21 de septiembre
Actualizado: hoy a las 7:00 am
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Hutíes buscan avances en Yemen, mientras se informa de suspensión de ataques aéreos de Trump
DUBAI, 21 sep (Reuters) - Los combatientes hutíes presionaban el lunes para hacerse con el control de las alturas estratégicas de Yemen con el fin de aislar la costa del mar Rojo de las zonas que aún controlan las fuerzas respaldadas por Arabia Saudita, tras conocerse la noticia de que el presidente Donald Trump canceló los ataques estadounidenses contra el grupo.
El rápido avance de este grupo respaldado por Irán este mes ha extendido el conflicto de Oriente Medio a un nuevo escenario y ha supuesto una amenaza aún mayor para el suministro energético mundial.
Hasta ahora, Washington ha rechazado las reiteradas peticiones del príncipe heredero de Arabia Saudita, Mohammed bin Salman, para unirse a la lucha en Yemen. Los hutíes afirmaron el sábado que habían disparado contra Riad, donde se escucharon fuertes estruendos seguidos de columnas de humo visibles cerca del aeropuerto.
Arabia Saudita no se ha pronunciado sobre los primeros ataques aparentes contra la capital desde que comenzó la escalada.
The New York Times informó de que la Administración Trump se había preparado el domingo para lanzar ataques aéreos contra los hutíes tras nuevas peticiones de Riad. Sin embargo, el diario señaló que Trump canceló la ofensiva en el último momento, cuando las tropas ya estaban cargando bombas en los aviones.
Reuters no pudo verificar de inmediato la información y el Mando Central del ejército estadounidense no respondió a un correo electrónico en el que se le pedía una declaración.
COMBATES EN LAS TIERRAS ALTAS
Los hutíes, que controlan la capital de Yemen desde 2014, se hicieron este mes con la costa del mar Rojo del país en un avance relámpago que puso en fuga a las fuerzas del Gobierno yemení reconocido internacionalmente, respaldado por Arabia Saudita y con sede en el sur.
Según los hutíes, Riad ha lanzado en los últimos días cientos de ataques aéreos contra las posiciones de los combatientes en las tierras altas. Sin embargo, la ventaja aérea ha servido hasta ahora de poco para frenar el avance de los combatientes, ya que las fuerzas gubernamentales respaldadas por Arabia Saudita se han desmoronado.
Según Naciones Unidas, casi 700 personas han perdido la vida y miles han resultado heridas en el recrudecimiento de los combates. Más de 120.000 personas han huido de sus hogares dentro de Yemen, y miles más han huido en barco a través del mar Rojo hacia África.
Cinco fuentes militares yemeníes han declarado a Reuters que los hutíes intentan ahora hacerse con unas elevaciones estratégicas, conocidas como las montañas de Kahboub, en dos provincias, Taiz y Lahij, que separan la costa del mar Rojo del sur, controlado por el Gobierno.
Los combates se han centrado en las afueras del remoto distrito montañoso de Al-Wazi'iyah, en la provincia de Taiz, y en Ras al-Ara, a lo largo de la costa del océano Índico, entre la boca del mar Rojo —que los combatientes capturaron la semana pasada— y la base del Gobierno en Adén.
El objetivo hutí es asegurar la retaguardia de sus fuerzas en torno al estrecho de Bab el-Mandeb, que da acceso al mar Rojo, tomando el control de las alturas, lo que les permitiría abrir nuevos frentes, según las fuentes. Esto contribuiría a proteger las posiciones expuestas capturadas durante su avance en torno a Dhubab, en el mar Rojo, y en la isla de Perim, en el estrecho.
EXPORTACIONES PETROLERA SAUDÍES
La intensificación de los combates entre Arabia Saudita y los hutíes plantea un nuevo dilema a Trump, que se ve presionado para ayudar a defender a los estrechos aliados de Washington, pero que teme ampliar aún más la impopular guerra que lanzó en febrero contra Irán.
Estados Unidos bombardeó a los hutíes durante dos meses a principios de 2025, pero Trump suspendió esos ataques tras alcanzar un alto el fuego con el grupo y se ha mantenido al margen del conflicto desde entonces.
El reciente control de los hutíes sobre el estrecho de Bab el-Mandeb amenaza con cortar la principal ruta alternativa que Riad ha utilizado para sus exportaciones de petróleo, con el fin de eludir las interrupciones en el estrecho de Ormuz.
Arabia Saudita ha respondido aumentando los envíos a través de Ormuz, donde un pequeño número de petroleros realiza cada vez más viajes de ida y vuelta para sacar el petróleo con sus transpondedores apagados, cobrando tarifas récord de hasta una cuarta parte del valor de la carga por afrontar el riesgo en tiempos de guerra.
A continuación, transfieren el petróleo a otros buques en el océano Índico, con destino a clientes de Asia o de otros lugares.
Los datos satelitales muestran que las exportaciones saudíes a través de Ormuz han alcanzado los 2,9 millones de barriles al día en los últimos días, frente a los apenas 700.000 de agosto, lo que compensa en parte la paralización de las operaciones de carga sauditas en su puerto de Yanbu, en el mar Rojo.
Esto ha contribuido a frenar el precio mundial del crudo, que ha retrocedido hasta situarse cerca de los 100 dólares por barril tras rozar los 110 dólares la semana pasada. Sin embargo, los consumidores y la industria siguen pagando precios récord por los combustibles refinados.
El precio al por menor del gasóleo en Estados Unidos, un asunto políticamente delicado para Trump a seis semanas de las elecciones de mitad de legislatura, tocó el lunes otro pico, situándose por encima de los 6,51 dólares el galón. Se situaba en torno a los 3,75 dólares antes de que Trump iniciara la guerra junto a Israel en febrero.
En el último ataque del que se ha tenido noticia en el estrecho de Ormuz, la agencia británica de seguridad marítima UKMTO afirmó que un buque que navegaba por el estrecho fue alcanzado por un proyectil, lo que causó heridas leves a la tripulación.
La diplomacia en este conflicto más amplio se ha estancado en gran medida desde que el acuerdo provisional de junio entre Estados Unidos e Irán se viniera abajo en cuestión de semanas.
El presidente de Irán, Masoud Pezeshkian, tiene previsto viajar el martes a Nueva York para asistir a la Asamblea General de la ONU, la primera visita de este tipo desde que Trump lanzó la "Operación Furia Épica" contra su país junto con Israel en febrero.
(Reporte de las oficinas de Reuters; escrito por Peter Graff; editado en español por Carlos Serrano)