25 de abril

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Running Culture: ¿Ya eres parte de un Running Club?

Hoy en The Story, analizamos cómo este "amigo que corre" se convirtió en el cliente más codiciado de Wall Street.

Hace 2 horas

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Todos tenemos a ese amigo. Ese que antes de las 6 de la mañana ya compartió su kilómetros recorridos en Instagram, que no puede irse de vacaciones sin empacar sus tenis y que, últimamente, parece estar en un estado de entrenamiento perpetuo para su próximo maratón. Lo que antes era un hobby solitario o una actividad para despejar la mente, se ha vuelto una identidad colectiva. Si caminas por las mañanas, notarás que el uniforme del éxito ha cambiado: las corbatas han cedido su lugar a una armadura de $250 dólares con licras y sensores biométricos. 

Este fenómeno es la consolidación de una economía que hoy mueve $46,500 millones de dólares a nivel global. El running ha dejado de ser un deporte para convertirse en un activo de estilo de vida. Bajo el impulso de una “premiumización”, el acto de correr ha desplazado al basquetbol como el principal motor de la cultura de los sneakers. Los Run Clubs son los nuevos espacios de networking y también de dating, aquí la comunidad es el producto y la calle es la pasarela en la que las marcas validan su relevancia ante una audiencia dispuesta a gastar. 

Hoy en The Story, analizamos cómo este “amigo que corre” se convirtió en el cliente más codiciado de Wall Street. La crónica de cómo gigantes como Nike luchan por recuperar un terreno que marcas relativamente nuevas como On y Hoka conquistaron con innovación, y cómo empresas como Asics están comprando la infraestructura de los maratones para tener la data de cada corredor antes de que dé su primer paso. Esta a la carrera por el billón de dólares, y en pleno 2026, para ganar en el mercado, primero hay que ganar en la calle.

¿Quién va ganando la carrera? 

En el mundo de las inversiones, la complacencia es el primer paso hacia la pérdida de mercado, y Nike es hoy uno de los casos de estudio más relevantes. Durante años,Nike se enfocó en una estrategia digital directa al consumidor, alejándose de las tiendas especializadas y, lo que es más grave, descuidando la innovación técnica que le dio fama. El resultado fue una caída en su cuota del mercado global de tennis deportivos, pasando del 29% en 2021 al 26% en 2026. Nike intentó vender estética, cuando el corredor buscaba ciencia. 

Mientras el líder perdía poder, marcas como On Holding y Hoka (que pertenecen ambas a Deckers Outdoor Corp.) aprovecharon el espacio. Estas empresas diseñaron tenis y crearon nuevas categorías. Hoka popularizó el “maximalismo” con suelas de amortiguación extrema, mientras que On conquistó el segmento premium con su tecnología suiza CloudTec. Estas marcas entendieron algo fundamental: el corredor contemporáneo está dispuesto a pagar tickets promedio de más de $90 dólares (y superar los $250 dólares por modelos de fibra de carbono) si el producto ofrece una ventaja competitiva real en su entrenamiento.

GBM INSIGHT

A pesar de la volatilidad, marcas como Deckers (DECK) y On (ONON) mantienen márgenes brutos superiores al 55%. Estas empresas demuestran que el flujo de caja dicta quién gana la carrera y están disponibles para invertir en GBM.

Para contrarrestar esta coyuntura, Nike inició en 2026 un agresivo “remake” de su sub-marca ACG (All Conditions Gear), con el fin de posicionarla como un jugador relevante en el trail running de alto rendimiento, esto para tomar el lugar de otras marcas de nicho. Sin embargo, los competidores ya no son pequeños, con márgenes brutos que superan el 50%, estas nuevas marcas tienen el capital suficiente para pelear por cada anaquel de los estantes de las tiendas físicas.  

El ecosistema de datos y la “suscripción física” 

Para un empresario, el objetivo principal no es solo cerrar una venta aislada, sino asegurar la recurrencia del consumo. En la cultura del running, esto se ha logrado a través del control estratégico de la data. Mientras otras marcas gastan millones en las campañas publicitarias de siempre, Asics ha ejecutado una jugada maestra de integración vertical al convertirse en el dueño de la infraestructura misma de las carreras. Al adquirir plataformas de registro de maratones en mercados clave, la marca obtiene acceso directo al corredor meses antes de que este necesite un nuevo par de tenis. Desde el momento de la inscripción, el usuario entra en un funnel de conversión que se anticipa a todo su entrenamiento para la carrera, así, una transacción única se vuelve una relación estratégica comercial de largo plazo. 

Esta captura de datos es fundamental porque el running ha consolidado lo que podemos definir como una “suscripción física”. A diferencia de otros deportes, un corredor constante tiene un ciclo de reemplazo obligado: debe renovar sus tennis cada 500 a 800 kilómetros corridos para evitar lesiones y mantener el rendimiento. Esto genera un flujo de caja predecible y constante, con una estructura financiera muy similar a la de una empresa de software (SaaS). Esta previsibilidad es lo que permite a empresas con ecosistemas digitales robustos, como Asics o Garmin, alcanzar múltiplos de valuación superiores al retail tradicional, pues su modelo no depende del impulso de compra, sino del ciclo de desarrollo (y desgaste) de cada atleta. 

GBM INSIGHT

Garmin (GRMN) alcanzó ingresos récord de $7,250 MDD en 2025 al dominar el nicho de usuarios que buscan precisión sobre moda. Puedes invertir en este líder tecnológico desde tu app de GBM.

Esta ventaja competitiva se refuerza con plataformas como Strava, que con sus 180 millones de usuarios confirma que el running es la red social más activa y fiel del mercado. Los datos de sus reportes de 2025 demuestran que una vez que un corredor guarda su historial de tiempos y rutas en una plataforma específica, el costo de cambiar a otra es altísimo. Las marcas que están dominando este año, a diferencia de otros, no son las que tienen el mensaje inspirador, sino las que logran integrarse en la rutina del usuario de forma que la siguiente compra de equipo se convierte en un paso lógico y casi automático.

La intersección entre running, moda y lujo 

Seamos honestos: ¿cuántas personas usan el outfit de correr para ir a desayunar con amigos? Lo que estamos viendo es que el estilo deportivo ya no es solo para sudar, es la moda del diario. Este fenómeno se ha conocido como Performance-Core: esa frontera borrosa donde ya no sabes si alguien va a correr un maratón o solo va por un flat white. Marcas como Lululemon fueron las arquitectas de este cambio, perfeccionando un athleisure tan cómodo que sus leggings y chamarras dejaron de ser “ropa de gimnasio” y se convirtieron en ropa para cualquier otra cosa, incluso ir a trabajar. 

Esta transición de piezas exclusivamente para hacer ejercicio a piezas para la vida diaria se consolidó con colaboraciones que antes sonarían loquísimas, como Loewe x On o Miu Miu x New Balance, esto elevó los tenis de alto rendimiento al nivel de objetos de deseo en las pasarelas. El ejemplo del que no se puede dejar de hablar es Salomon: sus modelos, que nacieron para no resbalarse en el lodo del bosque o haciendo hiking, ahora se ven más en las cafeterías de la Condesa o SoHo que en las montañas.  

 

La nueva infraestructura del wellness 

Hoy, el éxito en el mercado del running ya no se mide únicamente por la capacidad de fabricar un producto de alta calidad, sino por la habilidad de integrar una propuesta de valor vertical que abarque desde la intención de compra hasta la lealtad. Las marcas que están ganando terreno son aquellas que han entendido que el corredor contemporáneo está en búsqueda de un ecosistema: una combinación de tecnología, pertenencia y una estética que funcione tanto arriba de una bici de montaña como en la vida cotidiana.  

El futuro de esta industria reside en la capacidad de las empresas para capitalizar la recurrencia inherente al deporte. Al consolidarse como una “suscripción física” con ciclos de reemplazo predecibles, el running ofrece una solidez financiera que pocos sectores del retail pueden igualar. La carrera por el dominio del sector no será ganada por quien lance el modelo más disruptivo de una sola temporada, sino por las organizaciones que logren digitalizar el hábito y capturar la data del usuario. En esta era, el running ha dejado de ser una actividad física para convertirse en uno de los pilares más resilientes y rentables de la economía del wellness. 

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