12 de octubre
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El ABC de la recuperación económica
- ¿Por qué algunas economías se recuperan rápidamente y otras tardan años? Conoce sobre las distintas formas de recuperación económica.
- Una recuperación puede ser rápida, lenta, tener tropiezos o incluso avanzar de forma desigual entre distintos sectores y personas.
- Aprende a reconocer una V, U, W, L o K para entender mejor qué ocurre después de una caída económica.
Caer es una cosa y levantarse es otra. Tocar fondo no significa que el camino de regreso sea sencillo; especialmente cuando hablamos de economía.
Cuando el ciclo económico pasa de una contracción o recesión a una recuperación, la actividad comienza a tomar fuerza hasta recuperar los niveles previos a la caída. Pero ese camino de regreso no siempre se ve igual. Algunas economías rebotan rápidamente, otras tardan mucho más y algunas incluso avanzan para después volver a caer. Para describir esas distintas trayectorias de recuperación económica, los economistas —dejando los números de lado por un momento— utilizamos letras.
Pero ¿qué tiene que ver el abecedario con la economía? La respuesta está en su forma: cada letra representa un camino distinto de recuperación.
Empecemos con la V, probablemente la más conocida y también de las más deseadas. Representa una caída abrupta de la actividad económica seguida de una recuperación rápida y pronunciada.
Pensemos en un país que enfrenta un choque fuerte pero temporal, como un desastre natural que obliga a detener buena parte de la actividad económica. Durante un tiempo cae el consumo, las empresas producen menos y algunos trabajadores pierden sus empleos. Pero, conforme se reconstruye la infraestructura y las actividades pueden reanudarse, regresan el consumo, la producción y las contrataciones. La caída fue profunda, pero relativamente breve, y la economía recupera rápidamente el terreno perdido.
De forma similar, la U comienza con una caída, pero permanece en el fondo durante más tiempo. La economía atraviesa un periodo prolongado de poca actividad antes de comenzar a recuperarse. El consumo se mantiene débil, las empresas posponen inversiones y el mercado laboral tarda en reaccionar, incluso cuando lo peor de la crisis ya pasó. Es parecido a una enfermedad que deja secuelas: la parte más grave puede haber terminado, pero regresar a la normalidad toma tiempo.
La W, como te podrás imaginar, tiene altibajos en el camino. Después de caer, la economía comienza a recuperarse y, justo cuando se empieza a ver la luz al final del túnel, hay un segundo tropiezo. Esto puede suceder si aparece un nuevo choque cuando la economía todavía está vulnerable o si los problemas que provocaron la primera recesión no se resolvieron por completo. Solo después de esa segunda contracción llega una recuperación sostenida.
Sigamos con la L, una de las formas más temidas. La economía sufre una caída pronunciada y permanece estancada durante un periodo prolongado, sin recuperar los niveles de actividad que tenía antes de la crisis. El desempleo permanece elevado, la inversión deprimida y el crecimiento es demasiado débil para compensar lo perdido. Aquí el problema no es solamente qué tan fuerte es la caída, sino cuánto tiempo duran sus consecuencias.
Finalmente está la K, que funciona de manera distinta a las anteriores. No describe una sola trayectoria para toda la economía, sino caminos distintos para los sectores y las personas que forman parte de ella. Después de una contracción, las desigualdades que ya existían pueden hacerse todavía más evidentes: mientras algunos sectores, empresas o grupos de trabajadores se recuperan e incluso continúan creciendo, otros se quedan atrás.
Pensemos, por ejemplo, en una crisis en la que las empresas y trabajadores capaces de operar de manera digital se recuperan rápidamente, mientras sectores que dependen de actividades presenciales siguen enfrentando dificultades. Para unos, el camino apunta hacia arriba; para otros, hacia abajo. De ahí la forma de K.
En la práctica, una economía no dibuja letras perfectas. Estas formas son simplemente una manera de visualizar y comparar distintos procesos de recuperación: nos permiten distinguir entre una economía que rebota rápidamente, otra que tarda en hacerlo, una que vuelve a caer o una en la que la recuperación no llega de la misma manera para todos.
El ritmo y la forma de una recuperación se reflejan en el empleo, los salarios, el consumo, la inversión y las oportunidades para empresas y personas. Porque después de una caída, no basta con saber que vamos hacia arriba. También importa entender cómo nos estamos levantando.