4 de febrero

Actualizado: hoy a las 10:00 pm

GBM Academy

Categoría

The Academy

Interés compuesto: el motor invisible de tu crecimiento financiero

03 FEB 26

3 MIN DE LECTURA

Mucho se ha dicho sobre el interés compuesto. Que es la octava maravilla del mundo, que es magia financiera, que puede hacerte millonario sin mover un dedo. Y aunque no es magia, sí es una de las herramientas más poderosas (y subestimadas) para hacer crecer tu dinero con el paso del tiempo. En este artículo vamos a desmenuzarlo, explicarlo con ejemplos reales y ayudarte a entender por qué deberías ponerlo a trabajar desde hoy.

 

¿Qué es el interés compuesto y cómo se diferencia del interés simple?

El interés simple es cuando tu dinero genera ganancias, pero siempre sobre el capital inicial. Por ejemplo, si inviertes $10,000 pesos al 10% anual, cada año ganas $1,000 y punto.

El interés compuesto, en cambio, es cuando tus ganancias también generan ganancias. En el mismo ejemplo, el primer año ganas $1,000, pero el segundo ya no ganas sobre $10,000, sino sobre $11,000. Al tercer año, sobre $12,100, y así sucesivamente. Ese crecimiento acumulado se acelera con el tiempo.

 

El factor más importante: el tiempo

El interés compuesto necesita dos ingredientes clave para funcionar: reinversión y tiempo. Cuanto antes empieces, más fuerte será el efecto. Es como una bola de nieve que empieza pequeña pero gana velocidad y volumen cuesta abajo.

Ejemplo realista:
Supongamos que comienzas a invertir $5,000 pesos mensuales desde los 25 años, con un rendimiento promedio del 8% anual. A los 65, podrías tener más de $18 millones de pesos. Pero si empiezas a los 35, la diferencia podría ser de millones. Eso es el interés compuesto en acción.

 

¿Dónde se aplica en el mundo real?

  • Afores y planes de retiro: Son los ejemplos más claros, especialmente cuando reinviertes rendimientos y aportas regularmente.
  • Fondos de inversión a largo plazo: Los rendimientos se reinvierten y se capitalizan cada periodo.
  • Acciones con reinversión de dividendos: Las utilidades se reinvierten en más acciones, que generan más dividendos.
  • CETES y otros instrumentos de deuda: Pueden reinvertirse automáticamente cada que vencen.

Errores que matan el interés compuesto

  1. Sacar el dinero antes de tiempo: Rompes el ciclo y pierdes el potencial acumulado.
  2. No reinvertir los rendimientos: Si los usas o los dejas en efectivo, se frena el efecto compuesto.
  3. Buscar atajos: El interés compuesto es lento al principio. Necesita paciencia.

Comparación entre dos perfiles:

  • Persona A invierte $1,000 al mes desde los 25 hasta los 35 y luego ya no aporta nada, pero deja crecer el capital.
  • Persona B empieza a invertir $1,000 al mes desde los 35 hasta los 65.

Resultado: En muchos escenarios, Persona A termina con más dinero, porque su capital tuvo 30 años de crecimiento compuesto.

El interés compuesto no se trata de “ganar mucho” de golpe, sino de construir riqueza de forma constante, paciente y disciplinada. Su verdadero poder está en el tiempo y la reinversión.

Si quieres que tu dinero trabaje por ti mientras tú trabajas en lo que te importa, diseña un plan de inversión que aproveche al máximo este principio. Acércate a GBM Advisory: te ayudamos a poner al interés compuesto a trabajar desde hoy para tu futuro financiero.

¿Te gustó este contenido? Haz que llegue a más gente.