8 de octubre
Actualizado: hoy a las 6:48 am
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Deuda agrícola en EEUU alcanzo récord, datos oficiales podrían estar subestimándola
Por P.J. Huffstutter
CHICAGO, 8 oct (Reuters) - Los agricultores estadounidenses están pidiendo prestado más dinero que nunca para operar, pero el aumento del crédito no tradicional y el crédito de proveedores ha creado algunas lagunas en la capacidad actual del Gobierno federal para medir y hacer un seguimiento de la deuda agrícola, dijeron a Reuters responsables del Departamento de Agricultura de Estados Unidos.
La presión financiera va en aumento en las zonas agrícolas, donde los productores ya llevan años enfrentándose a márgenes ajustados debido a la caída de los precios y a los elevados costos de los insumos.
Más recientemente, los agricultores han tenido que lidiar con las perturbaciones en los mercados de exportación provocadas por las disputas comerciales de Washington con los principales compradores, entre ellos China, mientras que la guerra de Estados Unidos e Israel con Irán ha disparado el costo de los fertilizantes y el combustible.
A medida que han aumentado las solicitudes de quiebra en el sector agrícola, algunos bancos han endurecido las condiciones de crédito, lo que ha llevado a los agricultores a buscar financiación en otros lugares.
La deuda agrícola de Estados Unidos, ajustada a la inflación, se ha más que duplicado desde el año 2000, pasando de unos 300.000 millones de dólares a más de 605.000 millones este año, una cifra récord, según las últimas estimaciones del USDA.
Sin embargo, esa cifra podría subestimar la cantidad que deben los agricultores, descubrió Reuters. Los agricultores recurren cada vez más a préstamos de proveedores, cooperativas agrícolas, fabricantes de maquinaria, empresas de tecnología financiera y otros prestamistas no tradicionales, cuya actividad resulta más difícil de cuantificar de forma exhaustiva para el Gobierno.
El USDA está poniendo en marcha proyectos de investigación para realizar un mejor seguimiento de esa deuda y comprender si las dificultades financieras del sector agrícola podrían estar afectando a la economía en general, señalaron responsables del organismo.
"Están surgiendo nuevos prestamistas y tenemos que encontrar formas de acceder a esos datos", dijo a Reuters Jeffrey Hopkins, administrador adjunto en funciones del Servicio de Investigación Económica del USDA.
Jenny Ifft, profesora de finanzas agrícolas de la Universidad Estatal de Kansas que actualmente trabaja en un proyecto de investigación con el USDA sobre prestamistas agrícolas no tradicionales, estima que la deuda podría ser entre dos y tres veces superior a la que el USDA recoge en su categoría "particulares y otros", que la agencia situó en 45.000 millones de dólares para 2025.
Entre estos proveedores de crédito de proveedores se encuentra la empresa láctea Land O’Lakes, con sede en Minnesota, una de las mayores cooperativas agrícolas de Estados Unidos, que ofrece líneas de crédito a los agricultores.
Su división financiera ha pasado de unos 100 millones de dólares el otoño boreal pasado en préstamos comprometidos —o líneas de crédito que suelen concederse para ayudar a los productores a cubrir los costos operativos— a más de 1.000 millones de dólares para la campaña agrícola de 2027, dijo el martes la directora ejecutiva, Beth Ford, en el Club Económico de Nueva York.
Para recopilar datos sobre el crédito de proveedores, el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) está cotejando las encuestas a agricultores con los registros de préstamos de la Agencia de Servicios Agrícolas del USDA y con estudios de financiación que analizan el tamaño del mercado crediticio no tradicional, entre otras iniciativas, según explicó Hopkins. La agencia espera obtener resultados en un plazo de dos años.
"EFECTOS DE CONTAGIO"
La pasada temporada, aproximadamente la mitad de todas las granjas comerciales de Estados Unidos recurrieron a proveedores o a prestamistas no tradicionales para cubrir sus gastos operativos, lo que supone un aumento de alrededor del 10% con respecto al año anterior, según Wesley Davis, socio de Meridian Agribusiness Advisors, una empresa de economía agrícola.
Como consecuencia, el USDA está analizando "si existen áreas potenciales que podrían tener efectos de contagio en el resto de la economía", señaló Hopkins. Se refirió a períodos anteriores, como la crisis de las hipotecas subprime de 2007-2010, que se propagó por toda la economía, y señaló que la escasez de datos dificultaba distinguir entre la deuda saneada y la problemática.
Históricamente, el USDA mide la deuda agrícola a partir de los datos que los bancos, las instituciones de crédito agrícola y otras entidades crediticias comunican a los reguladores.
Para medir el crédito de proveedores, suele utilizar su Encuesta sobre la Gestión de Recursos Agrícolas, un cuestionario para productores de unas 24 páginas, cuya tasa de respuesta ha caído desde alrededor del 68% en 2009 a casi el 33% en 2025, según datos del USDA.
De los más de 52 agricultores de cultivos en hileras a escala comercial que Reuters entrevistó en siete estados del Medio Oeste y del Sur, la mayoría mantenía entre 7 y 10 líneas de crédito distintas. Algunos tenían más de 30.
Una familia de Iowa dijo que tenía 42, en gran parte porque los distribuidores de maquinaria solían exigir líneas de crédito independientes cada vez que compraban o arrendaban una nueva máquina.
Investigaciones anteriores han encontrado pruebas de que el USDA puede subestimar significativamente la deuda por maquinaria.
Un estudio de 2024, revisado por pares, realizado por la Universidad Estatal de Kansas, el Servicio de Investigación Económica del USDA y la Administración Nacional de Cooperativas de Crédito, analizó más de 4,4 millones de gravámenes sobre maquinaria en 14 estados agrícolas entre 2001 y 2019. Se descubrió que la deuda por maquinaria concedida por prestamistas no tradicionales era hasta cuatro veces mayor de lo que mostraban los datos del USDA.
"¿Cómo pueden los prestamistas, los responsables políticos, los reguladores y las principales partes interesadas evaluar con precisión los volúmenes de deuda y las dificultades financieras de las granjas cuando no se informa de ninguno de estos aspectos en el caso de muchos prestamistas que atienden a los prestatarios con mayores dificultades?", señaló Ifft, uno de los autores.
Parte de la financiación por parte de los proveedores queda reflejada en los datos federales que ya analiza el USDA, señaló Hopkins. Algunos préstamos que a los agricultores les parecen financiados por los proveedores son, en realidad, créditos concedidos por el Sistema de Crédito Agrícola o por bancos comerciales que comunican dichas deudas a los reguladores, añadió.
Los proveedores y minoristas que ofrecen crédito ayudan a los clientes a comprar sus productos, señaló Davis. Pero esas empresas también podrían estar asumiendo un riesgo adicional, sobre todo si el crédito que ofrecen carece de activos que garanticen dichas deudas.
"El riesgo que podríamos observar, por tanto, no afecta solo a los propios agricultores, sino que supone dificultades financieras para el ecosistema agroindustrial en su conjunto", afirmó.
(Reporte de P.J. Huffstutter. Edición de Emily Schmall y David Gaffen; Editado en Español por Ricardo Figueroa)