21 de junio
Actualizado: hoy a las 5:00 pm
Nuevo
The Story
El primer trillionario: la historia de Elon Musk
Más allá del tamaño de su fortuna, la historia de Elon Musk es la historia de alguien que participó en algunas de las transformaciones tecnológicas más importantes de los últimos 30 años. Primero ayudó a revolucionar los pagos digitales con PayPal, después aceleró la adopción de los vehículos eléctricos con Tesla, tomó el control de una de las plataformas de comunicación más influyentes del mundo con X y, finalmente, redefinió la industria espacial con SpaceX.
La historia de Elon Musk comienza lejos de Silicon Valley. Nació en Pretoria, Sudáfrica, en 1971, creció en una familia acomodada marcada por la curiosidad y el conocimiento. Desde niño, Musk desarrolló una obsesión por la lectura y se caracterizó por ser autodidacta, pasaba horas devorando novelas como The Hitchhiker’s Guide to the Galaxy, la saga Foundation de Isaac Asimov y The Lord of the Rings. Esas lecturas moldearon una idea que terminaría guiando toda su carrera: la tecnología debía servir para expandir las capacidades de la humanidad.
Hoy, en The Story, te contamos el viaje de Elon Musk: de un joven obsesionado con los libros, al empresario más rico de la historia y, hoy, el primer trillonario del mundo.
PayPal: la creación de su primera fortuna
La primera etapa de Musk estuvo ligada al auge de Internet en los años noventa. En 1995 fundó Zip2, una empresa que ayudaba a periódicos y negocios a navegar la transición hacia el mundo digital. Apenas cuatro años después, la empresa fue adquirida por Compaq por aproximadamente 307 millones de dólares. Musk recibió alrededor de 22 millones de dólares por su participación. Lejos de retirarse, reinvirtió casi todo el capital en una nueva idea: crear servicios financieros completamente digitales. Ese proyecto evolucionó hasta convertirse en PayPal, una plataforma que simplificó los pagos por internet en una época en la que el comercio electrónico todavía era incipiente.
El camino estuvo lejos de ser sencillo: hubo conflictos internos, cambios de dirección y mucha competencia. Sin embargo, PayPal logró consolidarse como una de las compañías más importantes del ecosistema digital naciente. En 2002, eBay adquirió la empresa por 1,500 millones de dólares.
La operación convirtió a Musk en multimillonario y miembro de una generación de emprendedores que más tarde sería conocida como la “PayPal Mafia”, un grupo de fundadores e inversionistas muy influyentes en la tecnología global.
Para muchos, ese habría sido el final de la historia. Musk tenía suficiente dinero para vivir cómodamente el resto de su vida. En cambio, decidió apostar prácticamente toda su fortuna en industrias que la mayoría de los inversionistas consideraban imposibles o poco atractivas: coches eléctricos, energías renovables y exploración espacial.135
Tesla: electrificando la industria automotriz
A principios de los años 2000, la industria automotriz parecía una de las más difíciles de transformar. Los grandes fabricantes llevaban décadas dominando el mercado, mientras que los vehículos eléctricos eran vistos como proyectos experimentales con poco potencial comercial. Fue en ese momento que Elon Musk decidió apostar una parte significativa de su fortuna en Tesla Motors. Aunque no fue uno de los fundadores originales de la empresa, Musk se convirtió rápidamente en su principal inversionista y, posteriormente, en su líder. Su visión era simple y, a la vez, ambiciosa: demostrar que los coches eléctricos podían ser superiores a los vehículos de combustión interna en desempeño, diseño y experiencia de manejo.
La apuesta comenzó a dar resultados con el lanzamiento del Model S en 2012. El vehículo recibió elogios por su aceleración y diseño, demostró así que los coches eléctricos podían competir directamente con los mejores sedanes de lujo del mundo. Lo que inicialmente parecía un nicho comenzó a convertirse en una alternativa viable para millones de consumidores. Durante la década siguiente, Tesla expandió agresivamente su capacidad productiva a través de la construcción de Gigafactories en Estados Unidos, Europa y Asia. Además, desarrolló una red global de estaciones de carga rápida y fortaleció su integración tecnológica mediante software, baterías avanzadas y sistemas de asistencia a la conducción.
Más allá de vender automóviles, Tesla contribuyó a cambiar la estrategia de toda la industria. Fabricantes tradicionales que durante años habían minimizado el potencial de los vehículos eléctricos aceleraron sus propios programas de electrificación para competir en un mercado que Tesla ayudó a crear.
El crecimiento de la empresa fue extraordinario. En pocos años pasó de ser una startup cuestionada por inversionistas y analistas a convertirse en el fabricante de automóviles con mayor valor de mercado del mundo. La participación accionaria de Musk en Tesla impulsó gran parte de su riqueza personal y lo colocó entre las personas más ricas del planeta.
X: la apuesta por la plaza pública digital
Si Tesla representó la transformación del transporte, la adquisición de Twitter reflejó el interés de Elon Musk por influir en el futuro de la comunicación digital. En 2022, tras meses de negociaciones y controversias, Musk completó la compra de la red social por aproximadamente 44 mil millones de dólares, en una de las adquisiciones corporativas más comentadas (y criticadas) de la historia reciente.
Después de tomar el control de la empresa, Musk inició una profunda reestructuración. Redujo costos, reorganizó equipos y modificó diversos aspectos del funcionamiento de la plataforma. Poco después, anunció uno de los cambios más simbólicos de su gestión: la sustitución de la marca Twitter por X.
La nueva identidad respondía a una idea que Musk había perseguido desde finales de los años noventa. Antes de PayPal, había fundado una empresa financiera llamada X.com, y durante años mantuvo la visión de construir una plataforma digital capaz de integrar múltiples servicios en un solo ecosistema.
La meta es evolucionar hacia una everything app, una aplicación capaz de combinar comunicación, contenido, pagos digitales, comercio electrónico e inteligencia artificial en una misma experiencia. El modelo está inspirado en plataformas asiáticas que han logrado integrar varios servicios en una sola aplicación. Aunque X representa una porción menor de su patrimonio comparada con Tesla o SpaceX, la empresa tiene un lugar estratégico dentro de su visión. Mientras Tesla busca redefinir el transporte y SpaceX pretende expandir la presencia humana más allá de la Tierra, X aspira a convertirse en una infraestructura digital capaz de conectar información, comunicación y servicios financieros a escala global.
SpaceX y el camino hacia el primer trillón de dólares
Fundada en 2002, SpaceX nació con un objetivo extremadamente ambicioso: reducir drásticamente el costo de acceso al espacio y eventualmente permitir la colonización de otros planetas. En aquel momento, la industria espacial estaba dominada por gobiernos y grandes contratistas aeroespaciales. La idea de que una empresa privada pudiera competir parecía improbable.
Los primeros años fueron complicados, los tres primeros lanzamientos del cohete Falcon 1 fracasaron. Un cuarto fracaso quizás habría significado el fin de la empresa. Sin embargo, el cuarto intento fue exitoso y permitió asegurar contratos fundamentales con la NASA. A partir de ese momento, SpaceX comenzó a transformar la industria. Después llegó Dragon, los vuelos tripulados para la NASA y Starlink, una red global de internet satelital que se convirtió en uno de los negocios de infraestructura tecnológica más importantes del mundo. Para mediados de la década de 2020, SpaceX realizaba más lanzamientos orbitales que cualquier otro operador espacial y había construido una de las constelaciones de satélites más grandes de la historia.
Sin embargo, el verdadero punto de inflexión llegó en 2026. Después de años de especulación, SpaceX realizó una histórica salida a bolsa que redefinió los límites del mercado de capitales. Se recaudaron inicialmente 75 mil millones de dólares mediante la colocación de más de 555 millones de acciones a un precio de $135 dólares cada una, la Oferta Pública Inicial (IPO) más grande jamás realizada.
La demanda fue inédita. Los inversionistas presentaron órdenes por más de 250 mil millones de dólares, lo que provocó que la colocación estuviera sobre suscrita varias veces. Al precio de salida, SpaceX alcanzó una valuación cercana a los 1.77 billones de dólares (trillion en inglés) superando el valor de mercado de la mayoría de las empresas públicas del mundo.
El entusiasmo no terminó ahí. En sus primeros días de cotizar en la bolsa, las acciones continuaron subiendo y la valuación de la empresa superó los 2 billones de dólares. Posteriormente, los bancos colocadores ejercieron la opción de sobreasignación, elevando el monto total recaudado a aproximadamente 85.7 mil millones de dólares y ampliando aún más el récord histórico. Para poner la magnitud en perspectiva, el IPO de SpaceX fue casi tres veces más grande que el récord anterior establecido por Saudi Aramco en 2019.
Para Elon Musk, el impacto fue histórico. Su participación accionaria en SpaceX pasó a valer cerca de 866 mil millones de dólares. Sumada a sus posiciones en Tesla, X y otras empresas, su patrimonio total superó por primera vez el umbral del trillón de dólares; hoy es la primera persona en alcanzar esa cifra.
Lo que comenzó en 2002 como una pequeña empresa financiada con el dinero que salió de PayPal terminó convirtiéndose en la compañía detrás del IPO más grande de la historia. Desde un niño que soñaba con cohetes en Pretoria hasta el accionista principal de la empresa espacial más valiosa del mundo, Musk había construido una trayectoria empresarial única. Cuando SpaceX debutó en bolsa en 2026, no solo nació una nueva gigante tech, nació también el primer trillonario de la historia.