7 de septiembre
Actualizado: hoy a las 11:00 am
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El triunfo de la ultraderecha en el este de Alemania hace que inmigrantes se planteen su futuro
Por Friederike Heine
BERLÍN, 7 sep (Reuters) - Mamad Mohamad observó con sentimientos encontrados cómo el partido de extrema derecha Alternativa para Alemania (AfD) se alzaba con una victoria histórica el domingo por la noche en el estado oriental de Sajonia-Anhalt.
Este militante de Los Verdes, de 46 años, está a punto de convertirse en uno de los primeros diputados de origen inmigrante en entrar en el parlamento regional, junto con Mustafa Groener, del partido La Izquierda (Die Linke).
Para Mohamad, que llegó a Alemania procedente de Siria en 1996 como un kurdo yazidí de 16 años, era un hito que debería haber sido motivo de celebración. En cambio, lo describió como un "caliz envenenado".
"Tenía el corazón partido", dijo Mohamad, sobre las primeras proyecciones que mostraban que la AfD superaba las expectativas, mientras que los conservadores del canciller Friedrich Merz caían a un mínimo histórico.
"CULTURALMENTE AJENO"
La AfD lleva mucho tiempo haciendo campaña a favor de políticas de inmigración y asilo más estrictas, argumentando que Alemania ha perdido el control de sus fronteras y que la migración está ejerciendo una fuerte presión sobre los servicios públicos, la seguridad y la cohesión social.
Según su programa electoral, una Sajonia-Anhalt gobernada por la AfD pondría en marcha una campaña a nivel regional para deportar a los solicitantes de asilo rechazados.
El partido también propone animar a las empresas a adoptar la inteligencia artificial y la automatización en lugar de depender de la inmigración cualificada procedente de lo que describe como entornos "culturalmente ajenos".
La AfD rechaza las acusaciones de que su retórica contribuye a crear un clima hostil para los migrantes, insistiendo en que solo se opone a la inmigración ilegal y descontrolada.
"Damos una calurosa bienvenida a todo aquel que contribuya positivamente a nuestra sociedad, que quiera trabajar aquí, que esté cualificado, que pague impuestos y que respete la ley", dijo el lunes la copresidenta de la AfD, Alice Weidel.
MALETAS HECHAS
El lunes reinaba un ambiente sombrío en la familia de Mohamad.
Según él, su hija se mostraba reacia a ir al colegio, uno de los muchos criticados por la AfD por sus proyectos que analizan las amenazas a la democracia.
Aunque la ansiedad es alta en muchas comunidades de inmigrantes, el resultado ha provocado más inquietud que sorpresa, dijo Undra Dressler, directora general de la Red Estatal de Organizaciones de Inmigrantes de Sajonia-Anhalt.
Las personas de origen inmigrante llevan mucho tiempo enfrentándose a la discriminación y a barreras estructurales en el acceso al trabajo, la educación, la sanidad y los servicios públicos, señaló Dressler.
"Todo esto es nuestra realidad", dijo a Reuters.
No obstante, el resultado del domingo marca un punto de inflexión, añadió. "Hay muchas personas en nuestras comunidades que dicen: 'Ya hemos hecho las maletas y tenemos planes concretos, y nos marcharemos pronto', o, en algunos casos, ya se han marchado".
Pascal Begrich, director general del grupo de defensa de la democracia Miteinander, dijo que no esperaba un éxodo a gran escala, en parte debido a las realidades económicas, pero coincidió en que muchos inmigrantes, así como también muchos empresarios, estaban replanteándose su futuro en Sajonia-Anhalt.
"Hay empresas que se preguntan si realmente quieren establecerse aquí y si pueden garantizar la seguridad de sus trabajadores", dijo Begrich a Reuters.
LÍMITES CONSTITUCIONALES
Mohamad dijo que temía que el giro político dificulte la captación de nuevos residentes en un estado que ya se enfrenta a un declive demográfico.
"Los trabajadores cualificados y las familias buscarán otros lugares", agregó.
A pesar de las preocupaciones sobre la orientación política del estado, tanto Dressler como Begrich subrayaron que cualquier futuro gobierno seguiría estando sujeto al orden constitucional alemán y a las protecciones para las minorías.
"Todo gobierno está sujeto a ello", señaló Dressler. "Y los otros quince estados federados tienen el deber de velar por ello y, si es necesario, intervenir".
(Reporte de Friederike Heine y Christine Uyanik. Edición de Gareth Jones. Editado en español por Natalia Ramos)