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Tanqueros se acumulan mientras Venezuela vende petróleo más rápido de lo que sus puertos pueden manejar

Acceso a infraestructura se complica cada vez más para los clientesEmpresas comercializadoras han exportado más de 140 millones de barriles desde eneroNuevos términos contractuales otorgan derechos de comercialización a socios de PDVSAPor Marianna...

Publicado el 21 de agosto de 2026 a las 04:00

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Acceso a infraestructura se complica cada vez más para los clientes

Empresas comercializadoras han exportado más de 140 millones de barriles desde enero

Nuevos términos contractuales otorgan derechos de comercialización a socios de PDVSA

Por Marianna Parraga

La pobre condición de los puertos petroleros de Venezuela está imponiendo un techo a las exportaciones, dejando una estela de tanqueros que esperan hasta 30 días para cargar en medio del envejecimiento de la infraestructura, cortes eléctricos y problemas de calidad, según datos marítimos, fuentes y documentos.

Las demoras constituyen obstáculos en el plan de Estados Unidos de elevar las exportaciones petroleras venezolanas rápidamente, tras la firma de un emblemático pacto entre Caracas y casas comerciales globales en enero.

La pelea por acceso a infraestructura podría intensificarse conforme los socios de la estatal PDVSA se alistan para comercializar individualmente sus alícuotas de producción.

La última vez que los clientes de Venezuela enfrentaron demoras tan largas fue durante el bloqueo naval que Estados Unidos impuso a finales de 2025 como parte de una estrategia que culminó con la captura del presidente Nicolás Maduro el 3 de enero. Desde entonces, la líder encargada Delcy Rodríguez se ha ceñido al plan de Washington de reanimar las exportaciones.

Pero en los últimos meses, PDVSA y sus socios no han podido superar los 1,25 millones de barriles por día (bpd) de exportación, incluso en medio del alza de la producción de crudo, el drenaje de inventarios y la elevada demanda mundial, según muestran los datos.

Cuando la producción venezolana sobrepasó 3 millones de bpd hace más de dos décadas, los terminales del país fueron capaces de manejar más de 2,5 millones de bpd de exportación, con las embarcaciones arribando y zarpando cargadas en menos de una semana.

Los problemas de carga están provocando disputas sobre demoras, calidad del crudo y contaminación de buques, según documentos marítimos, cuatro fuentes y datos de monitoreo de embarcaciones.

"La velocidad de transferencia de crudo de tanque a buque es increíblemente lenta, obligando a los barcos a quedarse en los muelles más de lo que deberían, según sus ventanas de carga. Y si un barco llega para descargar una importación, se demora aun más por la falta de capacidad de almacenamiento de combustible", dijo una fuente de PDVSA.

El Ministerio de Hidrocarburos de Venezuela y PDVSA no respondieron a solicitudes de comentarios.

Las demoras se evidencian en las docenas de barcos que se arremolinan a la espera de cargamentos en los fondeaderos del país, particularmente cerca de la terminal de Jose en la costa nororiental, la cual despacha alrededor de 70% de las exportaciones totales del país.

Informes marítimos de la compañía a los que tuvo acceso Reuters mostraron interrupciones este año debido a fallas de equipos, problemas de calidad y cortes de energía durante las operaciones de carga y descarga en Jose.

Incluso empresas en posiciones más privilegiadas para usar los muelles tras décadas de asociación con PDVSA, como la petrolera estadounidense Chevron CVX.N, están buscando soluciones para mejorar la carga, incluyendo la solicitud de acceso a puertos hasta ahora dedicados al transporte marítimo nacional, según fuentes.

Chevron no respondió a una solicitud de comentarios.

El acuerdo de suministro con Estados Unidos, extendido varias veces, le ha permitido a firmas comercializadoras -incluyendo a Trafigura y Vitol- recibir y despachar más de 140 millones de barriles de crudo y combustibles este año.

La mayoría de los cargamentos está yendo a Estados Unidos, mientras que otros han retornado a mercados que no habían recibido barriles venezolanos en años, como India y Europa, conforme se flexibilizan las sanciones de Estados Unidos.

Pero aunque Washington impulsa un plan de reconstrucción energética de 100.000 millones de dólares en Venezuela, centrado principalmente en elevar la producción de crudo, los proyectos de procesamiento, transformación y despacho, incluida la reparación de terminales y refinerías, no han sido prioridad.

"Hoy estamos en fase de recuperación, pero la infraestructura está ahí", dijo el vicepresidente de PDVSA, Jovanny Martínez, en un evento en Houston esta semana. "Hay deficiencias y debe mejorar la confiabilidad".

ENTRE EL ÓXIDO Y LAS FUGAS

Parte del atasco en los fondeaderos de Jose y Pozuelos precede al actual auge de las exportaciones. Los muelles petroleros del país están repletos de vestigios de los años de sanciones severas: tanqueros incluidos en listas negras que llegaron discretamente y no han podido marcharse.

Uno de ellos, que enarbola una falsa bandera guyanesa, está atracado en el puerto de Guaraguao, operado por PDVSA en Puerto La Cruz, con su casco y la cubierta que se ven visiblemente oxidados incluso desde la distancia.

Conocido anteriormente como Syrma y utilizado para transportar petróleo a Cuba antes de ser rebautizado como Consul, ha permanecido allí dos años, resguardándose de la persecución estadounidense contra las flotas clandestinas, que ha provocado incautaciones y arrestos, según datos de transporte marítimo y bases de datos navieros.

Al igual que muchos otros, el buque está ocupando un espacio muy codiciado ahora que empresas extranjeras buscan utilizar terminales como Guaraguao para expandir sus exportaciones de crudo.

La competencia por acceso portuario ha obligado a muchos clientes a lidiar con constantes fugas de petróleo que manchan los cascos de sus barcos, provocando retrasos y costos adicionales, según las fuentes y documentos.

Mientras tanto, a PDVSA se le están cobrando cada vez más recargos por demora, los cuales ha dicho que pagará únicamente con crudo.

La estatal está exigiendo a nuevos clientes el pago de cargamentos al momento de la entrega, sin ningún tipo de crédito, lo que complica la facturación si estos reclaman recargos o descuentos por calidad, agregaron las fuentes.

Se prevé que la migración de docenas de contratos petroleros a las nuevas condiciones aprobadas en una reforma energética que entró en vigor a finales de julio exacerbe la lucha por infraestructura.

Pero PDVSA ha dejado claro, dijeron las fuentes, que mantendrá el control de sus terminales, incluida la programación de todas las cargas, al menos por ahora.


(Repore de Marianna Párraga en Puerto La Cruz; reporte adicional de Mircely Guanipa en Maracay y Kemol King en Georgetown.)

((marianna.parraga@thomsonreuters.com; +1 713 371 7559; Reuters Messaging: @mariannaparraga))

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