15 de febrero
Actualizado: hoy a las 4:00 pm
GBM Academy
The Academy
Tu dinero tiene guardián: El Banco de México
- ¿Cómo llegan los billetes a tu bolsillo y quién cuida su valor? Conoce aquí las funciones del Banco de México.
- Desde controlar la inflación hasta que funcione el SPEI, el Banco de México impacta tu bolsillo de muchas formas.
- Su autonomía lo convierte en una de las instituciones más confiables del país y un referente a nivel internacional.
Durante los últimos cien años, pocas instituciones han marcado tanto el rumbo de la economía mexicana como el Banco de México. Desde su fundación en 1925, ha jugado un papel crítico, ayudando a mantener la estabilidad económica, reduciendo la incertidumbre y creando las condiciones necesarias para que el sistema financiero funcione adecuadamente.
El Banco de México, o Banxico, es el banco central del país. Es decir, es la institución encargada de preservar la estabilidad del poder adquisitivo del peso mexicano. Y aunque ese objetivo se resume en controlar la inflación para que el peso no pierda valor, también requiere cumplir con varias tareas adicionales. Entre ellas, Banxico es el responsable de la política monetaria, de poner en circulación los billetes y monedas, y de vigilar que el sistema financiero opere de forma eficiente y ordenada.
Sin duda, la función más importante de Banxico es conducir la política monetaria. A través de esta, fija la tasa de interés objetivo, que sirve como referencia para determinar otras tasas en el mercado, como las de un crédito personal, una hipoteca o la tarjeta de crédito. Cuando escuchas que “subió la tasa”, en realidad se trata de una decisión del banco central para evitar que la inflación se desborde y que tu dinero no pierda valor tan rápido.
Otra de sus funciones esenciales es la emisión de la moneda. En términos simples, el Banco de México es el único autorizado para imprimir billetes, acuñar monedas y ponerlas en circulación. Y esto es mucho más complejo que solo imprimir papel: también diseña medidas de seguridad —hologramas, colores, texturas— que dificultan la falsificación del dinero, además de organizar la logística para que siempre encuentres efectivo en un cajero o en la caja del súper. Ese billete que traes en la cartera no llegó a tus manos por arte de magia.
El banco central también busca que el sistema financiero opere de manera estable y eficiente. Para ello, se asegura de que los bancos comerciales puedan prestar y mover dinero entre sí, y si alguno llega a enfrentar problemas graves de liquidez, puede entrar como prestamista de última instancia. ¿Esto qué implica? Su papel es parecido al de un bombero: aparece solo en caso de incendio para evitar que las llamas se extiendan al resto del vecindario… En este caso, si un banco comercial tiene problemas de liquidez, Banxico puede optar por intervenir para evitar el contagio al resto del sistema financiero.
Finalmente, el Banco de México administra los sistemas de pagos del país. Entre ellos está el Sistema de Pagos Electrónicos Interbancarios (SPEI), que usamos todos los días al transferir dinero de un banco a otro. Imagina el caos si estas operaciones fallaran constantemente: negocios parados, nóminas retrasadas, pagos rechazados… Mantener esa maquinaria andando es clave para la estabilidad económica.
Para asegurar que el Banco de México pueda cumplir con sus responsabilidades, cuenta con una característica fundamental: su autonomía. Desde 1994, gracias a una reforma constitucional, Banxico dejó de depender directamente del gobierno en turno y obtuvo la libertad para tomar sus propias decisiones. Esto le permite actuar con independencia de presiones políticas y enfocarse en lo que más importa: proteger el valor del dinero de los mexicanos.
Esa autonomía se refleja también en su estructura. Las decisiones no recaen en una sola persona, sino en la Junta de Gobierno, integrada por una gobernadora o gobernador y cuatro subgobernadores. Todos son propuestos por el o la presidente del país y deben ser ratificados por el Senado, pero una vez en funciones tienen plena independencia. Además, sus periodos son largos —seis años para la persona que encabeza la Junta y ocho para los subgobernadores— para así garantizar continuidad y evitar que los cambios políticos de cada sexenio influyan en las decisiones del banco central.
A lo largo de su historia, la gran labor del Banco de México le ha permitido consolidarse como una de las instituciones más confiables del país y un referente a nivel internacional. Su capacidad para mantener la estabilidad lo ha colocado en un lugar central dentro de la economía mexicana. Y más allá de los tecnicismos, su trabajo se siente todos los días: en los precios que pagas, en la seguridad con la que mueves tu dinero y en la certeza de que un peso hoy seguirá siendo un peso mañana.