1 de noviembre
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Red oculta de organismos militares iraníes logra introducir material militar pese a bloqueo EEUU
Por Gavin Finch, Maggie Michael, Allison Martell y MARINE DELRUE
LONDRES, 1 nov (Reuters) - Irán ha creado una red secreta de organismos militares con alcance global para importar, desde enero de 2025, al menos 2.000 millones de dólares en material militar, explosivos y camiones pesados, eludiendo tanto el bloqueo naval de Estados Unidos como las sanciones occidentales, reveló una investigación de Reuters.
Ocultas tras nombres que comienzan con las letras MOD, siglas de Ministerio de Defensa, se encuentran más de 5.000 agencias que conforman una formidable maquinaria financiera y militar.
Sus huellas financieras aparecen en los conocimientos de embarque y otros datos de transporte que se remontan a 2016. Algunas están vinculadas al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) y a conglomerados empresariales conocidos como bonyads, controlados por la élite iraní.
Estos hallazgos permiten vislumbrar uno de los grandes misterios de la guerra: ¿cómo repone el CGRI sus arsenales de misiles y drones mientras los dispara por miles?
En los 18 meses comprendidos entre enero de 2025 y junio de 2026 —incluidos los cuatro primeros meses de la guerra de este año—, una sola de estas agencias, la MOD 346428, importó enormes cantidades de propulsores para cohetes, explosivos y componentes de armas que son fundamentales para la fabricación de drones y misiles, así como camiones de gran tonelaje que pueden servir como lanzamisiles.
El material llegó por tierra, mar y aire; gran parte de él figuraba como procedente de China, Rusia y Alemania.
Esta investigación sobre la red MOD se basa en miles de registros bancarios y gubernamentales iraníes, documentos corporativos y datos de importación.
Todas estas agencias secretas comparten la misma dirección en Teherán que el Ministerio de Defensa y Logística de las Fuerzas Armadas de Irán (MODAFL).
Indican como fecha de constitución el 11 de febrero de 1979, el día en que el ayatolá Jomeini tomó el poder en Irán tras derrocar a la monarquía. Sin embargo, según muestran los registros, la mayoría se creó en realidad en 2013, cuando Irán se enfrentaba a las sanciones que provocaron el desplome de sus exportaciones de crudo y de su moneda.
Estas agencias, identificadas por primera vez por Reuters en colaboración con la consultora de riesgos israelo-estadounidense 240 Analytics, constituyen la columna vertebral del aparato iraní de adquisiciones militares y elusión de sanciones.
Operan una red de testaferros y sociedades ficticias extranjeras, conocidas colectivamente como fideicomisarios, que utilizan los ingresos procedentes de las ventas ilícitas de petróleo para adquirir bienes para la República Islámica.
Altos mandos militares implicados en los programas de misiles balísticos y drones de Irán utilizan esta red.
Los números de teléfono registrados a nombre de 91 de estas agencias también aparecen en los registros del banco estatal Bank Sepah, correspondientes a personal del CGRI que tiene cuentas en dicho banco. Entre ellos se encuentran al menos dos comandantes a los que Estados Unidos ha acusado de abusos contra manifestantes civiles.
Aunque el Ejército iraní lleva décadas sometido a múltiples sanciones estadounidenses, Reuters no ha podido encontrar pruebas de que ninguna de las agencias numeradas a las que se hace referencia en los documentos haya sido designada como tal por gobiernos occidentales.
"Lo que tenemos aquí es el sustento militar del régimen durante este conflicto y desde hace muchos años", afirmó Miad Maleki, un antiguo alto cargo del Departamento del Tesoro de Estados Unidos que ayudó a diseñar el programa de sanciones estadounidense contra Irán. "Este es el ecosistema completo de las actividades comerciales del Ejército iraní".
La red de importación de armas ha proporcionado muchas de las materias primas que Irán necesita para fabricar misiles y drones. Esas municiones son las responsables de los implacables ataques de precisión de Irán contra las infraestructuras energéticas del golfo Pérsico, lo que permite a la República Islámica contrarrestar el asalto militar estadounidense.
En otros reportajes publicados este año, Reuters ha mostrado cómo Irán resistió la presión de Estados Unidos aprovechando las plataformas de criptoactivos y las redes de juego ilegal para obtener ingresos ilícitos y eludir las sanciones, cómo el CGRI consolidó el control del estrecho de Ormuz y cómo la guerra ha marcado el inicio de una nueva era de represión.
Maleki fue uno de los cuatro expertos en sanciones y armamento iraníes que revisaron las conclusiones de Reuters y confirmaron que muchos de los materiales podrían utilizarse en los programas de misiles y drones de Irán.
Ninguna de las entidades gubernamentales ni empresas iraníes contactadas por Reuters respondió a las solicitudes detalladas de comentarios, incluidas la delegación de Teherán ante la ONU en Ginebra y la presidencia.
En un comunicado en respuesta a las conclusiones de Reuters, una portavoz del Departamento del Tesoro dijo que Estados Unidos "ha cortado las vías de suministro económico del régimen".
"Aunque el régimen pueda continuar con sus intentos desesperados por eludir nuestras poderosas sanciones, financiar sus programas militares y de armamento y acceder a divisas extranjeras, nosotros siempre vamos diez pasos por delante", afirmó la portavoz.
Para rastrear los materiales, Reuters cotejó una parte de unos 19.000 registros de importación utilizando los documentos de envío, imágenes de las redes sociales e informes de los medios de comunicación estatales.
Los datos muestran que casi todos los artículos importados por Irán estaban exentos de aranceles y marcados específicamente como equipo militar. Los expertos señalaron que gran parte del material, incluso los explosivos, puede considerarse de doble uso, por lo que también podría tener fines civiles.
El Wall Street Journal informó el 23 de septiembre sobre algunos de los envíos procedentes de China.
SISTEMA DE COMERCIO PARALELO
Las agencias militares secretas conforman un sistema de comercio exterior paralelo a la economía global formal que permite a Irán destinar el dinero que obtiene en el extranjero vendiendo petróleo ilícito a la adquisición de material militar, afirmó Maleki, quien fue director adjunto de la Oficina de Control de Activos Extranjeros del Tesoro hasta el año pasado.
El dinero rara vez cruza las fronteras, donde podría activar una alarma de sanciones. En cambio, en el 97% de los envíos analizados por Reuters, las transacciones se liquidaron "sin transferencia de divisas", según muestran los datos de importación. Testaferros de confianza en la diáspora, utilizando efectivo depositado en bancos extranjeros, compraban los productos y los enviaban a su país.
Uno de los usuarios finales de la red es la unidad militar que supervisa el programa de misiles balísticos de Irán. Otro es Sahara Thunder, sancionado por Estados Unidos en 2024 por fabricar y suministrar a Rusia drones que han devastado Ucrania.
Reuters y 240 Analytics identificaron las unidades militares iraníes cotejando los datos de importación con los registros mercantiles, así como con correos electrónicos y documentos recopilados en la página web WikiIran.
Reuters no pudo determinar la identidad de las personas que gestionan WikiIran, un sitio web que recaba documentos filtrados de la República Islámica y que dice estar gestionado por iraníes opositores al Gobierno y "obligados al exilio".
Según los datos de importación, durante los primeros seis meses de este año, los envíos incluyeron detonadores por valor de 1,9 millones de dólares, toneladas de explosivos, piezas de motores de avión, componentes para combustible de cohetes y vehículos de lanzamiento de alta resistencia.
Según expertos en armamento y sanciones, todos estos elementos podrían utilizarse como componentes clave para construir y lanzar misiles balísticos y drones, incluida la serie Shahed.
"Esto parece un esfuerzo a escala industrial para reconstruir o ampliar la flota actual de Irán" de drones y misiles, afirmó Peter Salisbury, profesor adjunto de la Universidad de Columbia que ha dedicado los últimos años a investigar las transferencias de armas y las cadenas de suministro iraníes.
"Estos datos muestran claramente la adaptabilidad del ecosistema iraní y su capacidad para encontrar nuevas rutas", agregó.
Salisbury y otro de los expertos afirmaron que han utilizado los datos de WikiIran en el pasado y han comprobado que son precisos.
Estados Unidos e Israel han atacado las operaciones de misiles balísticos y drones de Irán desde el inicio de la guerra de este año, el 28 de febrero, incluidas fábricas que, según el Pentágono, producían municiones. Reuters no ha podido determinar el alcance de los daños, pero Irán ha seguido disparando contra sus vecinos y contra barcos que intentaban transitar por el estrecho de Ormuz.
El material entró en Irán en un buque de carga a través del mar Caspio desde Rusia, en camión desde Asia Central y en aviones de carga desde China, según documentos revisados por Reuters y registros facilitados por ImportGenius, una plataforma que recopila datos de importación y exportación.
En respuesta a preguntas detalladas sobre las conclusiones de Reuters, el Ministerio de Asuntos Exteriores de China dijo que "desconocía la situación que describen".
"Nos oponemos firmemente a los intentos de vincular maliciosamente las hostilidades regionales con China o de manchar la reputación de este país", dijo el Ministerio de Asuntos Exteriores en un comunicado enviado por fax.
El Ministerio de Defensa de Rusia, la Casa Blanca y el CENTCOM no respondieron a las solicitudes de comentarios.
Más allá de los componentes individuales, Irán está comprando maquinaria de precisión que podría utilizarse para fabricar su propio equipamiento militar.
Las compras incluyen artículos clasificados como sofisticados tornos controlados por computador, hornos de haz de electrones y aceleradores de partículas, según los datos de importación hasta junio. Todos tienen fines industriales y también pueden utilizarse para fabricar equipamiento militar, incluidos los cuerpos de drones y misiles.
El 12 de octubre, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dijo que no creía que China y Rusia estuvieran prestando apoyo a Irán. "Si lo hacen, es a un nivel muy bajo, pero no creo que lo estén haciendo en absoluto", publicó en las redes sociales. "Tienen demasiado que perder, y nosotros lo sabríamos, ¡y lo sabríamos muy rápido!".
Desde que comenzó la guerra, los datos muestran que se registraron mercancías por valor de 27 millones de dólares adquiridas por el Ejército iraní y procedentes de los Emiratos Árabes Unidos (EAU), casi todas ellas llegadas por vía marítima.
Irán atacó infraestructuras de los EAU durante el mes de mayo y sigue atacando sus petroleros con drones y misiles.
El envío más reciente procedente de los EAU, catalogado como "productos electrónicos", se realizó el 27 de junio por vía marítima, nueve días después de que Estados Unidos anunció la suspensión de su bloqueo naval. El bloqueo se reanudó a mediados de julio y sigue vigente.
Un funcionario de los EAU envió a Reuters un comunicado tras la publicación de esta noticia, en el que afirmaba que el Gobierno "rechaza y desmiente categóricamente estas acusaciones infundadas. Estas afirmaciones carecen por completo de fundamento y tergiversan las políticas y acciones de los EAU".
El comunicado añadía que los Emiratos se comprometen "a impedir cualquier intento de utilizar indebidamente su territorio para actividades ilícitas".
Además de Maleki, entre los expertos en armamento se encontraban Henry Thompson y Wolf-Christian Paes, ambos especialistas en el suministro de armas iraníes; y Damien Spleeters, fundador de Heimdall, una organización especializada en cadenas de suministro ilícitas y adquisición de armas.
LA INFRAESTRUCTURA
"Estas agencias numeradas son la red de tuberías que sustenta la red global de elusión de sanciones de la República Islámica y mucho más", afirmó Noam Binstok, analista sénior de 240 Analytics, empresa que recopila y analiza datos sobre el riesgo de terrorismo y su financiación para clientes corporativos y gubernamentales.
"La cantidad de dinero que pasa por estas agencias es astronómica, y nadie se había fijado en ellas antes".
Binstok, un economista de 35 años, explicó que descubrió las entidades numeradas en junio de 2025 mientras subía a la plataforma en línea de 240 Analytics miles de páginas de documentos del Banco Sepah que había encontrado en Telegram y en WikiIran —donde están disponibles gratuitamente—.
El Banco Sepah es la entidad crediticia iraní que gestiona los pagos de salarios y pensiones del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI).
El Banco Sepah no respondió a una solicitud de comentarios sobre el ataque informático. Un grupo llamado Codebreakers reivindicó el robo y posteriormente anunció otros ataques a datos del Gobierno iraní.
"Podemos confirmar que los materiales son auténticos y que su origen se ha verificado a través de nuestras fuentes y contactos tanto dentro como fuera de Irán", afirmó WikiIran en una respuesta enviada por correo electrónico a las preguntas de Reuters sobre los datos.
240 Analytics se fundó como un servicio para que empresas y gobiernos investigaran a posibles socios comerciales y clientes. Binstok afirmó que pensaba que los documentos ayudarían a revelar las operaciones financieras de Irán.
Pronto se dio cuenta de que miles de esas cuentas pertenecían a organismos con el mismo patrón de denominación. Todas comenzaban con las letras MOD —o VODJA en farsi—, seguidas de un número de cinco o seis dígitos que se escribía con letras, en lugar de con números. Y todas compartían la misma fecha de registro y la misma dirección.
Los registros bancarios, que Reuters examinó, incluían el nombre del titular de la cuenta, diversos números de identificación y los saldos.
Cuando vio por primera vez la cuantía de los saldos de las cuentas de Sepah, contó Binstok, pensó que se le había escapado el punto decimal. Descubrió que 36 de las agencias tenían cuentas en divisas con 1.200 millones de dólares depositados a finales de 2024. El resto de la red contaba con unos 1.800 millones de dólares en moneda local, con un promedio de unos 360.000 dólares por cuenta.
En aquel momento, compaginando su tesis doctoral, su trabajo en 240 Analytics y el cuidado de su recién nacido, Binstok dejó el proyecto en suspenso. Volvió a él en agosto, buscó documentos más recientes y descubrió que las mismas agencias recibían dinero procedente de la venta de petróleo de contrabando y compraban grandes cantidades de equipamiento de doble uso.
"Ese fue el gran avance que me llevó a empezar a comprender el alcance real del que estamos hablando y a encontrar ejemplos concretos de importaciones", afirmó Binstok. "Fue entonces cuando supe que estábamos ante algo realmente grande".
Cada agencia del Ministerio de Defensa también era identificable mediante un número de identificación gubernamental único de 11 dígitos y figuraba en el registro mercantil de Irán, una base de datos oficial que recoge miles de empresas iraníes.
Binstok se dio cuenta de que ese número de 11 dígitos —o el propio número del Ministerio de Defensa— aparecía repetidamente en conocimientos de embarque, facturas y cuentas bancarias, lo que permitía rastrear la red incluso cuando la agencia utilizaba una empresa pantalla.
Fue entonces cuando 240 Analytics se puso en contacto con Reuters para que le ayudara a trazar un mapa de la red de agencias.
Utilizando los números de identificación de 11 dígitos facilitados por Binstok, Reuters revisó documentos de envío confidenciales y datos de importación actualizados, y utilizó el boletín mercantil de Irán para sacar a la luz el alcance de la red y cómo esta permitía a Irán reabastecerse durante la guerra.
Destacaba una agencia cuyas compras se remontaban a 2016: MOD 346428.
Las compras en el extranjero de MOD 346428 habían aumentado de forma constante a lo largo de los años, pasando de 442 millones de dólares en los 12 meses que finalizaron en marzo de 2023 a 988 millones de dólares al año siguiente, según las estadísticas aduaneras publicadas en los medios de comunicación iraníes. Esto situó a la agencia entre los diez principales importadores de Irán.
Entre enero de 2025 y junio de 2026, Reuters descubrió que MOD 346428 importó 2.300 millones de dólares en material militar, según los registros de ImportGenius.
Entre enero y abril de 2025, el MOD 346428 importó 886 toneladas de productos químicos al complejo portuario iraní de Bandar Abbas, según muestran los datos de importación. Su origen figuraba como China bajo el código que incluye cloratos de sodio y otros percloratos, precursores clave para el combustible sólido de cohetes. Tres días después del último envío, una enorme explosión sacudió el puerto.
Dos personas con conocimiento de la explosión del 26 de abril afirmaron que se produjo cuando el perclorato de sodio se inflamó mientras se encontraba en contenedores de transporte en el muelle.
Los medios de comunicación estatales iraníes informaron de que los productos químicos estaban almacenados por Sina Port and Marine Services Development Co, propiedad de Bonyad Mostazafan, una fundación valorada en miles de millones de dólares controlada directamente por el líder supremo de Irán.
La explosión causó la muerte de al menos 70 personas y dejó más de 1.200 heridos. El director ejecutivo de Sina en aquel momento afirmó que la explosión se debió a una "declaración falsa" sobre el contenido de un envío que se entregó "sin documentos ni etiquetas". Reuters no pudo determinar si los productos químicos del último envío de 75 toneladas fueron los responsables de la explosión.
Estados Unidos sancionó a Bonyad Mostazafan en 2020. Aunque aparentemente se trataba de una organización benéfica al servicio de los pobres, el Tesoro de Estados Unidos alegó que el líder supremo la utilizaba para enriquecer su oficina y recompensar a sus aliados.
La bonyad está dirigida por Hossein Dehghan, quien fue nombrado ministro de Defensa de Irán en 2013, cuando la mayoría de las agencias comenzaron a funcionar. Dehghan ocupó ese cargo durante cuatro años.
Anteriormente, fue comandante de las fuerzas del CGRI en el Líbano durante el mortífero atentado contra las fuerzas internacionales de mantenimiento de la paz en Beirut en 1983, en el que murieron 241 soldados estadounidenses en sus cuarteles y 58 paracaidistas franceses, además de civiles libaneses, según la declaración de sanciones del Tesoro de Estados Unidos sobre su persona.
Dehghan no respondió a una solicitud de comentarios sobre la explosión, las agencias del Ministerio de Defensa o su cargo, enviada a través de la bonyad y su representante legal.
Además de ingredientes que podrían utilizarse para fabricar combustible para misiles, los datos también muestran que Irán importa camiones de gran tonelaje que el Ejército utiliza como lanzadores móviles camuflados para misiles y drones.
Un ejemplo de este tipo de importaciones salió a la luz pronto para Binstok. En otoño de 2022, un concesionario de automóviles iraní residente en Italia compró seis camiones Iveco Eurocargo por 426 000 euros, según muestran los registros de WikiIran. Envió los camiones a otra empresa llamada Deilami Trading Co. en Dubái. Deilami los entregó en Bandar Abbas.
El número de identificación de 11 dígitos del comprador final correspondía a MOD 346428. Según la lista de embalaje, los vehículos fueron entregados en última instancia a Sahara Thunder, empresa que desempeña un papel clave en la fabricación y venta de drones. Deilami no respondió a una solicitud de comentarios sobre la transacción.
NÚMEROS DE IDENTIFICACIÓN DEL VEHÍCULO COINCIDENTES
Entre enero de 2025 y junio de 2026, MOD 346428 importó 435 camiones Iveco más. Mediante imágenes de satélite y redes sociales, Reuters rastreó algunos de esos vehículos hasta un depósito aduanero en las afueras de Teherán en febrero de 2025 y utilizó los datos de importación para cotejar tres de sus números de chasis (VIN), códigos únicos que permiten identificar el fabricante y el origen de un vehículo.
Otro camión Iveco apareció durante la guerra, cuando el Mando Central de Estados Unidos publicó en marzo unas imágenes en las redes sociales en las que, afirmó, se mostraba un ataque contra un lanzamisiles móvil iraní camuflado.
Reuters no pudo determinar si el vehículo se encontraba entre los importados por MOD 346428. Sin embargo, el camión que aparece volando por los aires en las imágenes es un modelo de Iveco del tipo importado por Irán, según analistas de Janes, una empresa británica de inteligencia de defensa de fuentes abiertas.
"Los distribuidores oficiales están obligados a garantizar que estos productos no se utilicen con fines militares, químicos, biológicos o nucleares", afirmó Iveco en respuesta a las conclusiones de Reuters. La empresa señaló que cuenta con salvaguardias contractuales para garantizar que sus productos no lleguen a "destinos, entidades o personas prohibidos".
Iveco, con sede en Italia, señaló que no tenía control sobre "los productos transferidos o exportados por terceros con los que no existe una relación contractual directa".
"Hemos confirmado que cualquier presencia de vehículos Iveco en Irán se produjo al margen del control y la responsabilidad del Grupo Iveco", afirmó la empresa. Señaló que no tenía constancia de la venta de 2022 a un iraní en Italia y afirmó que la mayoría de los camiones que Reuters identificó en el depósito aduanero en 2025 tenían como destino Asia Central.
Utilizando el número MOD 346428, Irán también importó miles de camionetas Toyota Hilux y Land Cruiser, que el CGRI y sus representantes modifican para montar ametralladoras pesadas en la plataforma.
Las imágenes de video de las protestas en Irán a principios de este año muestran a las fuerzas de seguridad con ametralladoras en un convoy de Land Cruiser circulando por las calles de la ciudad de Tonkebon, en el norte de Irán.
En enero de 2025, el MOD 346428 importó cuatro Toyota Tundra, un vehículo que el CGRI utiliza para transportar drones.
Un portavoz de Toyota afirmó que la empresa no realiza ninguna actividad comercial en Irán. "Toyota no ha participado en las compras de las que informa Reuters ni tiene conocimiento alguno de ellas", dijo el portavoz.
El Ministerio de Economía, Comercio e Industria de Japón señaló que no podía comentar los detalles de la investigación de Reuters, pero afirmó que mantiene controles estrictos sobre los productos relacionados con la seguridad nacional.
"También llevamos a cabo actividades de sensibilización y divulgación para informar a las empresas sobre estas normas de control de las exportaciones", señaló el ministerio japonés.
El 9 de febrero de 2026, un buque llegó a Bandar Abbas con 93 toneladas de titanio chino en bruto, un metal de alta resistencia que, según los expertos en armamento y sanciones, puede utilizarse para fabricar fuselajes de misiles y carcasas de motores de cohetes.
En total, a lo largo del mes previo al inicio de la guerra, el 28 de febrero, los buques también trajeron un total de 268 toneladas de nitrocelulosa y 276 toneladas de otros productos químicos procedentes de China e incluidos en la lista bajo el código que abarca el perclorato —ingredientes tanto para propulsores de cohetes como para explosivos—.
A pesar de que la guerra estaba en pleno apogeo y de que se había impuesto un bloqueo a sus buques, el Ejército iraní siguió trayendo materiales del extranjero. Según los datos, los volúmenes mensuales de importación se desplomaron inicialmente un 47%, a 54 millones de dólares en marzo, en comparación con el mes anterior, pero en mayo ya habían aumentado hasta los 77 millones de dólares.
Un envío de junio de 2026, por valor de 1,9 millones de dólares, de detonadores rusos —que pueden utilizarse para activar explosivos de alta potencia, como los que se encuentran en las ojivas de drones y misiles— fue el último de cinco envíos rusos similares, que han suministrado detonadores por un valor total de 7,6 millones de dólares desde principios de 2025.
Las importaciones no procedían únicamente de Rusia y China. Empresas de la Unión Europea, que ha sancionado al Ministerio de Defensa de Irán, también enviaron mercancías al Ejército iraní.
Camiones, componentes de motores de avión y productos electrónicos por valor de cientos de millones de dólares —incluidos 34 millones de dólares en camiones Iveco— figuraban en los datos de importación como procedentes de Alemania y otros países de la UE. En todos ellos, la documentación indicaba el código MOD 346428.
No todos los datos de importación contenían descripciones detalladas de los envíos. En muchos casos, Reuters se basó en los códigos aduaneros para identificar su contenido y los orígenes declarados, sin poder confirmarlos de forma independiente.
Un portavoz de la Unión Europea afirmó que los Estados miembros son responsables de hacer cumplir las sanciones de la UE, entre las que se incluyen "Sahara Thunder" y otras.
"La UE sigue evaluando con mucho cuidado la información relacionada con el refuerzo por parte de Irán de sus programas de drones y misiles", afirmó el portavoz. Los Gobiernos de Alemania e Italia no respondieron a las solicitudes de comentarios.
EL DRON ROSA
Gran parte de la economía iraní está controlada por fundaciones cuasi gubernamentales conocidas como "bonyads", dirigidas por la élite del país. Muchas de ellas se crearon tras la Revolución Islámica de 1979 utilizando activos confiscados a la familia real derrocada y a otras personas consideradas enemigas del nuevo Estado.
Las bonyads son el medio por el que la élite iraní se afianza en el poder, vinculando a sus leales subordinados a través de una vasta red de clientelismo, según una investigación de Reuters de 2013 y múltiples documentos sobre sanciones del Gobierno de Estados Unidos.
Al igual que el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI), las bonyads desempeñan un papel fundamental en la violenta represión de los iraníes que se remonta a años atrás, según alegan tanto Estados Unidos como Europa en sus años de sanciones.
Una de ellas, la Fundación para la Preservación de Reliquias y la Difusión de los Valores de la Defensa Sagrada, pone de manifiesto hasta qué punto la red del Ministerio de Defensa se extiende por la economía iraní y su aparato de represión.
Las transacciones incluyen no solo importaciones, sino también transferencias internas de efectivo, tal y como constató Reuters en documentos recopilados a lo largo de varios años que vinculan a la fundación con al menos dos organismos distintos del Ministerio de Defensa.
Encargada de promover "la cultura de la resistencia, el sacrificio, la yihad y el martirio", la fundación es un brazo propagandístico clave del Gobierno, responsable de salvaguardar la legitimidad y la ideología de la República Islámica.
En 2017, la fundación recibió cuatro envíos de aparatos electrónicos y unidades de refrigeración, según los datos de WikiIran. El número de identificación de los envíos —una vez más— coincide con el del MOD 346428.
Se desconoce cómo utilizó la fundación esos materiales, pero entre sus dirigentes figuran altos mandos del CGRI de cada una de las 31 provincias de Irán. En Juzestán, entre ellos se encuentra el general de brigada Hassan Shahvarpour, comandante desde hace mucho tiempo de sus tropas de élite en esa región conflictiva.
Shahvarpour no respondió a una solicitud detallada de comentarios.
Las unidades bajo el mando de Shahvarpour mataron al menos a 100 civiles iraníes en Mahshahr en 2019 durante las protestas contra los altos precios de la gasolina, según un documento de sanciones de Estados Unidos. Rodeaban con vehículos blindados a las personas que intentaban huir y disparaban con ametralladoras contra la multitud, según afirmó Estados Unidos.
Un activista local de derechos humanos que afirmó haber presenciado los asesinatos dijo que las tropas de Shahvarpour prendieron fuego a continuación a los campos de caña de azúcar donde se escondían algunos de los manifestantes que huían. Su relato fue respaldado por un segundo activista que estuvo presente ese día.
Después de que Estados Unidos sancionó a Shahvarpour en 2020 por presuntas violaciones de los derechos humanos, un destacado clérigo le besó en la cabeza durante una ceremonia religiosa y le dijo que las sanciones eran un "motivo de orgullo".
En 2021, Shahvarpour solicitó 50.000 millones de riales —por entonces el equivalente a más de un millón de dólares al tipo de cambio oficial— a una empresa siderúrgica estatal para financiar un nuevo edificio del CGRI en Juzestán, según un documento al que ha tenido acceso Reuters.
El titular de la cuenta en la que debía ingresarse el dinero, según la documentación que lleva su firma, era MOD 424000.
A principios de este año, según los dos activistas, los hombres de Shahvarpour reprimieron nuevas manifestaciones en Juzestán que formaban parte de un levantamiento a nivel nacional para protestar contra el colapso económico de Irán. En todo el país murieron miles de personas y decenas de miles fueron encarceladas.
En Juzestán, los activistas afirmaron haber documentado los nombres de 46 fallecidos y señalaron que la mayoría de ellos murieron los días 8 y 9 de enero, cuando el CGRI abrió fuego contra los manifestantes.
Las imágenes de los medios estatales de un desfile celebrado a principios de este año muestran a las tropas del CGRI de Shahvarpour atravesando una localidad de Juzestán en Toyota Tundra blancas, del tipo preferido por la red MOD. Una de las camionetas transportaba un dron Shahed de color rosa brillante.
(Reporte de Gavin Finch, Maggie Michael y Allison Martell. Verificación visual de Marine Delrue. Reporte adicional de Joe Cash, Feras Dalatey, Emily Giles, John Irish, Tim Kelly y Daniel Leussink. Edición de Milan Pavicic y Lori Hinnant; Editado en Español por Ricardo Figueroa)