15 de agosto
Actualizado: hoy a las 8:00 am
GBM Academy
The Academy
El déficit no es el villano del cuento: la balanza comercial
- Conoce lo que la balanza comercial revela sobre la relación de México con el resto del mundo.
- Detrás de cada intercambio hay información sobre cada país: lo que produce, compra y cómo evoluciona su economía.
- Del tipo de cambio a los tratados comerciales, distintos factores influyen sobre la balanza comercial.
Pocas cifras dicen tanto sobre la relación de un país con el resto del mundo como la balanza comercial. En ella queda registrado qué mercancías salen del país, cuáles entran y, en buena medida, qué tan integrada está una economía a los mercados internacionales.
La balanza comercial mide la diferencia entre el valor de las exportaciones y las importaciones de un país. En otras palabras, compara lo que un país vende al resto del mundo con lo que compra del exterior durante un periodo determinado. En el caso de México, este indicador solo considera el intercambio de mercancías. En otros países, como Estados Unidos y algunas economías latinoamericanas, la balanza comercial también incorpora el comercio de servicios, como turismo, transporte o servicios financieros.
Ahora, seguro has escuchado hablar de superávits y déficits comerciales, pero ¿qué significan? Cuando las exportaciones superan a las importaciones, hablamos de un superávit; cuando ocurre lo contrario, existe un déficit. Ninguno de los dos es bueno o malo por sí mismo: solo reflejan cómo participa una economía en el comercio internacional.
Además de mostrar cómo se relaciona México con el resto del mundo, la balanza comercial refleja cómo esa relación ha cambiado con el tiempo. Durante muchos años, el petróleo fue uno de los principales productos de exportación del país. Sin embargo, a partir de la entrada en vigor del TLCAN —hoy T-MEC— las manufacturas comenzaron a ganar terreno hasta convertirse en el principal motor de las ventas al exterior.
Actualmente, las exportaciones mexicanas suelen clasificarse según su origen en agropecuarias, como el aguacate y el jitomate; extractivas, como la plata y el cobre; petroleras; y manufactureras, que incluyen desde automóviles y autopartes hasta electrodomésticos y dispositivos médicos.
Pero las exportaciones son solo una parte de la historia. Para fabricar muchos de esos productos primero es necesario importar mercancías. Pensemos en un automóvil ensamblado en México. Antes de llegar a una agencia, probablemente necesitó acero, componentes electrónicos, llantas, cristales o motores fabricados en distintos países, además de maquinaria especializada para producirlo. Es decir, detrás de un solo bien exportado puede haber una larga cadena de insumos importados.
Por eso, las importaciones suelen clasificarse según el uso que tendrán dentro de la economía: bienes de consumo, bienes intermedios y bienes de capital.
Los bienes de consumo llegan directamente a los hogares, como ropa, alimentos o teléfonos celulares. Los bienes intermedios son insumos que las empresas utilizan para fabricar otros productos, como acero, plásticos o chips electrónicos. Finalmente, los bienes de capital son maquinaria, equipo y tecnología que permiten producir más y mejor.
Y si la balanza comercial no permanece estática, ¿qué hace que cambie? Principalmente, el comportamiento de la economía dentro y fuera del país. Cuando la actividad económica en México crece, las familias consumen más y las empresas aumentan su inversión, lo que suele impulsar las importaciones. Al mismo tiempo, cuando las economías de nuestros principales socios comerciales se expanden, aumenta la demanda por los productos mexicanos.
Además, influyen factores como el tipo de cambio, los precios de los productos mexicanos frente a los extranjeros, su calidad y las políticas comerciales, como los tratados de libre comercio, los aranceles, las cuotas de importación o las reglas de origen.
Entender la balanza comercial es entender que ningún país produce todo lo que necesita ni consume únicamente lo que fabrica. El comercio internacional permite que cada economía se especialice en aquello que produce con mayor eficiencia e intercambie bienes con el resto del mundo.
Así, la próxima vez que escuches que México registró un superávit o un déficit comercial, sabrás que detrás de esa cifra hay mucho más que una simple resta entre exportaciones e importaciones: hay una historia sobre lo que produce el país, lo que necesita comprar al exterior y la forma en que se conecta con la economía mundial.