7 de septiembre
Actualizado: hoy a las 10:02 am
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Señales de alerta se multiplican para los republicanos de Trump en recta final de campaña en EEUU
Por Joseph Ax
7 sep (Reuters) - Ahora que el lunes, Día del Trabajo, da comienzo de manera no oficial la recta final de la campaña, la profunda impopularidad del presidente Donald Trump está poniendo en peligro las posibilidades de los republicanos de mantener sus estrechas mayorías en el Congreso, a solo dos meses de las elecciones de mitad de legislatura de noviembre.
Los comicios de mitad de legislatura son, ante todo, un referendo al inquilino de la Casa Blanca, según los expertos. Esto es aún más cierto en la era de Trump, quien ha pasado la mayor parte de una década como la figura política dominante y podría enfrentar fuertes vientos en contra en sus dos últimos años de mandato.
Si los demócratas obtienen la mayoría en la Cámara de Representantes, como parece probable, podrían iniciar investigaciones perjudiciales para el Gobierno, al tiempo que obligarían a la Casa Blanca a transigir en la mayor parte de la legislación. Los líderes del partido ya se han comprometido a poner en marcha investigaciones sobre lo que describen como la corrupción de Trump.
La carrera por el control del Senado está demasiado reñida como para pronosticar un resultado, según los analistas, pero una mayoría demócrata en esa cámara podría bloquear a muchos de los candidatos propuestos por Trump, incluidos los jueces de la Corte Suprema en caso de que quedara una vacante en dicho tribunal.
Aunque los demócratas se enfrentan a sus propios retos, incluida una división ideológica entre su ala centrista y la de izquierda, la impopularidad de Trump se ha convertido en un lastre político para los republicanos.
Sus índices de aprobación están estancados en mínimos históricos, según el último sondeo de Reuters/Ipsos, y una amplia mayoría está insatisfecha con la guerra en Irán y la economía. Su índice neto de desaprobación es casi el doble que en el mismo momento de 2018, cuando los demócratas ganaron 40 escaños en la Cámara de Representantes.
Los demócratas muestran más entusiasmo por votar que los republicanos, un dato respaldado por su sólida participación en las recientes elecciones especiales y primarias. Los votantes inscritos afirman que prefieren a los candidatos demócratas frente a los republicanos por cinco puntos porcentuales.
Los demócratas también tienen el peso de la historia a su favor. El partido del presidente en el cargo ha perdido escaños en la Cámara de Representantes en todas las elecciones de mitad de legislatura, salvo en dos, desde 1938.
"Creo que simplemente existe una sensación generalizada de que el presidente no se centra en la cuestión prioritaria para los votantes, que es la asequibilidad", afirmó Jessica Taylor, analista de Cook Political Report. "Si quieres expresar tu descontento con el presidente, la única forma de hacerlo durante las elecciones de mitad de legislatura es votando en contra de su partido".
Dicho esto, los demócratas se enfrentan a sus propios retos, ya que candidatos progresistas insurgentes, entre ellos socialistas, han derrotado a moderados respaldados por la cúpula del partido en una serie de contiendas internas, lo que plantea dudas sobre el liderazgo, el mensaje y la unidad del partido.
Los republicanos conservan varias ventajas estructurales. En la Cámara de Representantes, donde los republicanos tienen una estrecha ventaja de 218 escaños frente a 214, el partido podría obtener hasta 10 escaños adicionales basándose solo en los nuevos mapas de circunscripciones, tras ganar una batalla sin precedentes por la redistribución.
Los 435 escaños de la Cámara de Representantes y cerca un tercio de los 100 escaños del Senado se renuevan en las elecciones del 3 de noviembre.
GANAR EN EL TERRENO DE TRUMP
El panorama en el Senado se antoja complicado para los demócratas. Incluso si se imponen en las reñidas contiendas de Georgia, Maine, Míchigan y Carolina del Norte, aún tendrían que ganar al menos dos de los cuatro estados en los que Trump se impuso en 2024 por un margen de dos dígitos: Alaska, Iowa, Ohio y Texas.
"No hay duda de que los demócratas ganarán el voto popular a nivel nacional", afirmó Jesse Ferguson, estratega demócrata. "La cuestión es si esas barreras estructurales les impedirán obtener la mayoría".
Los republicanos, liderados por Trump, han tratado de presentar a los demócratas como socialistas e incluso comunistas, señalando a aspirantes como Abdul El-Sayed, el candidato progresista al Senado por Míchigan.
"Este es un año de 'Contraste para Estados Unidos'", declaró el presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, en referencia a la campaña republicana de las elecciones de mitad de legislatura de 1994, el "Contrato con Estados Unidos". "Es un contraste entre el sentido común y la locura".
No está claro si esos ataques surtirán efecto en medio de la frustración generalizada por la falta de asequibilidad. En concreto, varios estados con reñidas contiendas por el Senado podrían estar sufriendo un impacto desmesurado por algunas de las políticas de Trump.
En Iowa, los agricultores se han visto afectados por el aumento de los costos energéticos y los gravámenes de Trump, mientras que los ganaderos de Texas se han indignado por su decisión de eliminar los aranceles a la importación de carne de vacuno extranjera. Míchigan y Maine podrían sufrir las consecuencias de la escalada de la guerra comercial de Trump con el vecino Canadá.
Los republicanos celebrarán esta semana una convención atípica para intentar revitalizar a su base y, al mismo tiempo, recordar a los votantes los recortes fiscales de Trump y otros logros. Pero el hecho de que la convención se centre en Trump, que intervendrá ambas noches, también podría resultar contraproducente al vincular a los republicanos en situación vulnerable con el mandatario.
Aunque la asequibilidad y la guerra son asuntos prioritarios, muchas campañas también se centrarán en la salud, la guerra de Israel en Gaza y el debate sobre los centros de datos.
Aún faltan ocho semanas para la jornada electoral, una eternidad dada la singular capacidad de Trump para cambiar el discurso político de un día para otro. No obstante, puede que ya sea demasiado tarde para que los republicanos modifiquen la percepción negativa que tienen los votantes de la economía, según los analistas.
"¿Podrán los republicanos avivar un poco más su entusiasmo?", se pregunta Kyle Kondik, experto en elecciones del Centro de Política de la Universidad de Virginia. "La otra cara de la moneda es que no hay recuperación, y el descenso de la popularidad de Trump es irremediable. Para mí, esa es la gran incógnita de las elecciones".
(Reporte adicional de Richard Cowan; editado en español por Carlos Serrano)