26 de octubre
Actualizado: hoy a las 8:01 pm
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Cinco retos económicos a los que se enfrenta el presidente Lula en un nuevo mandato en Brasil
Por Marcela Ayres y Bernardo Caram
La economía de Brasil ha superado las expectativas en los últimos años, pero el aumento de la deuda y los arraigados problemas estructurales podrían complicar el cuarto mandato del presidente de izquierda Luiz Inácio Lula da Silva, que comenzará en enero.
Éstos son los cinco principales retos económicos que enfrentará:
EL AUMENTO DE LA DEUDA
La deuda pública de Brasil se ha disparado más de 10 puntos porcentuales durante el actual mandato de Lula, hasta superar el 82% del PIB, lo que ha elevado los costos de financiación.
La causa principal son años de aumento del gasto obligatorio, lo que deja menos del 8% del presupuesto federal disponible para ajustes.
Lula ha enviado señales fiscales contradictorias, en ocasiones restando importancia a las preocupaciones sobre la deuda calificándolas de "tonterías", al tiempo que argumentaba que un fuerte crecimiento económico solucionaría el problema.
Su equipo se ha comprometido a mantener las actuales normas presupuestarias del Gobierno, que limitan el crecimiento del gasto y establecen objetivos de saldo primario —ingresos menos gastos, excluyendo los pagos de intereses de la deuda pública—, y ha insinuado que las endurecerá.
Alcanzar esos objetivos será más difícil dada la promesa de Lula de aumentar el salario mínimo sobre la inflación, lo que también eleva los costos de las pensiones, tras haber aumentado ya las prestaciones sociales y prometido nuevos gastos.
ALTAS TASAS DE INTERÉS E INFLACIÓN PERSISTENTE
A pesar de que las tasas de interés se sitúan en el 13,75%, la inflación anual de Brasil, del 4,6%, sobre el rango de tolerancia del Banco Central de entre 1,5% y 4,5%.
El organismo aplicó el mes pasado su quinta baja consecutiva de las tasas ante las crecientes señales de una desaceleración económica, pero los mercados esperan que la inflación se mantenga sobre el objetivo oficial del 3% hasta, al menos, 2029.
El programa electoral de Lula promete tasas más bajas mediante una disciplina fiscal que no afecte a los programas sociales, pero la mayoría de los economistas dicen que las tasas solo bajarán más rápidamente si Brasil recorta el gasto, y no está claro cómo va a conciliar ambas cosas.
HOGARES Y EMPRESAS SOMETIDOS A UNA GRAN DEUDA
Según la agencia de crédito Serasa, casi 84 millones de brasileños y 9,3 millones de empresas —una cifra récord— están atrasados en el pago de sus deudas, debido al impacto de las altas tasas de interés.
Esto ha avivado el descontento de la población, a pesar de indicadores sólidos como una tasa de desempleo en mínimos históricos y un crecimiento salarial que supera a la inflación.
Lula tiene previsto poner en marcha una nueva ronda de alivio de la deuda, esta vez mediante la compra con descuento de préstamos de hogares en mora a los bancos, además de la condonación de la deuda tributaria para algunos propietarios de pequeñas empresas. Analistas dicen que estas medidas solo ofrecen un alivio temporal.
El Gobierno también ha debatido con el Banco Central formas de frenar el uso excesivo de créditos fáciles pero caros, como las tarjetas de crédito y los préstamos al consumo sin garantía, aunque aún no ha detallado ninguna propuesta.
ESCASO CAPITAL POLÍTICO PARA LAS REFORMAS
Es probable que a Lula le resulte difícil sacar adelante su agenda económica en el Congreso, después de que los votantes eligieron la legislatura más conservadora desde el retorno a la democracia en la década de 1980.
Aunque derrotó al senador de derecha Flávio Bolsonaro en la segunda vuelta del domingo, el Partido Liberal de Bolsonaro y sus aliados están llamados a controlar ambas cámaras.
Los asesores de Lula han señalado que seguirá presionando para reducir las exenciones fiscales, pero los legisladores se han opuesto repetidamente a las medidas que aumentan la carga fiscal efectiva.
Durante su actual mandato, Lula ha tenido dificultades para nombrar candidatos y conseguir su aprobación por parte del Senado en instituciones clave, como la Corte Suprema, el Banco Central, el regulador de valores y el organismo de defensa de la competencia, y es probable que esto resulte aún más difícil en el futuro, dado el giro hacia la derecha del Congreso.
INCERTIDUMBRES SOBRE LA REFORMA FISCAL
Lula consiguió en 2023 la aprobación del Congreso para una reforma integral de los impuestos sobre el consumo en Brasil, y está previsto que un nuevo impuesto sobre el valor añadido entre en vigor en enero.
A menos de tres meses de su entrada en vigor, el Gobierno aún no ha revelado la tasa impositiva efectiva, que los analistas independientes estiman que rondará el 28%.
Por temor a una reacción negativa durante la campaña, el Gobierno también ha pospuesto el envío al Congreso de un proyecto de ley para regular un nuevo impuesto a productos considerados perjudiciales para la salud o el medio ambiente, como el tabaco y el alcohol.
El atraso podría afectar la recaudación procedente de ese impuesto y ha avivado las críticas a la gestión de la política fiscal por parte del Gobierno.
(Reporte de Marcela Ayres y Bernardo Caram; edición de Rosalba O'Brien. Editado en español por Natalia Ramos)
((marcela.ayres@thomsonreuters.com; +55 11 5047-2444;Mesa de edición en español, santiago.desk@thomsonreuters.com))