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“Antes costaba menos”: la historia de la inflación

23 JUN 25

4 MIN DE LECTURA

  • ¿Por qué tu dinero ya no alcanza como antes? Conoce qué es la inflación, cómo se mide y por qué importa.
  • La inflación no solo se nota en el súper, también la encuentras en restaurantes y en la gasolina, haciendo que tu dinero rinda menos.
  • Invertir es una forma inteligente de cuidar tus finanzas frente al aumento de precios.

Seguramente te ha pasado: vas al súper con el mismo billete de $500, compras lo de “siempre” … y te das cuenta de que ya no te alcanza para lo mismo. ¿Te suena? Pues tiene nombre y apellido: inflación.

Pero ¿qué es exactamente? La inflación es el aumento sostenido y generalizado de los precios de los bienes y servicios en una economía durante un periodo determinado. Es decir, no se trata de que suba solo el precio de los limones o del detergente una semana; para hablar de inflación, es necesario que muchos precios aumenten al mismo tiempo y de forma persistente.

Y, ¿por qué importa tanto? Porque cuando hay inflación, el dinero pierde poder adquisitivo; por ejemplo, lo que antes te costaba $100, ahora cuesta $105… o más. Y este golpe no solo lo resiente tu bolsillo, sino que también afecta a empresas, gobiernos y hasta al comercio internacional.

Además, la inflación no se limita a productos básicos como el pan o la leche, pues también se refleja en servicios como el transporte público, la renta, el cine o una visita al doctor.

Y, como son tantos los precios que encontramos en una economía, llevar registro de todos es prácticamente imposible. Por eso, los especialistas construyen un índice con base en una canasta representativa de bienes y servicios que consumimos en el día a día: comida, transporte, vivienda, salud, educación y entretenimiento.

Los cambios en este índice suelen medirse de forma mensual o anual, comparando los precios actuales con los del mes anterior o del mismo mes del año pasado. Por lo general, los reportes que escuchamos en medios se refieren a la inflación anual, ya que con frecuencia se utiliza como referencia para establecer incrementos en contratos de renta, colegiaturas y otros conceptos.

Además, la inflación se divide en dos componentes. Por un lado, está la inflación subyacente, que excluye productos con precios muy volátiles y permite observar una tendencia más estable de los precios. Por otro lado, está la inflación no subyacente, que incluye bienes como frutas, verduras o energéticos, cuyos precios suelen mostrar mayores fluctuaciones porque dependen de factores que no necesariamente se controlan dentro de una economía: como el clima o el precio internacional del petróleo.

Aunque solemos asociar la inflación con algo negativo, no siempre es así. De hecho, un nivel bajo y estable de inflación es señal de que la economía está viva, en movimiento. El problema surge cuando los precios suben cada vez más rápido y de forma descontrolada. Eso sí puede desequilibrar las finanzas de las familias, las empresas y hasta de los gobiernos.

Por eso, instituciones como el Banco de México trabajan para mantenerla bajo control y así preservar el poder adquisitivo del dinero, en beneficio de toda la economía.

Y si te preguntas qué puedes hacer tú, la respuesta es sencilla: invertir. Entender la inflación es el primer paso, pero poner a trabajar tu dinero te permite protegerlo frente al aumento de precios y conservar su valor en el tiempo.

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