEUU, afirmando que la cuestión de Taiwán era su "interés fundamental entre los intereses fundamentales" y la base política de las relaciones entre China y EEUU.
China nunca ha renunciado al uso de la fuerza para someter a Taiwán a su control, aunque afirma que preferiría una "reunificación pacífica".
En Pekín, un portavoz de la Oficina de Asuntos de Taiwán dijo que era Taiwán quien estaba intensificando "deliberadamente" la confrontación.
"Las maquinaciones en favor de la independencia son las principales responsables de destruir la paz y la estabilidad en el estrecho de Taiwán y de socavar el 'statu quo'", dijo la portavoz Zhu Fenglian.
(Información de Liz Lee y Yimou Lee; información adicional y redacción de Ben Blanchard en Taipéi; edición de Michael Perry y Stephen Coates; edición en español de María Bayarri Cárdenas)