13 de junio
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Filtro GBM 05/06/26
Barron’s: Seis OPI a seguir esta semana, antes del gran debut de SpaceX
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Mientras el mercado espera la salida a bolsa de SpaceX, seis empresas buscan debutar en Wall Street con valuaciones superiores a los mil millones de dólares. Varias de ellas están vinculadas a tendencias de inversión como la inteligencia artificial y la computación cuántica.
Resumen:
Aunque SpaceX aún no llega al mercado bursátil, varias compañías intentan aprovechar el interés de los inversionistas antes de su esperada oferta pública inicial (OPI). Entre ellas destaca Innio, fabricante de motores de gas para centros de datos, que busca recaudar aproximadamente 1,900 millones de dólares y alcanzar una valuación superior a 19,000 millones de dólares. Su crecimiento está impulsado por la demanda energética asociada con la inteligencia artificial, aunque la empresa reportó pérdidas en el primer trimestre de 2026.
Otra de las ofertas más relevantes es la de Quantinuum, una empresa de computación cuántica respaldada mayoritariamente por Honeywell. La compañía aspira a una valuación cercana a 14,200 millones de dólares y busca recaudar 1,400 millones de dólares, a pesar de que continúa registrando pérdidas significativas debido a sus inversiones en investigación y desarrollo. El auge del interés por la computación cuántica ha favorecido a las compañías del sector y podría impulsar la demanda de sus acciones.
Las demás empresas que debutarán en bolsa son Applied Aerospace & Defense, Sunshine Silver Mining & Refining, Safepoint Holdings y Liftoff Mobile. Aunque la actividad de OPI ha disminuido 21% respecto al año anterior, el capital captado por las nuevas emisiones se ha disparado 150%, lo que refleja que las compañías que logran llegar al mercado son cada vez más grandes. Sin embargo, todas enfrentan el desafío de no ser eclipsadas por la eventual llegada de SpaceX.
Harvard Business Review: La inminente crisis de capacidades en las grandes tecnológicas
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Las grandes tecnológicas están reduciendo personal bajo la premisa de que la inteligencia artificial puede reemplazar parte del trabajo de programación. No obstante, los autores argumentan que esta estrategia podría destruir capacidades críticas que actualmente no son visibles en los estados financieros.
Resumen:
Liu y Kovács citan la predicción fallida de Geoffrey Hinton sobre la desaparición de los radiólogos debido a la inteligencia artificial. Aclaran que, aunque la IA mejoró considerablemente el análisis de imágenes médicas, no eliminó la profesión porque aumentó la demanda y elevó el valor de habilidades complementarias, como el juicio profesional, la responsabilidad y la supervisión. Además, la firma de un radiólogo no sólo valida diagnósticos, sino que también funciona como un mecanismo de enseñanza para las nuevas generaciones.
De acuerdo con el artículo, empresas como Meta, Amazon, Oracle y Microsoft están reduciendo personal porque la inteligencia artificial abarata la generación de códigos. Sin embargo, escribir un código no es lo mismo que diseñar y mantener sistemas complejos. La experiencia, el criterio y la capacidad para detectar errores no son fácilmente medibles, pero resultan esenciales para desarrollar software confiable. Los riesgos son mayores porque los errores de programación pueden manifestarse años después de haber sido introducidos.
Los autores advierten sobre una creciente acumulación de “deuda de capacidades” y “deuda de juicio”, derivada de la reducción de programas de formación y mentoría. Como solución, proponen registrar el uso de IA en el desarrollo de software, exigir que existan responsables humanos identificables para aprobar un código generado por estas herramientas y establecer mecanismos de rendición de cuentas ante incidentes relacionados con su uso.
The Economist: BYD está perdiendo su chispa
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El fabricante chino de vehículos eléctricos dominó el mercado gracias a su integración vertical y liderazgo en baterías. Sin embargo, el avance del software y la conducción autónoma están poniendo a prueba su modelo de negocio.
Resumen:
BYD construyó su éxito al controlar prácticamente toda su cadena de valor, desde el procesamiento de litio hasta el desarrollo de chips e inteligencia artificial. Esta estrategia le permitió lanzar vehículos competitivos y de bajo costo, como el Seagull, además de superar a Tesla en ventas en 2025. Sus ingresos crecieron hasta alcanzar 116,000 millones de dólares el año pasado y la empresa se convirtió en el mayor fabricante de vehículos eléctricos a nivel mundial.
No obstante, han comenzado a surgir señales de debilidad. En 2025, la utilidad neta cayó por primera vez en cuatro años y las ventas registraron varios meses consecutivos a la baja. Mientras tanto, consumidores y fabricantes otorgan cada vez más importancia al software, el entretenimiento digital y la conducción autónoma, áreas en las que empresas como Huawei, Xpeng y Geely han avanzado mediante alianzas tecnológicas.
BYD ha optado por desarrollar estas capacidades internamente, lo que le brinda mayor control, pero también limita su capacidad de corregir errores con rapidez. Aunque la compañía continúa innovando en baterías y sistemas de carga ultrarrápida, el artículo concluye que cada vez resulta más difícil diferenciarse únicamente por la tecnología de baterías en una industria donde el software se ha convertido en el principal factor competitivo.
The Atlantic: Por qué los peores llegan a la cima
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David Frum critica el nombramiento de Bill Pulte como director interino de Inteligencia Nacional de Estados Unidos. El autor sostiene que la designación refleja un patrón en el que la lealtad política prevalece sobre la experiencia y la competencia.
Resumen:
El texto cuestiona la decisión del presidente estadounidense, Donald Trump, de nombrar a Bill Pulte como director interino de Inteligencia Nacional. David Frum argumenta que Pulte carece de experiencia en inteligencia o seguridad nacional y que su principal antecedente público ha sido el uso de facultades gubernamentales para perseguir a adversarios políticos de la administración actual.
Para explicar el nombramiento, el autor recurre a las ideas de Friedrich Hayek en su libro Camino de servidumbre, particularmente al capítulo diez, Por qué los peores llegan a la cima. Según Frum, los sistemas autoritarios tienden a promover a individuos dispuestos a ignorar principios éticos en favor de la obediencia y la lealtad al líder.
Aunque reconoce que Estados Unidos no es un Estado totalitario, el artículo sostiene que Donald Trump busca debilitar instituciones y normas democráticas. Desde esa perspectiva, Frum considera que colocar a una persona sin experiencia relevante al frente de la coordinación de inteligencia nacional representa un riesgo para la seguridad del país y para el adecuado funcionamiento de sus instituciones.
The New Yorker: ¿Puede la IA producir textos que realmente queramos leer?
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Un experimento para distinguir textos escritos por humanos y por inteligencia artificial mostró que las diferencias son cada vez más difíciles de detectar. Aun así, el autor concluye que la escritura generada por IA sigue careciendo de ciertos elementos fundamentales de la literatura humana.
Resumen:
Jay Caspian Kang explora si los modelos de inteligencia artificial pueden producir textos que las personas realmente quieran leer. Para poner a prueba esta idea, creó un ejercicio en el que los participantes debían identificar si distintos fragmentos literarios habían sido escritos por autores clásicos o generados por IA mediante la imitación de sus estilos. Con el tiempo, los modelos mejoraron tanto que la mayoría de los participantes apenas pudo distinguir entre ambos tipos de texto.
Sin embargo, el autor detectó un patrón recurrente en los textos generados por inteligencia artificial: aunque imitan con éxito el estilo literario, suelen carecer de acción significativa. Los personajes permanecen inmóviles, reflexionan, observan o realizan gestos triviales, pero rara vez impulsan la narrativa mediante decisiones o acontecimientos relevantes. Incluso después de múltiples ajustes y mecanismos de autocorrección, este problema persistió.
Kang concluye que, aunque estas herramientas digitales seguirán mejorando y serán capaces de producir textos cada vez más convincentes, la escritura humana conserva un valor propio que no depende únicamente de la calidad del resultado final. Al igual que ocurre con el ajedrez frente a las computadoras, las personas valoran el proceso creativo y el esfuerzo intelectual detrás de las obras, lo que sugiere que la relación entre los seres humanos y la literatura seguirá siendo significativa en la era de la inteligencia artificial.