23 de mayo

Actualizado: hoy a las 9:00 am

The Story

Cuando consumir deja de ser una decisión y se vuelve hábito

Hoy, en The Story, vamos a entender cómo dos empresas, Shein y Temu, están redefiniendo esta nueva forma de consumir.

Hace 2 horas

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Comprar nunca fue tan fácil

Comprar no es lo que era antes, implicaba salir, comparar, pensar si realmente lo necesitabas y, solo entonces, pagar. Había tiempo y, sobre todo, había cierta fricción que hacía que cada decisión tuviera peso. Hoy, en cambio, todo eso desapareció. Estás en tu celular, ves algo que te gusta, cuesta lo mismo que un café y en menos de dos minutos ya lo compraste. Además, en el camino, te encontraste una ruleta rusa que te da un descuento del 80% y envío gratis, entonces sumas algo que no tenías pensado comprar. Y así, sin cuestionarlo demasiado, tomaste una decisión: una playera, una gorra, un gadget, una funda, una cosa más. 

Toda compra se resuelve fácil. Ya no es algo que haces de vez en cuando, es algo que pasa mientras haces otras cosas. Y justo ahí está el cambio importante, porque lo que parece simple en realidad es todo lo contrario. Detrás de cada compra hay algoritmos, datos, cadenas de suministro hiperoptimizadas y sistemas diseñados para entender exactamente qué te gusta, cuándo lo quieres y cuánto estás dispuesto a pagar. 

Hoy, en The Story, vamos a entender cómo dos empresas, Shein y Temu, están redefiniendo esta nueva forma de consumir. Porque no están compitiendo solo por venderte algo, están compitiendo por convertir el consumo en hábito.

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El nuevo motor del consumo

Durante años, el e-commerce creció bajo una lógica muy específica: más productos, mejores precios y entregas más rápidas. Empresas como Amazon perfeccionaron ese modelo hasta hacerlo casi invisible para el usuario, pero, como todo, tuvo su fecha de caducidad, lo que lo obligó a cambiar. Hoy el problema no es encontrar productos, es capturar tu atención. Y eso se volvió caro, muy caro.

En diversos sectores, las empresas gastan entre 20% y 30% de sus ingresos solo en marketing para seguir creciendo, están compitiendo por segundos de atención y el marketing es una vía para lograrlo. ¿Por qué? Porque ya no compras algo porque lo estás buscando, lo compras porque te encuentra. Antes ibas a una tienda física con un producto en mente, hoy abres una app sin saber exactamente qué quieres, pero terminas con algo en tu carrito.

Ese cambio —de búsqueda a descubrimiento— está transformando completamente el comportamiento del consumidor. Porque cuando el consumo deja de ser intencional y se vuelve reactivo, el volumen se dispara y la frecuencia se vuelve el verdadero motor del negocio.

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El cambio de “search” a “discovery” elevó el costo de adquirir clientes en toda la industria. Hoy, el crecimiento depende más de qué tan seguido compras que de cuántos usuarios nuevos llegan.

Shein o de como ir a la velocidad de la luz

Shein entendió antes que muchos que en la moda el verdadero diferenciador no era solo el diseño o el precio, sino la velocidad. Mientras las marcas tradicionales trabajan con temporadas y colecciones planificadas con meses de anticipación, que generalmente se mueven al ritmo de las estaciones del año, Shein opera prácticamente en tiempo real. Puede lanzar entre 2,000 y 10,000 productos diarios, probar cuáles funcionan y escalar únicamente los que tienen demanda. Y, aunque ese dato parezca una locura, lo más relevante no es la cantidad de productos, es el sistema que lo permite. Shein produce en lotes pequeños, mide la respuesta del mercado y ajusta constantemente su oferta. Esto reduce inventario no vendido, minimiza riesgos y crea un modelo mucho más eficiente desde el punto de vista financiero. Es un sistema diseñado para aprender rápido y moverse aún más rápido.

Los números reflejan esa escala. En menos de una década, la empresa pasó de ser un jugador desconocido a generar más de 30 mil millones de dólares en ingresos anuales, con valuaciones que han alcanzado los 60 a 70 mil millones de dólares. Pero más allá del tamaño, lo importante es entender la lógica: Shein no vende ropa, vende velocidad. Convierte datos en producto y producto en ventas en cuestión de días, creando un ciclo continuo donde la oferta nunca se detiene.

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Al producir bajo demanda, Shein reduce inventario no vendido y mejora su rotación de capital, uno de los principales retos del retail tradicional.

Temu o ganar con el mejor precio

Si Shein optimizó la velocidad, Temu hizo algo distinto: llevó el precio al centro de toda la experiencia. Su propuesta no es solo ser barato, sino ser lo suficientemente barato como para eliminar cualquier duda en la decisión de compra. Cuando el precio deja de ser una barrera, la compra se vuelve casi automática.

Detrás de esta marca está PDD Holdings, una empresa con más de 30 mil millones de dólares en ingresos y márgenes suficientemente sólidos para financiar una estrategia agresiva. Temu ha invertido entre 2 y 3 mil millones de dólares en marketing, incluyendo subsidios directos al consumidor, con un objetivo claro: crecer rápido y capturar usuarios a escala global. Además, la plataforma está diseñada para enganchar. Descuentos constantes, recompensas y dinámicas de gamificación convierten la experiencia en algo recurrente. No entras a comprar algo específico; entras a ver qué encuentras. Y cuando el descubrimiento se vuelve parte del hábito, la frecuencia de compra aumenta naturalmente.

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Temu prioriza escala sobre rentabilidad. Su estrategia busca construir una base global de usuarios hoy para monetizarla en el futuro.

Dos modelos distintos, una misma lógica

A simple vista, Shein y Temu parecen lo mismo. Ambas venden productos baratos por internet, ambas crecen rápido y ambas dominan la atención del consumidor. Pero en realidad están resolviendo el mismo problema desde ángulos distintos. Shein optimiza producto y velocidad. Temu optimiza precio y distribución. Una construye deseo constante; la otra elimina cualquier fricción en la compra. 

Sin embargo, ambas comparten una misma lógica: el e-commerce dejó de ser transaccional y se volvió conductual. Ya no se trata solo de facilitar compras, sino de provocarlas. Y cuando la fricción desaparece, el volumen se potencia. Esto cambia completamente el modelo financiero, el valor ya no está en el margen por producto, sino en la repetición, en la frecuencia, En cuántas veces regresas.

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Estos modelos operan bajo una lógica de volumen: ticket bajo, alta frecuencia y escala masiva. El valor no está en una compra, sino en la recurrencia del comportamiento.

Ante un nuevo paradigma de consumo

El impacto de este cambio va mucho más allá de Shein y Temu. Estas empresas están redefiniendo lo que el consumidor espera de cualquier experiencia de compra, es un cambio cultural muchísimo más profundo. Hoy, el estándar no es solo tener opciones, sino tenerlas de forma inmediata, accesible y constante. Esto obliga a toda la industria a adaptarse. Las empresas no compiten únicamente en producto o precio, sino en velocidad, experiencia y capacidad de capturar atención en un entorno saturado. 

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Las plataformas que logran convertir atención en hábito tienen una ventaja estructural en el largo plazo frente a modelos tradicionales.

Tal vez por eso comprar hoy se siente diferente, ya no siempre responde a una necesidad ni a una decisión consciente. Muchas veces es simplemente una reacción a lo que aparece frente a ti. Algo te llama la atención, el precio es suficientemente bajo (incluso rebajado del precio que normalmente tiene) y lo compras. Aparecerá en la puerta de tu casa antes de que te des cuenta.

Shein y Temu no inventaron el e-commerce, pero sí lo llevaron a una nueva etapa. Una donde comprar es tan fácil, tan rápido y tan constante que deja de sentirse como una decisión y empieza a convertirse en comportamiento. Y cuando eso pasa, el juego cambia. Porque ya no se trata de qué compras, sino de cuántas veces lo haces.

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