7 de mayo
Actualizado: hoy a las 2:00 am
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Los exportadores chinos se muestran “indiferentes” ante las amenazas de EEUU
Por Casey Hall y Ellen Zhang
La visita del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, a Pekín este mes no es asunto de ella, afirma la comercial china Yu Yangxian, a pesar de que una gran parte de las taquillas eléctricas y las máquinas expendedoras que vende su empresa tienen como destino el país norteamericano.
"Mientras Estados Unidos siga comerciando, tendrá que hacer negocios con nosotros", dijo Yu, cuya empresa aplica una estrategia de repercutir parcialmente los costos añadidos a los consumidores estadounidenses. "Las cadenas de suministro y la calidad de los productos de China son sólidas".
Aunque los aranceles siguen siendo importantes, señaló que la empresa salió de un turbulento 2025 —cuando los gravámenes subieron brevemente hasta alcanzar cifras de tres dígitos— con su base de clientes estadounidenses prácticamente intacta y, al igual que muchos exportadores chinos, ganando nuevos mercados a nivel mundial.
Esto demuestra lo competitiva y resistente que se ha vuelto la industria manufacturera china, añadió Yu, al seguir una estrategia nacional de larga data de autosuficiencia para construir cadenas de suministro nacionales casi completas en todos los sectores.
"Tanto si viene a negociar como a declarar la guerra, no supone una gran amenaza para nosotros", añadió, refiriéndose a Trump.
EXPANSIÓN A MÁS REGIONES
La expansión en Europa, Sudamérica, el Sudeste Asiático y África es la otra vertiente de la estrategia de su empresa para hacer frente a los aranceles de Trump y al aumento de los precios de las materias primas provocado por la guerra con Irán, afirmó Yu.
Esto reproduce el plan nacional de Pekín.
China cerró 2025 con un superávit comercial récord de 1,2 billones de dólares —el tamaño de la economía neerlandesa— y se abrió paso en nuevos mercados ofreciendo precios más bajos que los competidores ya establecidos.
Las exportaciones a Estados Unidos cayeron un 20%, pero aumentaron un 25,8% hacia África, un 7,4% hacia América Latina, un 13,4% hacia el Sudeste Asiático y un 8,4% hacia la Unión Europea.
Para conseguir que Trump diera marcha atrás en los aranceles, Pekín aprovechó la dependencia mundial de las cadenas de suministro chinas e impuso controles a la exportación de tierras raras.
Estos materiales, fundamentales en algunos usos de semiconductores y defensa, son producidos casi exclusivamente por China, y las industrias de todo el mundo, incluidas las empresas estadounidenses, no pueden funcionar sin ellos.
"Lo de las tierras raras es realmente la carta de triunfo definitiva", dijo Cameron Johnson, socio principal de la consultora de cadenas de suministro Tidalwave Solutions.
Pekín también puede restringir el suministro de productos farmacéuticos, maquinaria industrial o los transformadores que Estados Unidos necesita para ampliar su red eléctrica, añadió.
A corto plazo, la guerra con Irán le da a Trump cierta ventaja porque Estados Unidos tiene un excedente de energía que China y otros países necesitan, pero a largo plazo la envergadura industrial de Pekín le da ventaja si el conflicto se intensifica, dijo.
"Por eso se están portando bien", añadió Johnson, refiriéndose a Washington.
(Redacción de Marius Zaharia; edición de Clarence Fernandez; edición en español de Paula Villalba)
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