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Cierre de frontera por gusano barrenador impulsa auge de carne de res en México y pesimismo en Texas

Por Tom Polansek y Cassandra Garrison LUBBOCK, TEXAS/SALTILLO, MÉXICO, 6 jun (Reuters) - Lubbock Feeders lleva engordando ganado en el oeste de Texas desde que Dwight Eisenhower era presidente de Estados Unidos. Ahora,...

Publicado el 6 de junio de 2026 a las 08:14

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Por Tom Polansek y Cassandra Garrison

LUBBOCK, TEXAS/SALTILLO, MÉXICO, 6 jun (Reuters) - Lubbock Feeders lleva engordando ganado en el oeste de Texas desde que Dwight Eisenhower era presidente de Estados Unidos. Ahora, hileras e hileras de corrales permanecen vacías.

La granja de engorda de ‌70 años de antigüedad en Lubbock, Texas, está al borde del cierre después de que la suspensión de las importaciones estadounidenses de ganado mexicano el año pasado agotara el suministro que antes representaba la mayor parte del ganado que criaba, de acuerdo con uno de sus propietarios.

Hace un año, el gobierno estadounidense cerró la frontera al ganado mexicano con la esperanza de impedir la entrada de la mosca del gusano barrenador del Nuevo Mundo, ​una plaga carnívora que las autoridades mexicanas han tenido dificultades para controlar. Esta semana, se confirmó el primer caso de mosca barrenadora en 60 años en un rancho ganadero de Texas, lo que representa un nuevo desafío para la industria cárnica estadounidense, ya afectada por la escasez de suministros, las políticas comerciales del presidente Donald Trump y una sequía devastadora.

La situación es más alentadora en Coahuila, estado fronterizo del norte de México, donde los ganaderos que antes enviaban ganado vivo al norte ahora exportan carne a Estados Unidos. Recientemente, los corrales del ganadero Enrique García estaban repletos de ganado negro que esperaba ansiosamente su ración de comida vespertina. Ha duplicado su plantilla, incluyendo personal para engordar el ganado y procesar la carne, con la aspiración de vender su producto a los consumidores estadounidenses.

En Texas, el estado con mayor producción ganadera de Estados Unidos, el cierre de la ​frontera ha obligado a la industria cárnica, valorada en 100,000 millones de dólares, a contraerse. Sin embargo, en México, donde la larva barrenadora ha infestado a cerca de 28,000 animales, la industria cárnica ha aprovechado el revés para construir sus propios corrales de engorda, mantener a las vacas durante más tiempo y prepararlas para el sacrificio, además de ampliar sus plantas procesadoras.

Avanzar de esta manera en la cadena de suministro puede resultar rentable. En los primeros cuatro meses de 2026, las exportaciones mexicanas de carne a Estados Unidos se dispararon.

"Si terminan alimentándolos y procesándolos en México ¿cómo vamos a ​ganar?", dijo Kyle Williams, gerente y copropietario de Lubbock Feeders. "Les estamos dando en bandeja de plata la industria de engorda. Eso es trabajo, eso es mano de obra, eso es gente que no tiene la oportunidad ⁠de hacerlo aquí en Estados Unidos", enfatizó.

GANADO ESTADOUNIDENSE SE REDUCE

Los precios de la carne de vacuno en Estados Unidos alcanzaron máximos históricos este año, ya que la oferta nacional de ganado cayó a su nivel más bajo en 75 años debido a la prohibición de las importaciones de ganado procedente de México y a las condiciones de sequía que avivaron los incendios forestales en las ‌Grandes Llanuras y obligaron a los productores estadounidenses a reducir drásticamente sus rebaños.

Según datos del sector, Estados Unidos importaba anteriormente más de un millón de cabezas de ganado al año procedentes de México, lo que representaba entre el 4% y el 5% de todo el ganado vendido para la producción de carne de vacuno en Estados Unidos.

Según los engordadores, los animales procedentes de México fueron engordados en corrales estadounidenses y luego enviados a plantas procesadoras en Estados Unidos, lo que generó empleos durante el camino. Estos empleos incluían camioneros que transportaban el ganado, agricultores que cultivaban los alimentos para los animales y trabajadores de las plantas empacadoras que destazaban el ganado para convertirlo en filetes ​y carne para hamburguesas.

Ahora, la mayor parte de ese ganado permanece en México para ser criado y sacrificado.

"Están construyendo infraestructura en México", dijo Williams. "Se ven obligados a buscar una ‌solución", añadió.

El Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA por su sigla en inglés) podría reanudar las importaciones de forma segura con inspecciones y tratamientos para el ganado en los puertos de entrada, añadió. "Esos protocolos ya están implementados. Se ha impartido capacitación a ambos lados de la frontera. Dejemos ⁠que el ganado se mueva", pidió.

La barrenadora es una mosca parásito que puede infestar a cualquier animal de sangre caliente cuando las hembras depositan sus huevos en heridas. Si se detecta a tiempo, se puede tratar. Durante una epidemia en el siglo XX, Estados Unidos liberó billones de moscas estériles sobre focos de infestación desde una planta de producción de moscas en Texas, la cual ahora está intentando reactivar. El esfuerzo masivo de erradicación acabó con la epidemia, pero la industria ganadera tardó 30 años en recuperarse, dijo la secretaria de Agricultura de Estados Unidos, Brooke Rollins, el año pasado al justificar el cierre de la frontera con México.

Rollins dijo esta semana que suspender el movimiento del ganado puede frenar la propagación de la plaga.

Según Williams, Lubbock Feeders dejó de traer ganado a su corral de engorda hace meses debido a que los altos precios de los animales provenientes ⁠de ranchos estadounidenses significaban que la empresa podría perder más de 200 dólares por ‌cabeza. El corral tiene capacidad para albergar hasta 40,000 cabezas de ganado, pero su número se ha reducido a unas 4,000.

Bobby Swift, el subgerente del corral de engorda de 57 años, ahora llega más tarde al trabajo porque hay poco que hacer. Una de sus tareas, revisar el ganado, le lleva solo 22 minutos porque hay muy ⁠pocos animales, dijo.

"Cuando eres tan lento como nosotros, mentalmente te afecta", dijo Swift, un empleado con 30 años de antigüedad cuyo padre y abuelo trabajaron en Lubbock Feeders.

RECONSTRUIR EL REBAÑO LLEVA TIEMPO

El aumento del precio de la carne de res se ha convertido en un problema de asequibilidad para los consumidores de cara a las elecciones de mitad de mandato en Estados Unidos, quienes también se enfrentan al incremento del precio del combustible.

El presidente Trump ‌ha intentado abordar la situación instando a los ganaderos a bajar los precios, ordenando al Departamento de Justicia que investigue a las empresas cárnicas y permitiendo importaciones con aranceles bajos desde Argentina. Sin embargo, lo que realmente contribuiría a reducir los precios sería un mayor número de cabezas de ganado en Estados Unidos.

Las empresas cárnicas estadounidenses están esperando que los ganaderos estadounidenses amplíen sus ⁠rebaños para aumentar la producción de carne de vacuno, un proceso que puede tardar dos años.

Los productores afirmaron que la insistencia de Trump en aumentar las importaciones de carne de res argentina con aranceles bajos dificultó convencerlos de reconstruir sus rebaños. Esta medida molestó a los ganaderos, ⁠pero no logró reducir los precios para los consumidores.

Los productores también se han mostrado reacios a aumentar la ‌producción debido a los riesgos derivados de la sequía y la incertidumbre sobre los beneficios futuros.

En Tulia, Texas, a 116 kilómetros al norte de Lubbock, el granjero Eddie Womack dijo que podría reducir su rebaño de aproximadamente de 600 vacas a 200 si no llueve este verano para aliviar una grave sequía que lo dejó sin cultivos para usar como alimento. En su lugar, compró alimento a precios más altos.

"Si atravesamos otro ​año devastador, tendremos que decir: 'Nos vamos. Tenemos que vender'", dijo Womack, de 63 años.

GANANCIAS DE PRODUCTORES MEXICANOS

García es uno de los muchos productores de carne de res que se están expandiendo en México.

Hace cuatro años, comenzó a engordar ganado a pequeña ‌escala para diversificar su negocio, después de haber exportado anteriormente unas 900 cabezas al año a Kansas. El cierre de la frontera estadounidense aceleró su transición y contribuyó a aumentar sus ingresos entre un 8% y un 10%, dijo.

Ahora que la larva del gusano barrenador está presente en Estados Unidos, es poco probable que la frontera se reabra pronto, lo que, dijo García esta semana, le anima a expandir su negocio de producción de carne de vacuno.

"Al final vamos a llegar igual ​a Estados Unidos, pero ahora con carne", señaló.

Según el principal consejo de productores de carne de México, las exportaciones mexicanas a Estados Unidos aumentaron un 23% en los primeros cuatro meses de 2026 y el objetivo es duplicar los envíos el próximo año.

Coahuila, uno de los principales estados exportadores de carne de res de México, está impulsando la expansión de su capacidad de sacrificio y empaque, certificada a nivel federal y estadounidense, para apoyar las exportaciones con la ayuda del gobierno mexicano, dijo Isaías Montemayor, subsecretario de Ganadería e Infraestructura Rural del estado.

"El transcurso de los meses nos ha enseñado que si esos productores le dan valor agregado a sus animales y a los productos que generan, pues pueden obtener una ganancia igual o incluso mayor a la que obtendrían si exportaran menos el becerro en pie", dijo Montemayor.

Rollins afirmó que la suspensión de las importaciones de ganado mexicano ⁠logró retrasar la entrada de la mosca barrenadora a Estados Unidos y que los puertos de entrada permanecerían cerrados al ganado mexicano hasta nuevo aviso.

Rogelio Pérez, de la Confederación Nacional de Organizaciones Ganaderas de México, afirmó que el cierre de la frontera obligó a la industria mexicana a adaptarse y, a la larga, la fortaleció. "La ganancia por producir carne ahora se queda en México con un consecuente impacto en la industria americana", dijo.

EMPACADORES DE CARNE BAJO PRESIÓN

El cierre de la frontera ha presionado a los empacadores de carne estadounidenses, además de a algunos engordadores de ganado, al exacerbar la ya escasa oferta nacional. Procesadores como Tyson Foods han registrado fuertes pérdidas en las empresas cárnicas estadounidenses, ya que los costos del ganado superaron las ganancias en los precios de la carne de vacuno.

Los ejecutivos de las empresas cárnicas estadounidenses afirmaron que necesitan más ganado para que las plantas funcionen de manera eficiente y que la reanudación de las importaciones desde México tendría el mayor impacto en el suministro durante los próximos 12 a 18 meses.

Tyson Foods redujo drásticamente las operaciones este año en una planta de procesamiento de carne en Amarillo, Texas, a unos 193 kilómetros al norte de Lubbock y cerró definitivamente una enorme planta de procesamiento de carne en Nebraska. La compañía afirmó que realizó estos recortes, que eliminaron miles de puestos de trabajo, para ser más competitiva.

Las empresas rivales JBS y Cargill se han enfrentado a inusuales conflictos laborales en plantas de procesamiento de carne de vacuno en Estados Unidos, oponiéndose a las demandas de los trabajadores por salarios más altos.

Darin Parker, presidente del distribuidor mundial de carne PMI Foods, dijo que el USDA debería reabrir la frontera.

"Estar en la industria cárnica es algo típicamente estadounidense", dijo Parker. "Necesitamos proteger esta ​industria", enfatizó.

(Reporte de Tom Polansek en Lubbock, Texas, y Cassandra Garrison en Saltillo, México. Editado por Emily Schmall, Claudia Parsons y Adriana Barrera )

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