20 de mayo
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“¿Quién cerró la llave del petróleo?”: el poder de la OPEP
- ¿Quién decide cuánto petróleo se produce? Conoce qué es la OPEP, cómo funciona y por qué tiene tanto poder en el mercado.
- Aunque el precio del petróleo depende de la oferta y la demanda, las decisiones de la OPEP pueden inclinar la balanza y afectar la economía global.
- Entiende cómo el juego del petróleo impacta tu bolsillo.
Desde la gasolina hasta los plásticos, el petróleo está en casi todo lo que usamos y consumimos; mueve al mundo entero. Por eso, cuando su precio cambia, se siente a lo largo y ancho de la economía. Y sí, aunque éste último se define a partir de la oferta y la demanda, en este mercado hay un jugador clave que no solo participa… sino que puede inclinar la balanza: la OPEP.
En 1960, cinco países —Irán, Irak, Kuwait, Arabia Saudita y Venezuela— decidieron unir fuerzas para tener mayor control sobre sus recursos petroleros, en un momento en que grandes empresas internacionales dominaban el mercado. Al coordinarse, buscaban tener más poder sobre cuánto producir y, sobre todo, sobre las condiciones en las que vendían su petróleo.
Así nació la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP): un grupo de países petroleros que busca influir de manera conjunta en el mercado del crudo, con el objetivo de aportar cierta estabilidad. Es decir, procurar el suministro para los países consumidores y garantizar ingresos relativamente predecibles para sus productores.
Pero este papel no siempre fue tan estable. A lo largo de su historia, la OPEP ha estado en el centro de episodios de alta volatilidad, especialmente cuando ha reducido su producción por razones geopolíticas. Un claro ejemplo de esto ocurrió en la década de los setenta, cuando el petróleo dejó de ser solo un recurso económico y se convirtió también en una herramienta de presión política.
El resultado fue claro: al reducir bruscamente la oferta de crudo en el mercado global, los precios se dispararon, con efectos económicos importantes a nivel mundial, incluyendo periodos de alta inflación y desaceleración económica.
Sin embargo, con el paso del tiempo, la organización ha ido ajustando su forma de operar. Hoy, más que generar movimientos bruscos, busca actuar como un estabilizador del mercado, moderando las fluctuaciones y coordinándose incluso con otros grandes productores—como ocurre con la alianza OPEP+—para evitar desequilibrios extremos. Aun así, su relevancia en el mercado global sigue siendo difícil de ignorar.
De hecho, los miembros de la OPEP concentran cerca del 80% de las reservas mundiales de petróleo, es decir, del petróleo disponible bajo tierra, pero solo producen alrededor del 35% del total global y exportan aproximadamente la mitad del crudo que se comercializa en el mundo. Además, la organización ha evolucionado en su composición y hoy está conformada por 11 países, entre ellos Nigeria, Libia y Argelia.
Además, las decisiones de la OPEP no se toman en el vacío. Factores como el crecimiento económico global, la demanda de energía, los conflictos geopolíticos, la producción de países fuera del grupo (como Estados Unidos) e incluso eventos inesperados (como una pandemia) entran en juego al momento de ajustar la producción de crudo. En ese sentido, más que una decisión aislada o errática, se trata de un ejercicio constante de balance.
Pero los efectos siguen siendo los mismos: cuando la OPEP decide recortar su producción, hay menos petróleo disponible en el mercado y el precio tiende a subir. Cuando hace lo contrario y aumenta la producción, los precios suelen bajar. Imagina una llave de paso: quien la controla decide si abrirla o cerrarla para moderar la presión de todo el sistema.
La OPEP no necesita explotar todo el petróleo que tiene para influir en el mercado; le basta con ajustar cuánto pone en circulación. Así, la producción de petróleo es un juego estratégico donde, incluso bajo las reglas de la oferta y la demanda, no todos los jugadores tienen la misma importancia.