26 de septiembre
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En Brasil, la frustración por el costo de la vida socava las posibilidades de reelección de Lula
Por Brendan O'Boyle, Lais Morais y Marcela Ayres
SÃO PAULO/BRASILIA, 26 sep (Reuters) - Desde la carnicería en la que trabaja, cerca del centro histórico de São Paulo, Kleyton Zacarioto afirma que la afluencia de clientes lleva años disminuyendo debido, según él, a un largo periodo de subida de los precios de los alimentos.
La prolongada presión sobre los presupuestos familiares ha llevado a este hombre de 39 años a oponerse a la candidatura del presidente de izquierda, Luiz Inácio Lula da Silva, para un cuarto mandato en las elecciones del próximo mes. Zacarioto afirma que Lula es el único candidato al que sabe que no votará, aunque reconoce que el presidente "hizo cosas buenas" durante su primer mandato, en la década de 2000.
"Alguien que gana el salario mínimo no tiene forma de salir adelante", afirmó.
Lula, de 80 años, pide paciencia a los votantes, al tiempo que destaca el desempleo en mínimos históricos, la reducción de la desigualdad y la moderación de la inflación en los últimos meses para argumentar que la economía está mejor de lo que parece.
Pero la frustración de Zacarioto refleja un reto que ha acosado a los gobernantes de todo el mundo desde la pandemia: convencer a los votantes de que la mejora de los indicadores económicos es importante, cuando muchos siguen sintiéndose agobiados por años de precios elevados.
"Sé que la situación aún no es ideal, pero garantizo que la inflación se mantendrá bajo control", prometió Lula en un reciente anuncio de campaña, afirmando que sabía lo que era no llegar a fin de mes.
Desde hace meses, las encuestas muestran un empate técnico entre Lula y el senador Flavio Bolsonaro, hijo del expresidente de derecha Jair Bolsonaro, a quien se le prohibió presentarse tras ser condenado por un intento de golpe de Estado.
Las encuestas sugieren que la economía es una de las principales razones por las que a Lula le ha costado tanto mantenerse por delante del senador Bolsonaro.
Casi la mitad de los brasileños afirma que la economía ha empeorado en el último año, según una encuesta de Quaest publicada en septiembre, frente a solo un 19% que afirma que la economía ha mejorado.
El senador Bolsonaro ha convertido en eje central de su campaña la preocupación de que los sueldos ya no dan para lo mismo que antes, contrastando con frecuencia los precios actuales en los supermercados con los de la época de la presidencia de su padre.
La campaña de Lula ha contraatacado con una página web denominada "Mercado de las mentiras" para rebatir estas afirmaciones. Además, ha presentado una denuncia ante el Tribunal Superior Electoral, que supervisa las elecciones en Brasil, acusando a la campaña del senador de mentir sobre los precios.
LA "VIBECESSION" LLEGA A BRASIL
Los expertos afirman que el debate sobre el costo de la vida refleja una brecha entre las mejoras en las medidas laborales y contra la inflación y lo que muchos hogares viven en su día a día.
"Todas las grandes cifras indican que este ha sido un buen gobierno", afirmó Thomas Traumann, analista político y autor. "El hecho es que la gente de a pie simplemente no está de acuerdo con eso".
Traumann estableció comparaciones con las dificultades que afrontó el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, en 2024 para superar la desconexión que perciben los votantes entre los datos macroeconómicos positivos y el sentimiento negativo de los consumidores, un fenómeno para el que la comentarista económica Kyla Scanlon acuñó el neologismo "vibecession".
"El Gobierno tiene logros que puede destacar, pero los votantes se preguntan en qué medida esos avances han llegado a sus propios hogares", señaló Felipe Nunes, fundador y director ejecutivo de la empresa de sondeos Quaest. "Los votantes juzgan la economía en función de su capacidad para pagar las facturas, consumir bienes y servicios, y alcanzar sus objetivos personales".
Los precios de los alimentos y la creciente carga de la deuda ayudan a explicar por qué muchas familias apenas han notado una mejora en su poder adquisitivo tras la pandemia.
Aunque la inflación de los alimentos se ha frenado considerablemente —e incluso los precios bajaron entre junio y agosto—, años de fuertes subidas de precios siguen ejerciendo presión sobre los presupuestos familiares, ya que los precios se mantienen muy por encima de los niveles previos a la pandemia.
Al mismo tiempo, el servicio de la deuda de los hogares, excluidas las hipotecas, alcanzó un récord del 26,6% de los ingresos en junio, según datos del banco central, ya que las empresas fintech en rápido crecimiento ofrecían crédito fácil a tasas de interés elevadas y el auge de las apuestas en línea absorbió miles de millones de reales de los ingresos de los hogares, lo que llevó a muchas familias a una situación de dificultades financieras.
Esta carga se ha visto agravada por la tasa de interés de referencia de Brasil, del 13,75%, una de las tasas reales más altas del mundo, que el Banco Central ha comenzado a reducir gradualmente sin perder de vista la inflación.
"Si se analizan los datos del mercado laboral, los indicadores de pobreza y la expansión de la clase media, se observa un panorama de avances significativos en los últimos años", afirmó Marcelo Neri, economista de la Fundación Getulio Vargas. "Pero cuando se tienen en cuenta la inflación acumulada de los alimentos, las tasas de interés y las apuestas en línea, el resultado es, digamos, un empate con muchos goles marcados por ambos bandos".
VOTANTES ESCÉPTICOS
Lula ha intentado reaccionar.
A dos semanas de la primera vuelta, Lula presentó medidas que parecían destinadas a aumentar la renta disponible, incluido un incremento del 15% en un programa de bienestar social emblemático, que entrará en vigor antes de la segunda vuelta de las elecciones a finales de octubre. También anunció un decreto que prohíbe las apuestas en línea a partir del 6 de octubre.
Pero las encuestas sugieren que las medidas aún no han tenido un impacto significativo en la opinión de los votantes.
Volviendo al mercado, Carlos Alves da Silva lleva 15 años en el puesto de frutas y verduras Barraca do Juca, cuyas paredes están empapeladas con carteles de la telenovela de los años noventa que se rodó allí. Afirma que no sobrevivirá hasta 2028 si gana Lula.
"Es solo cuestión de endeudarse y luchar por saldar la deuda al mes siguiente", afirma Alves, que apoya al senador Bolsonaro.
Los candidatos han intentado trazar un camino a seguir.
El senador Bolsonaro basa su campaña en la reducción de los costos de los alimentos mediante recortes fiscales, mejores conexiones de transporte, la ampliación del almacenamiento de cereales y una mayor producción nacional de fertilizantes. Lula apuesta por el aumento de la producción agrícola, las reservas gubernamentales de alimentos y la ampliación del crédito rural.
Pero esas propuestas aún no han calado entre muchos brasileños.
Conceição Melquiades, una visitante del mercado procedente de Manaus que tiene dificultades para hacer frente al aumento de los precios de la electricidad y los alimentos, afirmó que no ha visto ninguna "propuesta real" por parte de los candidatos.
"Al final, no va a cambiar gran cosa".
(Reporte de Brendan O'Boyle y Lais Morais en São Paulo y de Marcela Ayres en Brasilia; redacción de Brendan O'Boyle; edición de Manuela Andreoni y Aurora Ellis. Editado en español por Natalia Ramos)