15 de octubre
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Ataques de Irán destrozan con precisión infraestructuras del Golfo y frenan planes bélicos de EEUU
Por M.B. Pell, Ryan McNeill y Kaylee Kang
LONDRES, 15 oct (Reuters) - Irán y sus aliados han llevado a cabo decenas de ataques selectivos contra infraestructuras del golfo Pérsico desde el inicio de la guerra, inutilizando sistemáticamente equipos críticos y provocando fallos en cadena y daños económicos en toda la región, una campaña que ayuda a explicar cómo Teherán ha logrado mantenerse firme frente al ejército estadounidense.
Irán y los aliados a los que arma atacaron sistemas vitales de transporte de petróleo en Fuyaira, en los Emiratos Árabes Unidos —el principal puerto fuera del estrecho de Ormuz—, paralizando las operaciones durante semanas.
Atacaron la planta de gas natural licuado de Ras Laffan, en Qatar, dañando dos de las "cajas frías" que albergan los equipos de refrigeración que licúan el gas. Han atacado aeropuertos en al menos cuatro países y, este mes, uno en Arabia Saudita cuatro veces en una sola semana.
Además, incendiaron una estación de bombeo y dañaron otras dos de un oleoducto saudita clave, cortando así otra vía de circunvalación principal que sorteaba el bloqueo iraní de Ormuz.
Los Gobiernos de la región y otros actores han informado de ataques como estos contra infraestructura del golfo Pérsico pero sin dar detalles durante la guerra. Sin embargo, una investigación de Reuters revela su precisión, el consiguiente fallo de equipos críticos en instalaciones clave y el alcance de los daños, tanto físicos como económicos.
Irán ha atacado infraestructuras en todos los países árabes del golfo Pérsico: en Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Irak, Qatar, Kuwait, Omán y Baréin.
En total, la República Islámica ha lanzado al menos 135 ataques con drones y misiles contra al menos 84 instalaciones de infraestructura en el golfo desde que Estados Unidos e Israel iniciaron una campaña de bombardeos el 28 de febrero, según ha averiguado Reuters.
Los ataques han sembrado el miedo en toda la región, han disparado los precios del petróleo y han ayudado a Irán a contrarrestar meses de presión militar estadounidense.
Junto con el bloqueo de Teherán en Ormuz, la capacidad de lanzar ataques de precisión supone una amenaza persistente para sus vecinos árabes y otorga a la república islámica una enorme influencia sobre la economía mundial y una ventaja en sus negociaciones de paz con Estados Unidos.
Algunos objetivos están ocultos bajo tejados y toldos, invisibles desde el espacio. Otros miden apenas unos pocos metros. Muchos tienen funciones que no resultan evidentes a primera vista para quien no tenga conocimientos especializados en campos como la refinación de petróleo, la tecnología nuclear o la fundición.
Sin visitar los emplazamientos, Reuters no siempre pudo determinar el grado de eficacia de las defensas aéreas del golfo Pérsico ni el alcance total de los daños. Pero, una y otra vez, según constató, los ataques iraníes fueron precisos y los equipos alcanzados resultaban vitales.
Ryan Stevens, un antiguo coordinador de ataques aéreos de operaciones especiales del Cuerpo de Marines de Estados Unidos que revisó las conclusiones de Reuters, dijo que los ataques de Irán demostraron "precisión, pericia en la selección de objetivos y paciencia".
Estados Unidos, que ha impuesto un bloqueo al petróleo iraní, minimiza repetidamente la capacidad destructiva de Teherán. Los países árabes del golfo Pérsico suelen pasar por alto los daños importantes y, con frecuencia, achacan los daños a sus instalaciones a la caída de escombros procedentes de interceptaciones exitosas de municiones iraníes.
"El Mando Central de Estados Unidos (CENTCOM) ha sido muy claro a la hora de comunicar las amenazas que plantea Irán a nivel regional y mundial", dijo el capitán de la Armada Tim Hawkins, portavoz del CENTCOM.
Añadió que Washington ha condenado repetidamente a Irán "por atacar indiscriminadamente a más de una docena de países vecinos y a cientos de buques comerciales, además de poner en peligro millones de vidas inocentes durante los últimos siete meses".
La misión de Irán ante las Naciones Unidas en Ginebra, responsable de atender las consultas de los medios internacionales, no respondió a una solicitud detallada de comentarios.
El éxito del ataque sistemático de Irán contra las infraestructuras es otro ejemplo de cómo la República Islámica ha resistido años de sanciones económicas internacionales y, ahora, meses de guerra con Estados Unidos e Israel.
En informes anteriores, Reuters ha mostrado cómo Irán se aprovecha de las plataformas de criptoactivos y las redes de juego ilegal para obtener ingresos ilícitos y eludir las sanciones, cómo el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica consolidó el control de Ormuz y cómo la guerra ha marcado el comienzo de una nueva era de represión.
REPARACIONES Y PÉRDIDA DE INGRESOS
Algunos lugares sufrieron períodos de bombardeos casi diarios y se enfrentan a miles de millones de dólares en reparaciones y pérdida de ingresos.
Otros, como una de las mayores fundiciones de aluminio del mundo, situada en Abu Dabi, quedaron devastados en un solo día. Algunos de los ataques fueron llevados a cabo por los hutíes de Yemen, respaldados por Irán, y por las milicias chiítas iraquíes controladas desde Teherán.
Entre los más afectados se encuentra el puerto de Fuyaira, cuya ubicación justo al sur de Ormuz permitió a los Emiratos Árabes Unidos eludir el bloqueo iraní. El puerto sirvió de salvavidas para el comercio mundial al paliar la interrupción más grave del suministro de petróleo en décadas.
En total, Reuters ha constatado que los drones y misiles iraníes han atacado Fuyaira al menos 19 veces desde que comenzó la guerra el 28 de febrero, paralizando partes fundamentales de sus operaciones.
"Vimos cómo se acercaban y cómo los helicópteros derribaban a los drones en pleno vuelo", dijo un empresario extranjero que presenció una oleada de ataques contra Fuyaira a mediados de marzo. Su descripción de la escena se vio respaldada por un análisis de Reuters de las fotos del ataque. "Enviaban enjambres de drones y uno o dos lograban colarse".
Reuters entrevistó a 36 personas familiarizadas con los ataques a las infraestructuras, recopiló imágenes y videos de los ataques y analizó declaraciones oficiales y datos de satélites de radar, ópticos y meteorológicos en busca de pruebas de los daños y del momento en que ocurrieron los ataques.
Los periodistas presentaron las conclusiones obtenidas antes de su publicación a los operadores de las instalaciones y a los Gobiernos nacionales afectados por los ataques.
En al menos 34 comunicados oficiales tras los ataques, los gobiernos hicieron hincapié en que cualquier daño fue causado por la caída de escombros procedentes de interceptaciones exitosas.
Las defensas aéreas militares del golfo Pérsico están cerca de algunos de los emplazamientos más sensibles, entre ellos lo que Janes, la empresa de inteligencia de defensa, confirmó como sistemas de defensa antimisiles Patriot de fabricación estadounidense, visibles por satélite y situados a unos 3 kilómetros al norte de Fuyaira.
"La historia ha demostrado que la inestabilidad en Oriente Medio a menudo traspasa las fronteras de la región, con repercusiones de gran alcance", dijo el Gobierno de los Emiratos Árabes Unidos, en respuesta a preguntas detalladas sobre las conclusiones de Reuters.
"En este sentido, es esencial redoblar los esfuerzos para rebajar la tensión y evitar así una posible escalada hacia un conflicto más amplio".
Los Estados del golfo Pérsico están ocultando información sobre la magnitud de los daños. En los Emiratos Árabes Unidos, Baréin, Qatar, Kuwait y Arabia Saudita es ilegal tomar o distribuir determinadas fotografías o videos de las secuelas de los ataques.
Estos países también suelen invocar leyes contra la difusión de rumores y desinformación a la hora de restringir la información sobre los ataques. Reuters y otros medios internacionales han publicado pruebas visuales verificadas de los ataques durante la guerra.
"Los Estados del Golfo tratan ahora las evaluaciones de daños como si fueran secretos de Estado", dijo Matthew Reed, presidente de la consultora petrolera Foreign Reports.
Estados Unidos e Israel también han mantenido en secreto los daños sufridos por las bases estadounidenses y las instalaciones israelíes, pero han salido a la luz muchos detalles a través de informes del Gobierno y de los medios de comunicación, incluida Reuters.
El Gobierno de Baréin, el único Estado del golfo Pérsico que ha respondido a las preguntas sobre las restricciones, dijo que estas se habían impuesto "para proteger la seguridad pública, salvaguardar la integridad de las investigaciones y evitar que dicho material se utilice para evaluar o planificar nuevos ataques".
Los ataques de Irán contra la infraestructura económica del golfo Pérsico han ido acompañados de ataques contra activos militares estadounidenses en la región. El inspector general del Departamento de Defensa de Estados Unidos informó al Congreso que Irán había atacado cientos de estructuras en bases estadounidenses, además de decenas de aeronaves.
Para evaluar el alcance de los daños y qué fue lo que se vio afectado concretamente, Reuters compartió sus conclusiones e imágenes con 11 expertos de los sectores a los que pertenecen las instalaciones atacadas, con el exmarine Stevens —otro antiguo miembro de las Fuerzas Armadas estadounidenses que ahora trabaja en el ámbito de la seguridad en la región— y con un exfuncionario de seguridad estadounidense especializado en lucha contra el terrorismo y análisis de satélites.
Los 14 dijeron que era altamente improbable que los daños en equipos esenciales de decenas de importantes instalaciones de infraestructura se debieran principalmente a escombros que cayeran al azar desde el cielo.
Muchos de ellos citaron pruebas visuales de detonaciones explosivas, más que del mero impacto de un trozo de metal, y señalaron la importancia operativa de los propios objetivos.
Las autoridades del golfo Pérsico han pedido públicamente un acuerdo de paz que aborde los programas de drones y misiles de Irán, por temor a que supongan una amenaza para la región a largo plazo.
El príncipe heredero de Arabia Saudita solicitó directamente al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ayuda militar tras una serie de ataques a principios de septiembre perpetrados por los hutíes de Yemen, pero su petición fue rechazada, según ha informado Reuters.
Un ataque perpetrado el 10 de septiembre contra el oleoducto este-oeste de Arabia Saudita —otra de las principales vías alternativas a Ormuz— interrumpió el flujo de crudo en esa zona, lo que puso en peligro hasta un 4% del suministro mundial de petróleo.
Arabia Saudita dijo que el ataque procedía de milicias iraquíes, armadas y respaldadas por Irán. Aún más perjudiciales fueron los ataques de Irán contra las plantas de GNL de Ras Laffan, en Qatar, que pusieron en peligro casi el 20% de los flujos mundiales de gas natural licuado.
En una entrevista con Reuters en marzo, el director de QatarEnergy, Saad al-Kaabi, estimó que la reparación completa de las críticas "cajas frías" de GNL destruidas en dos ataques iraníes llevaría entre tres y cinco años.
La planta de GNL de Ras Laffan fue una de las al menos cuatro instalaciones de infraestructura en todo el Golfo cuya restauración completa llevará alrededor de un año o más.
Entre ellas también se encuentran la refinería de gas a líquidos "Pearl" de Catar, el complejo de gas de Habshan de los Emiratos Árabes Unidos y la fundición Al Taweelah de Emirates Global Aluminium, según declaraciones de las empresas y una evaluación de IIR Energy, una firma de inteligencia y análisis.
"Todos y cada uno de los objetivos eran civiles: aeropuertos, terminales, refinerías, plantas de procesamiento de gas, zonas residenciales, centros comerciales y, más recientemente, la central nuclear de Barakah", dijo Sultan Al Jaber, director ejecutivo de la Compañía Nacional de Petróleo de Abu Dabi (ADNOC), en una entrevista concedida en mayo al Atlantic Council.
"Están atacando nuestras infraestructuras", dijo Al Jaber, que también es ministro de Industria y Tecnología Avanzada de los Emiratos Árabes Unidos. "Pero lo que realmente están atacando es nuestro modo de vida".
Los Gobiernos de Qatar, Arabia Saudita, Kuwait e Irak no respondieron a las solicitudes de comentarios, al igual que la ADNOC.
(Reportaje de M.B. Pell, Ryan McNeill y Kaylee Kang. Con información adicional de Yoruk Bahceli, Joe Cash, Laila Kearney, James Pearson, Gleb Stolyarov, Nilo Tabrizy y Dmitry Zhdannikov. Edición en español de Javier López de Lérida)