29 de julio

Actualizado: hoy a las 4:00 am

News

“Feas y oxidadas”: Refinerías de Venezuela quedan como reliquias difíciles de revivir

Por Mircely Guanipa, Tibisay Romero y Deisy BuitragoEl Centro de Refinación Paraguaná, en el occidente de Venezuela, llegó a simbolizar la riqueza petrolera del país y su ambición de transformar sus vastas reservas...

Publicado el 29 de julio de 2026 a las 04:00

8 MIN DE LECTURA

Por Mircely Guanipa, Tibisay Romero y Deisy Buitrago

El Centro de Refinación Paraguaná, en el occidente de Venezuela, llegó a simbolizar la riqueza petrolera del país y su ambición de transformar sus vastas reservas de crudo en combustibles e ingresos por exportación.

Pero actualmente el complejo con capacidad para procesar 955.000 barriles por día de crudo ubicado en el estado Falcón opera a una fracción de su potencial. El declive se ha gestado durante décadas.

En los meses previos a los fuertes terremotos que sacudieron Venezuela el mes pasado, Reuters visitó los alrededores de las refinerías de Amuay y Cardón —que integran el complejo de Paraguaná— y una de las otras dos refinerías activas del país, entrevistando a cerca de 50 trabajadores, contratistas, residentes y expertos.

Un empleado de Amuay, que tiene una capacidad de procesamiento de 645.000 (bpd), dijo que la instalación lucía "fea y oxidada": fosas de desechos a cielo abierto casi llenas y residuos filtrándose por ductos y estaciones de válvulas.

Los trabajadores señalan que años de insuficiente inversión, fallas de equipos y escasez han dejado a Paraguaná con dificultades para producir los combustibles que necesitan los venezolanos.

Las indagaciones revelaron un avanzado deterioro y escaso mantenimiento en las tres instalaciones, ofreciendo señales de los desafíos que enfrenta Venezuela para rehabilitar la infraestructura petrolera, aun cuando el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, promete una inversión extranjera de 100.000 millones de dólares.

Las refinerías venezolanas están entre los activos más deteriorados del país y también los más vitales para los consumidores locales. Sin embargo, según dijeron a Reuters ejecutivos y analistas del sector, es poco probable que reciban inversión extranjera a corto plazo.

La recuperación tras los dos terremotos —que causaron más de 5.000 muertes y una destrucción generalizada, particularmente en el costero estado Vargas— ha complicado aun más el futuro de las refinerías, señaló el analista energético Oswaldo Felizzola.

"Ahora la prioridad parece ser reconstruir todo el estado Vargas y (atender) toda la tragedia que generaron los terremotos en el país", afirmó.

Felizzola indicó que cualquier inversión importante en refinación probablemente se pospondrá hasta 2027 o más, dado que el gobierno está enfocado en producir más petróleo. Restaurar plenamente la capacidad de refinación requeriría al menos 20.000 millones de dólares, una estimación respaldada por otros expertos del sector consultados por Reuters.

NUEVO INTERÉS EN VENEZUELA

Algunas petroleras extranjeras han expresado interés en Venezuela este año, después de que fuerzas de Estados Unidos capturaran al presidente Nicolás Maduro el 3 de enero.

Sin embargo, estas empresas tienen pocos incentivos para rehabilitar las refinerías locales, dado que Estados Unidos cuenta con sus propias instalaciones capaces de procesar las complejas variedades de crudo pesado y con alto contenido de azufre de Venezuela.

Esto deja al gobierno de la presidenta encargada Delcy Rodríguez con pocas esperanzas de recaudar fondos para restaurar las refinerías —ya sea a través de petroleras extranjeras o de las propias instalaciones—, que suministran combustibles al mercado interno a precios muy inferiores a sus costos operativos debido a subsidios sostenidos por décadas.

Mientras tanto, la situación en las refinerías es crítica. En Amuay, el flexicoquer que transformaba residuos pesados ​​de bajo valor en combustible de mejor calidad y menor azufre, se encuentra inactivo y ennegrecido, según trabajadores y un ingeniero recién jubilado.

El ingeniero señaló que la planta, desmantelada para obtener repuestos, ya no tiene salvación. "Si necesitábamos una bomba, la buscábamos allí; una tubería, un instrumento, buscábamos allí", comentó.

Grandes petroleras se han mostrado cautelosas a la hora de invertir, incluso en sectores atractivos como la producción de crudo y gas natural. Exxon Mobil XOM.N y ConocoPhillips COP.N abandonaron Venezuela en 2007 después de que el entonces presidente Hugo Chávez expropiara sus proyectos en el país.

Muchas petroleras extranjeras han firmado memorandos de entendimiento relacionados con proyectos de exploración y producción, pero las negociaciones con el gobierno para formalizar los contratos definitivos avanzan con lentitud tras la reforma de la legislación energética.

Al ser consultado sobre las refinerías venezolanas, un portavoz de la Casa Blanca dijo que Estados Unidos no está involucrado en su reconstrucción y destacó que las exportaciones petroleras de Venezuela alcanzaron recientemente su nivel más alto en siete años.

Una reglamentación aprobada en julio, que complementa la ley de hidrocarburos recientemente reformada, estableció un sistema de licencias que permite a las empresas privadas operar refinerías —hasta ahora bajo el dominio exclusivo de la estatal PDVSA— y comercializar los combustibles que produzcan.

Sin embargo, analistas señalaron que el modelo no resulta suficientemente atractivo para muchos inversores, en parte porque introduce un nuevo impuesto de hasta el 5% sobre los ingresos brutos de los refinadores.

Pese a estar entre los países con las mayores reservas de crudo del mundo, Venezuela ha enfrentado dificultades en la última década para producir suficiente combustible para satisfacer su demanda interna, que actualmente se sitúa en unos 250.000 bpd.

El complejo de Paraguaná no ha tenido reparaciones importantes este año, dijeron trabajadores de ese centro y contratistas, después de que la empresa china Jiazhan Shaelion redujera sus operaciones allí.

La compañía, una de las principales contratistas de refinación de PDVSA, está finalizando un proyecto pendiente, pero no ha logrado acordar un nuevo contrato con la petrolera estatal, indicó un empleado de Jiazhan.

Al otorgar este año licencias a las empresas extranjeras que buscan expandirse o regresar a Venezuela, Washington excluyó a compañías de naciones que considera adversarias, incluidas Rusia, China, Irán, Corea del Norte y Cuba.

Representantes de PDVSA, del gobierno venezolano y de las oficinas de Jiazhan Shaelion en Venezuela no respondieron a solicitudes de comentarios.

En las refinerías más pequeñas de PDVSA —Puerto La Cruz, con una capacidad de 187.000 bpd, y El Palito, de 146.000 bpd—, contratistas locales han realizado reparaciones recurrentes desde el año pasado a una unidad de craqueo catalítico que ha presentado problemas y al sistema eléctrico de las instalaciones, dijeron cinco empleados de dichas plantas.

La última reparación importante en El Palito fue ejecutada hasta principios de 2024 por empresas estatales iraníes.

Trabajos posteriores para proveer suficiente energía y garantizar que la refinería operara independientemente de la red eléctrica resultaron insuficientes para enfrentar la emergencia provocada por los sismos de junio. Una línea clave de transmisión a la refinería falló, provocando su paralización durante unas dos semanas.

La refinería reanudó operaciones a mediados de julio, pero planifica una parada mayor para mantenimiento en las próximas semanas.

Algunos proyectos de reparación menores habían permitido que las refinerías de El Palito y Amuay recuperaran una capacidad de procesamiento de unos 20.000 bpd cada una, señaló en abril Jovanny Martínez, vicepresidente de Refinación de PDVSA.


EXPORTACIONES AUMENTAN

Los problemas de refinación contrastan con el aumento en la producción de crudo.

Desde enero, bajo el estricto control estadounidense de los ingresos petroleros de Venezuela, la producción ha repuntado y las exportaciones se han elevado de menos de 800.000 bpd a cerca de 1,2 millones de bpd.

Sin embargo, se ha prestado poca atención a la refinación.

"En el actual clima político, a la administración estadounidense le interesará ver que ese petróleo se exporte", señaló Eric Smith, director asociado del Instituto de Energía de la Universidad de Tulane.

Solo cuando Venezuela alcance "estabilidad y solvencia crediticia" se prestará atención a proyectos de mayor envergadura, incluidas las mejoras en las refinerías, afirmó.

En declaraciones a reporteros en junio, el secretario de Energía estadounidense, Chris Wright, destacó la capacidad de las refinerías estadounidenses de procesar crudo venezolano. "Una gran cantidad de ese petróleo venezolano está llegando a las refinerías de Estados Unidos", dijo.

Un gran obstáculo para incentivar las reparaciones necesarias es el bajo precio de la gasolina. Las refinerías de propiedad estatal abastecen a las gasolineras, también controladas por el Estado, a precios fijados por el gobierno, lo que resulta en precios del combustible entre los más bajos del mundo.

Los ingresos por las ventas de combustibles en el mercado interno podrían servir de salvavidas al gobierno de Rodríguez, pero solo si toma la impopular medida de elevar los precios. Es poco probable que esto ocurra a corto plazo, en medio de tensiones sociales en ebullición debido a lo que muchos consideran una respuesta inadecuada a los terremotos.


(Reporte de Mircely Guanipa, Tibisay Romero y Deisy Buitrago
Editado por Javier Leira)

¿Te gustó este contenido? Haz que llegue a más gente.