5 de septiembre
Actualizado: hoy a las 9:00 am
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WIDER IMAGE-Contrabando de caballos deja al descubierto fisuras en defensas EEUU contra gusano barrenador
Por Cassandra Garrison
Cuando los agentes del sheriff interceptaron un remolque que transportaba seis caballos cerca de la localidad fronteriza Redford, en Texas, descubrieron algo más que una infracción relacionada con el ganado. Los animales habían cruzado ilegalmente el Río Grande desde México a través de una oscura red de contrabando, eludiendo las inspecciones veterinarias, los certificados sanitarios y las medidas de cuarentena que Estados Unidos exige para el ganado.
Los animales de contrabando están pasando a ser objeto de atención como posibles portadores del gusano barrenador del Nuevo Mundo. Este parásito carnívoro comenzó a infestar al ganado estadounidense en junio, a pesar de los esfuerzos por frenar su propagación, como la prohibición estadounidense de más de un año sobre el ganado mexicano, un equipo de inspectores gubernamentales a caballo y un enjambre de moscas estériles.
Los caballos interceptados cerca de Redford a finales de mayo no estaban infestados, pero el caso pone de relieve una parte poco aplicada de la respuesta estadounidense a la amenaza. Mientras las autoridades estadounidenses restringían las importaciones de ganado e interrumpían un comercio de miles de millones de dólares para contener la mosca, el comercio de caballos y otros animales vinculados a los cárteles seguía moviéndose a través de tramos remotos de la frontera.
Desde hace más de un año, las autoridades estadounidenses sostienen que el tráfico ilegal de ganado procedente de Centroamérica contribuyó a la propagación del gusano barrenador hacia el norte. Sin embargo, Reuters ha descubierto que los traslados ilícitos de animales también han persistido a lo largo de algunos tramos de la frontera entre Estados Unidos y México, a menudo utilizando las mismas rutas que se emplean para el tráfico de drogas y personas.
Hay mucho en juego. Un brote anterior de gusano barrenador mató a miles de animales en Estados Unidos antes de que la plaga fuera declarada erradicada en la década de 1960. En Texas, donde las autoridades confirmaron este año los primeros casos nuevos en animales en Estados Unidos los expertos estiman que un brote generalizado podría costarle a la economía hasta 1,800 millones de dólares.
La administración del presidente estadounidense, Donald Trump, ha reabierto parcialmente la frontera al ganado mexicano para aliviar a los consumidores estadounidenses, cuyos precios de la carne de vacuno alcanzaron máximos históricos tras la prohibición, a pesar del aumento de los casos en México.
Funcionarios del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA por su sigla en inglés) policías y expertos del sector ganadero han señalado que los animales de contrabando abarcan desde caballos de gran valor adquiridos para carreras y rodeos hasta perros utilizados en peleas ilegales y ganado vacuno. Las autoridades también han interceptado animales exóticos, entre ellos primates, osos y tigres, en los últimos años.
La agencia mexicana de sanidad agropecuaria, Senasica, ha confirmado más de 2,000 casos de gusano barrenador en equinos desde que comenzó el brote en 2024.
"Con cualquier tipo de movimiento, le ayudamos a la mosca a moverse mucho más rápido de lo que naturalmente se pudiera mover", afirmó Óscar Rico, investigador de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y coautor de un estudio que predice cómo los animales podrían propagar el gusano barrenador.
PATRULLAS FRONTERIZAS REVELAN MAGNITUD DEL TRÁFICO ILEGAL
Durante una semana de agosto, Reuters visitó tres comunidades remotas a lo largo de la frontera entre Texas y México, participó en patrullajes con agentes locales y entrevistó a sheriffs, veterinarios y antiguos agentes de la Patrulla Fronteriza. Estos describieron el reto que supone vigilar cientos de millas de terreno accidentado por donde pueden cruzar sin ser detectados animales, drogas y personas.
El sargento ayudante del sheriff del condado de Presidio, Jaime Sanchez, quien investigó el caso Redford, afirmó que los caballos objeto de tráfico pueden alcanzar un precio de al menos 30,000 dólares en el mercado negro y que los contrabandistas pueden ofrecer precios más bajos que los vendedores legales al eludir los trámites de importación, los impuestos y los requisitos veterinarios. Los contrabandistas suelen llevar los caballos a Houston y Dallas, donde los venden para trabajos agrícolas, carreras o charrería, el deporte ecuestre tradicional de México.
El departamento de Sanchez ha interceptado más de 50 caballos de contrabando en los últimos dos años al detener remolques de caballos, una imagen poco habitual en la árida comunidad fronteriza de Presidio, Texas.
Redford, conocido históricamente como "El Polvo", es un pueblo casi abandonado, con carreteras flanqueadas por casas desocupadas y una escuela cerrada. Con menos de 20 familias residiendo allí, la comunidad se ha convertido en un corredor vulnerable para los cruces ilegales controlados por los cárteles mexicanos, donde las vastas extensiones de terreno aislado pueden servir de refugio, explicó Sanchez.
En un día abrasador de agosto, señaló un tramo poco profundo del Río Grande por donde los traficantes hacían cruzar a los caballos a pie, atravesando el río y la propiedad privada de un anciano residente antes de cargarlos en un remolque.
"Se les hace fácil pagarle a alguien 500 o 1,000 dólares por caballo que se lo cruce, lo sube a tráiler y se va," afirmó.
El condado de Presidio está colaborando con las autoridades federales para frenar el contrabando de animales, que Sanchez atribuyó a "La Línea", un cártel que la administración Trump designó como Organización Terrorista Extranjera en julio. El FBI también relacionó al grupo con actividades delictivas a lo largo de la frontera.
"Como son temas de seguridad, se toca también el tema del gusano barrenador y todo eso porque viene a golpear fuertemente a las economías", dijo Sanchez. "En realidad estamos muy, muy preocupados", subrayó.
La agencia encargada de velar por el cumplimiento de la legislación medioambiental, Profepa, afirmó en un comunicado a Reuters que mantiene una cooperación binacional con el Servicio de Pesca y Vida Silvestre de Estados Unidos para compartir información sobre "casos de tráfico, operaciones coordinadas de control y la devolución o repatriación de ejemplares vivos de fauna silvestre".
Portavoces de las secretarías de Seguridad, Agricultura y Relaciones Exteriores de México declinaron hacer comentarios.
CRUCES NO DOCUMENTADOS EVADEN LAS INSPECCIONES
Las autoridades estadounidenses no han vinculado ninguno de los 48 casos confirmados de gusano barrenador en el país con el contrabando. Muchos expertos creen que es probable que la cifra sea inferior a la real, ya que la fauna silvestre y los animales de contrabando evaden los controles. El USDA no ha determinado cómo llegó el gusano barrenador a Estados Unidos y declaró que las investigaciones epidemiológicas continúan.
Científicos, veterinarios y epidemiólogos entrevistados por Reuters afirmaron que los cruces no documentados de animales presentan los mismos riesgos de transmisión de enfermedades que las autoridades han vinculado con el movimiento ilegal de ganado procedente de Centroamérica, ya que los animales que se desplazan fuera de los canales regulados pueden evitar las inspecciones y los tratamientos que podrían detectar infecciones.
El inspector general del USDA, John Walk, declaró que el reciente contrabando en la frontera sur de Estados Unidos "parece más pronunciado" y que el tráfico de animales no es solo una preocupación agrícola, sino un problema de seguridad nacional agravado por el gusano barrenador.
"Podría ser un vector", dijo Walk en su oficina en Washington, D.C.
En julio, Walk viajó a Brownsville, Texas, para alertar a las autoridades locales sobre el riesgo que representan las redes de tráfico de animales para la propagación de la mosca del gusano barrenador. La secretaria de Agricultura de Estados Unidos, Brooke Rollins, declaró en X a principios de agosto que el departamento estaba intensificando la lucha contra el movimiento ilícito de ganado en una publicación sobre la respuesta estadounidense a la mosca.
Ricardo Ramírez, de 57 años, ha pasado su vida viendo pastar al ganado en su rancho bañado por el sol en el condado de Zapata, a unos 805 kilómetros al sureste de Presidio, donde su familia posee tierras desde la década de 1940.
"La mosca barrenadora no nos afectó en los últimos 50 años y, ¡oh sorpresa!, aquí estamos de nuevo con este problema", dijo Ramírez bajo la escasa sombra de un árbol en su rancho.
ENFOQUE EN REMOLQUES PARA CABALLOS
Una mañana de agosto, Zapata cobró vida con el sonido de motores, radios y lanchas rápidas. Unos 80 agentes de la operación Lone Star, una coalición estatal de fuerzas del orden para disuadir los cruces ilegales y el contrabando, se reunieron para una operación coordinada. Patrullas recorrieron carreteras y caminos secundarios, mientras los agentes registraban los canales en busca de indicios de actividad ilegal.
Entre los vehículos que llamaron la atención de los investigadores se encontraban los remolques para caballos, que se camuflajean en el entorno rural.
Horas después, mientras los agentes del condado de Goliad lanzaban un dron al cielo oscuro para escanear zonas remotas a lo largo de la frontera, señalaron un caso de 2024 que, según afirman, demuestra cómo los contrabandistas pueden utilizar remolques. Los agentes detuvieron un remolque de ganado y encontraron a 14 personas en su interior, junto con un caballo descuidado. Los investigadores determinaron que el vehículo estaba relacionado con el tráfico de personas y el conductor declaró a las autoridades que le habían pagado 10,000 dólares.
"Cuando la mayoría de la gente piensa en los cárteles, piensa en drogas o inmigrantes ilegales", dijo el sheriff de Goliad, Roy Boyd. "Las fuentes de ingresos de los cárteles son mucho más diversas de lo que se ha imaginado", añadió.
En el condado de Terrell, Texas, donde la frontera entre Estados Unidos y México atraviesa un terreno desértico rocoso, el sheriff Thaddeus Cleveland señaló desde su camioneta a una hato de ganado salvaje que cruzaba lentamente el río. Botellas de agua de plástico y ropa desechada cubren el paisaje, rastros de personas que cruzaron la frontera ilegalmente.
"Muchas veces, los contrabandistas usaban caballos para transportar drogas a través de la frontera debido al terreno", dijo Cleveland, exagente de la Patrulla Fronteriza, y agregó que los animales a menudo eran entregados al USDA para que los usaran los agentes a caballo.
Las rutas de contrabando de animales representan un desafío particular para el control de la mosca del gusano barrenador, ya que los animales infectados pueden no llegar a tener contacto con veterinarios.
Tawnee Preisner, fundadora de la organización Horse Plus Humane Society, con sede en Tennessee, declaró que su organización ha encontrado caballos con heridas en el cuello, tubos de traqueotomía metálicos y bolsas profundas en los tejidos, lo que genera preocupación ante la posibilidad de que los delincuentes oculten drogas o contrabando dentro de los animales. El FBI contactó a la organización en 2025 para obtener información sobre el contrabando de caballos, añadió.
"Cuando se utilizan caballos para transportar drogas y personas, si un caballo contrae la enfermedad del gusano barrenador, no lo van a denunciar", afirmó Preisner. "Simplemente lo sacrifican, lo entierran y siguen adelante", agregó.
(Reporte de Cassandra Garrison. Editado por Emily Schmall, Rod Nickel, Adriana Barrera y Diego Oré)