1 de noviembre
Actualizado: hoy a las 11:00 am
GBM Academy
The Academy
Mercado de deuda: nadie presta dinero gratis
- ¿Qué significa realmente invertir en deuda? Conoce cómo funciona este mercado y por qué comprar un bono es, en esencia, prestar tu dinero.
- El plazo y el riesgo importan. Ambos ayudan a explicar por qué no todos los bonos ofrecen el mismo rendimiento.
- No te quedes solo con la tasa. Entender a quién le prestas y por cuánto tiempo puede ayudarte a evaluar mejor una inversión en deuda.
¿Prestarías hoy 1,000 pesos para que te regresen la misma cantidad dentro de cinco años? Probablemente no. Durante ese tiempo renuncias a usar tu dinero y, cuando finalmente lo recuperes, la inflación probablemente redujo su poder adquisitivo: ahora puedes comprar menos cosas con ese mismo dinero.
Ahora llevemos esa misma idea a una escala mucho mayor. El mercado de deuda es donde gobiernos, empresas y otras instituciones piden dinero prestado a inversionistas. Para hacerlo, emiten instrumentos mediante los cuales se comprometen a devolver el dinero recibido bajo ciertas condiciones y dentro de un plazo determinado.
Uno de los instrumentos de deuda más conocidos es el bono. Cuando compras uno, en esencia estás haciendo un préstamo: entregas tu dinero hoy con la expectativa de recuperarlo en el futuro y recibir un monto adicional a cambio.
Dicho así, comprar un bono puede sonar bastante sencillo. Pero detrás de ese préstamo hay algunas preguntas importantes: ¿por qué recibes intereses?, ¿qué determina cuánto deberían pagarte? y ¿qué riesgos estás asumiendo al prestar tu dinero? Para responderlas, primero tenemos que entender una idea fundamental: el valor del dinero en el tiempo.
El valor del dinero en el tiempo parte de una idea bastante intuitiva: un peso hoy vale más que ese mismo peso en el futuro. Tenerlo hoy te permite decidir qué hacer con él —gastarlo, ahorrarlo o invertirlo—, mientras que prestarlo significa renunciar a esas posibilidades durante cierto tiempo. Además, con el paso de los años, la inflación puede hacer que ese mismo peso compre cada vez menos.
Por eso, cuando prestas tu dinero, esperas recibir una compensación por renunciar a utilizarlo durante cierto tiempo. En nuestro ejemplo, si prestaras 1,000 pesos durante un año a una tasa de interés de 8%, recibirías 80 pesos de intereses además de recuperar los 1,000 pesos que prestaste. ¿Cuánto recibirías al vencimiento? 1,080 pesos.
Pero no todos los préstamos son iguales. Imagina que una persona te pide 1,000 pesos y promete devolvértelos la próxima semana, mientras que otra te pide la misma cantidad durante diez años. Aunque ambas prometieran pagarte, probablemente pedirías algo más a cambio de separarte de tu dinero durante tanto tiempo.
En el mercado de deuda ocurre algo parecido. El plazo —es decir, cuánto tiempo falta para que recuperes el dinero prestado— influye en el rendimiento que los inversionistas están dispuestos a aceptar. En general, mientras mayor sea el plazo, mayor suele ser la tasa que exigen para compensar el tiempo y la incertidumbre adicionales.
Y el tiempo no es lo único que importa. También necesitas preguntarte qué tan probable es que quien recibió tu dinero realmente pueda devolvértelo. A eso se le conoce como riesgo crediticio: la posibilidad de que el emisor tenga dificultades para cumplir con los pagos que prometió.
No es lo mismo prestarle dinero a alguien con ingresos estables y pocas deudas que a alguien que constantemente batalla para cubrir sus pagos. Probablemente exigirías una mayor compensación por prestarle al segundo y asumir un riesgo mayor.
La misma lógica funciona con gobiernos y empresas. Mientras mayor sea el riesgo que perciben los inversionistas, mayor puede ser el rendimiento que exijan para estar dispuestos a prestar su dinero. En ese sentido, las calificaciones crediticias son una herramienta para evaluar ese riesgo.
Así que la próxima vez que veas un bono que ofrece cierto rendimiento, no te quedes únicamente con la tasa. Pregúntate a quién le estás prestando, por cuánto tiempo y qué riesgos estás aceptando a cambio. Al final, entender el mercado de deuda parte de algo bastante cotidiano: decidir cuánto tendrían que pagarte para que valga la pena renunciar a tu dinero hoy y recuperarlo mañana.